Dobles Agentes en la Política
Publicado el 9 Nov, 2009
La semana pasada se conmemoro la caída del Antifaschistischer Schutzwall o Muro de Protección Antifacista, conocido comúnmente como el “Muro de Berlín”, claro símbolo de la Guerra Fría y la separación de Alemania, lugar donde murieron cientos de personas tratando de cruzar desde la República Democrática Alemana (RDA), territorio ocupado por la Unión Soviética hacia la República Federal Alemana.
La caída del que también es conocido como el “Muro de la Vergüenza” en noviembre de 1989 fue el preámbulo de disolución de la Unión Soviética (Hobsbawm 1994), ambos hechos juntos de cierta manera significaron el fin de una era donde la ideología era de suma importancia en la actividad política, según Fukuyama (1992) esto representa el fin de la historia pues triunfa el neoliberalismo frente al modelo socialista, desde este punto de una u otra forma se sientan las bases democráticas contemporáneas resumidas en política de acuerdos y consensos (Bobbio 1990).
Dentro de este contexto, es posible intentar entender ciertos sucesos desconcertantes ocurridos en el contexto de las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales en Chile. Por ejemplo, resulta extraño ver a quienes fueron importantes dirigentes de la Concertación de Partidos por la Democracia como Fernando Flores y compañía siendo parte de la Coalición por el Cambio de Sebastián Piñera, o incluso un eventual apoyo de Adolfo Zaldívar al mismo candidato, lo cual es más extraño aún si consideramos que su partido (PRI) es parte de otra lista parlamentaria que tenía como candidato a Alejandro Navarro y que luego de su bajada, algunos miembros del PRI terminaron apoyando a Eduardo Frei y otros a Marco Enríquez-Ominami.
Todos estos hechos son entendibles desde una perspectiva de “política de consensos”, pero es inevitable pensar que hay una suerte de “doble militancia” donde todos estos políticos que se han mencionado son una suerte de “dobles agentes”, hecho que suele resultar un poco violento en un sistema político como el chileno, dónde no se acostumbra a la alternancia de alianzas y movilidad partidaria.
Esta suerte de “dobles agentes” son en cierta medida entendibles en los casos mencionados pues se pueden tomar como acciones o decisiones personales, por un lado Flores y la conformación de Chileprimero que ni siquiera ha podido consolidarse como partido político pareciera ser un proyecto meramente personal, mientras que el caso de Zaldívar y el PRI obedece a una situación particular derivada de la crisis vivida en la Democracia Cristiana que culminó con la expulsión del Senador y la renuncia de varios diputados y militantes, los cuales buscaron la forma de no quedar excluidos totalmente del sistema político a través de la conformación de este nuevo partido.
Sin embargo, el caso de la fotografía (Guillermo Tellier, Presidente del Partido Comunista de Chile y candidato a diputado en una bandera con una falange, símbolo de la Democracia Cristiana) es totalmente distinto, no solo porque es una acción de todo un partido y otros movimientos adscritos a Juntos Podemos, sino porque llama la atención el pacto principalmente por dos cosas, primero por la historia del Partido Comunista y segundo por la naturaleza del pacto concertado.
El Partido Comunista de Chile se ha caracterizado por su cercanía a líderes como Hugo Chávez y Fidel Castro, íconos de un socialismo trasnochado post caída de la Unión Soviética, en este sentido ha sido un partido muy apegado a la “vieja ideología”, muy distinto al Partido Socialista que se “ha renovado” y por lo tanto muy reticente a ciertas alianzas. Por otra parte la naturaleza del pacto concertado es de lo más sui géneris pues no sólo significa ir en una lista parlamentaria conjunta con la Concertación, dónde hay partidos absolutamente opuestos a la visión comunista como la Democracia Cristiana, sino que además es una lista que tiene dos candidatos presidenciales, lo cual si bien no tiene ningún impedimento legal resulta bastante extraño.
Lo más extraño de todo es que finalmente los dos candidatos de la lista parlamentaria de la Concertación con el Juntos Podemos, son íconos de la Concertación pues por muy Ministro de Salvador Allende que haya sido Jorge Arrate también fue Ministro de Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Finalmente queda la sensación de que Arrate sólo es un candidato de contrapeso, una moneda de cambio para resguardar el acuerdo.
Todo esto se hace con la excusa de “romper la exclusión” ocasionada por el sistema político chileno. Finalmente si los comunistas quedan contentos con el par de cupos que les regalo la Concertación seguramente seguirán hablando en contra del Binominal sólo como un discurso y sin anhelos de cambiarlo realmente. Es importante distinguir entre política de consensos y no tener respeto por las convicciones propias, la democracia no sólo puede ser vista como un sistema sino que además como un conjunto de valores y convicciones, eso a muchos se les olvida.
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