¿Por qué la Concertación debe dejar de existir?
Por Ballotage.clPublicado el 25 Oct, 2009
Hace poco tiempo, Juan Carlos Latorre, presidente de la DC, acusaba a MEO de querer, mediante su candidatura, destruir a la Concertación (Fuente: Elmostrador.cl). Esto, más allá de lo que MEO piense realmente, es el efecto más probable de un triunfo suyo en las próximas elecciones presidenciales. Esto por varias razones, dentro de las cuales conviene comenzar viendo la configuración partidaria actual, sus características y las consecuencias de un triunfo de MEO.
Dentro del espacio político existente es casi imposible que surja una nueva coalición o incluso un partido fuerte capaz de acaparar en si un tercer polo político (a la usanza clásica chilena pre 1973). En términos estratégicos el binominal no lo permitiría, a lo sumo puede un nuevo partido o alianza molestar a la coalición más cercana ideológicamente y restarle votos como sucedió con la buena votación del PRI en las municipales pasadas a expensas de la Concertación, siendo el caso más clave la elección de Zalaquett como alcalde de Santiago debido a la mala votación de Ravinet el cual se vio opacado por la buena votación de izquierda del PRI reflejada en Ricardo Israel. Por tanto, un tercer polo político, si surge, debe hacerlo como escisión los partidos políticos existentes, si estos quieren sobrevivir y aspirar a una mejor votación. Pero, ¿por qué debería surgir un tercer polo?
El hecho de que hoy existan dos conglomerados políticos (o dos polos) es un hecho ficticio reforzado por la fuerza de la costumbre, en casi 20 años. El sistema electoral binominal obliga la constitución de dos fuerzas que disputen los dos escaños que se reparten por distrito o circunscripción, forzando así la constitución de dos alianzas partidarias que “compiten” entre sí. No obstante, y esto ha de tenerse muy en cuenta, la “competencia” es hoy casi nula debido a que, por las características del sistema, la asignación de escaños es muy predecible, pues los partidos saben de manera casi precisa qué candidatos salen electos y arman las listas partidarias de acuerdo a dicha proyección. El hecho de que se premie a la segunda mayoría implica que si gana la Concertación, y no dobla a la Alianza, es casi seguro que el candidato más popular de la Alianza salga electo. Esta predictibilidad electoral y confortable conveniencia en términos políticos (que el legislativo prácticamente se divida sólo en estas coaliciones) tiene como consecuencia que ni Alianza ni Concertación desean cambiar el sistema pues le reporta utilidades políticas seguras y ciertas.
Lo anterior, se apoya también en el hecho histórico de la recuperación de la democracia y la polarización, evidente, entre simpatizantes de la dictadura y de la Concertación democrática. Sin embargo, una cosa es la recuperación de la democracia sumando todas las fuerzas políticas necesarias para derrotar a la Dictadura, y otra cosa muy distinta es cuan representativa dicha configuración es de los intereses políticos del ciudadano de hoy en día, ya conseguida la democracia pretendiendo expandirla y profundizarla. Dicho de otro modo, esta polarización entre Alianza y Concertación, ¿es representativa de nuestra sociedad actualmente? Si la respuesta es no, considerando que no existen otros referentes políticos importantes que puedan formar un tercer polo que pueda competir realmente con los existentes (obligándolos, por cierto, a competir), como menciono en el párrafo anterior, entonces es necesario que la bipolaridad actual termine, y que exista una escisión en una de estas que pueda acoger otros actores políticos (no representados en la legislatura). Pero entonces, ¿cómo se vincula con esto el triunfo de MEO?
La alternativa que presenta MEO no es la mejor que puede tenerse en mente al esperar una tercer fuerza que irrumpa en la escena política. Problemas de experiencia, de recursos humanos, y técnicos hacen de su candidatura, al lado de la de Piñera y Frei, débil en términos de construcción de gobierno. Los partidos aglutinados en ambas Alianzas, la mayoría, han sido tradicionales en la política chilena y reflejan clivajes intrínsecos de esta. Para que surjan nuevos partidos es necesario un nuevo clivaje, que represente un momento socio-político determinado, o ideologías. Esto indica que, una de los limites importantes de MEO es el apoyo político partidario, pues es difícil que funde un partido fuerte. En este sentido, las cosas en política difícilmente se dan de manera ideal y MEO representa, más bien, la consolidación de un fuerte descontento con la Concertación, como representantes únicos, en el legislativo, de la izquierda chilena. Esto quiere decir que, no darse cuenta que la irrupción de MEO y su ascendiente progresión que lo tiene empatado con Frei hoy en día, la cual representa una llamada de alerta al congelamiento partidario del sistema político, es cegarse al hecho de que existe una falta de oferta política, en términos programáticos, ideológicos y técnicos.
Los partidos de la Concertación no van a dejar de constituirla a menos que algún peligro aceche que los obligue a arriesgar para tener beneficios, ese peligro hoy lo representa la candidatura de MEO. Si MEO pasa a segunda vuelta, los partidos y las figuras más representativas van a analizar lo siguiente. En primer lugar a quien otorgar el apoyo, siendo la derecha una opción menos probable, aunque de todos modos habrá una filtración de votos hacia Sebastián Piñera. Y en segundo lugar, en el deseo de compartir los beneficios políticos que implica un gobierno, repartición de cargos, de políticas, de leyes, etc., habrán partidos que considerarán apoyar a MEO a cambio de pertenecer al gobierno, rompiendo necesariamente con la alianza política a la cual pertenecen. Tal como sucede en los regímenes parlamentarios, los gobiernos y las alianzas se establecen posteriores a la elección, por tanto esto no tiene nada de raro políticamente.
De este modo, el triunfo de MEO significaría el fin de la Concertación por los argumentos planteados anteriormente, unos de índole sociológico políticas y otras por un asunto estratégico de maximización de los beneficios políticos. Al respecto, creo que es necesario el sacrificio de la Concertación, lo que evidentemente no implica el sacrificio de los partidos (totalmente al contrario), para crear nuevas alianzas que reflejen realmente las demandas políticas de los ciudadanos y sea honesta con la línea programática e ideológica tradicional de los partidos. En este sentido, el mejor ejemplo, son la DC y el PS, ambos partidos que representan clivajes clásicos de nuestra política, son el único caso en el mundo donde se encuentran en coalición de gobierno por más de 19 años, ambos por un hecho obligado que es el sistema electoral. Debido a esto ambos partidos han perdido su ideología e identificación, puesto que para gobernar necesitan llegar a un mínimo común de políticas, considerando sobre todo que son partidos apartados ideológicamente de manera tremenda ya no se desempeñan en líneas programáticas como si lo hicieron en algún momento de su historia.
Aclaración: Los editoriales de Ballotage representan nuestro sentir institucional frente a ciertos temas importantes. Más información aquí.








Muy buen artículo Gabriel. Es como un tema muy tuyo. Antes de abrirlo, intuí que lo deberías haber escrito tú. Pero bueno. lo que respecta a mis virtudes de adivinador, es tema de otro costal, y no siempre resultan, pues si fuera así, ya me habría ganado la lotería, y a esta hora no estaría escribiendo esto, sino entregándome al hedonismo.
Creo que es importante referirse a ¿Qué es lo que entendemos por concertación? Si es por el tema de coalición de partidos, estará llegará a su fin prontamente. Sobretodo si gana ME-O. Tiendo a pensar que si gana Piñera, pelearán un rato y luego se unirán por el tema de “saquemos a la derecha del poder”, tal como fue cuando se creó la coalición. No obstante, si nos referimos a la concertación en relación a sus principios, el espíritu de ella, ya está muerta hace rato. ¿Quienes la mataron? los mismos que ahora están en el poder, que se olvidaron de sus origenes, que cometen actos de corrupción, que meten como funcionario al hijo de la presidencia sin siquiera tener su licenciatura, que trajo de regreso a Pinochet y que no quiere hacer los cambios que Chile necesita para dejar atrás el triste legado de la dictadura militar. En todo caso, sea la concertación que sea, morirá pronto. O quizás se reinvente. Recuerdo haber leído un texto en donde hablaba de la reinvención de la izquierda, y como producto de esto es que ahora están gobernando en la mayoría de las democracias. En estos casos, siempre la izquierda ha aprendido la lección, en relación a la derecha. He allí porque siempre son oposición. Bueno, teniendo el control de la economía más algunos sillones estratégicos en el parlamento, se pueden quedar tranquilos.
A mi el fenómeno de MEO lo asemejo al que provocó el ex Obispo – papá de todo Paraguay…jajaja – Fernando Lugo. Aunque el de Lugo fue mas transversal, MEO tiene ciertos rasgos, pues ambos intentan romper un espectro cerrado de la clase política: MEO (concertación – alianza), Lugo (partido colorado y liberal), si bien Lugo contaba con el apoyo de la maquinaria liberal, está era muy debil y se basaba más en la movilización ciudadana y de partidos chicos de centro e izquierda. MEO lo mismo, no tiene una maquinaria partidaria fuerte, en donde no tiene mas de 4 diputados en ejercicio, y que no tienen su parmanencia asegurada. Ambos personajes generan un entusiasmo ciudadano, sobretodo en los jóvenes y en los llamados indiferentes (por lo que percibo, pues si no me equivoco las encuestas no realizan separación etaria ¿o si? si alguien me lo confirma muy agradecido) Lugo ganó por el apoyo de gente que no iba a votar en elecciones o que votaba nulo.
La realidad de Lugo: de un senado de 24 personajes, tiene el apoyo de 4 solamente, en el parlamento lo apoya un partido pequeño, el partido liberal lo apoyó como 6 meses. La realidad de MEO en caso que sea electo presidente: los diputados de su “lista” parlamentaria…y algún partido?? creo que lo apoyarán, pero algo habrá que darles a cambio. Tal como lo hace Lugo.
Son los costos de romper el sistema.
Es verdad que la Concertación ha dejado de ser aquella que refundó la democracia y hoy se encuentra agarrada férreamente al poder.
También interesante la comparación que haces sobre Lugo, pues al igual que Obama MEO tiene que apuntar al electorado que no se siente identificado y vota nulo, no se si hoy en día es demasiado tarde para darle ese spin a la campaña, o profundizarlo pues creo que ha sido bien débil.
Al final MEO no va a gobernar solo pues se tiene que quebrar la Concertación, no hay que olvidar que MEO por sobre todo es Socialista, y va a llamar gente de ése sector a conformar gobierno pues evidentemente le faltará gente. De más está decir que he escuchado varias veces que existen acercamientos importante e informales entre gente importante de la Concertación y la candidatura de MEO. Si esto sucede la DC va a quedar en el limbo pues quedará golpeada por la derrota de su candidato y por la emigración de concertacionistas al gobierno de MEO, misma cosa en el legislativo.