“La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios”
 Gabriela Mistral

El egoísmo de Escalona y Latorre, el coup de grâce a la Concertación

Gabriel HenríquezPor Gabriel Henríquez
Publicado el 31 Dec, 2009

Camilo Escalona y Juan Carlos LatorreEstos dos últimos días han sido críticos en la generación de oportunidades para la alicaída carrera presidencial del candidato oficialista Eduardo Frei. Luego de haber asestado el golpe que significó alcanzar menos del 30% de las preferencias en una arrogante primera vuelta donde la Concertación despreció abiertamente la alternativa electoral que encarnaba M-EO, concertando una alianza política con la izquierda extraparlamentaria que nunca se había visto antes en primera vuelta dados los resultados de encuestas que relegaban cada vez más a Frei de un buen resultado, y luego de un poco feliz comienzo en segunda vuelta (Ballotage.cl), la Concertación concibió (finalmente) que era necesario internalizar el golpe de rechazo por parte de la ciudadanía aduciéndolo a las malas prácticas políticas de la Concertación (en su diagnostico).

Este camino se sigue luego de los intentos frustrados de la dirigencia concertacionista por concitar el apoyo de ME-O (Elmostrador.cl) para el ballotage ante Sebastián Pinera. Así pues se decide, quizá tardíamente, hacer caso al diagnostico en boga y realizar una amplia autocritica en la cual Frei llama a la renovación de las cúpulas partidarias en un símbolo de cambio y regeneración del aparato político oficialista (Elmostrador.cl) en miras a concitar la confianza y apoyo de los numerosos indecisos y a los volátiles votantes de ME-O. Este gesto que unos días atrás hubiese sido difícil de concebir (Elmostrador.cl) pretendía por una parte resaltar la autoridad de Frei al interior de los partidos de la coalición en un signo de gobernabilidad y de simbolizar confianza ante la ciudadanía, quizás también debido al notorio desorden en el comando de Frei durante la primera vuelta, y por otra parte asumir la culpabilidad de los partidos en el resultado electoral de la primera vuelta, esto si un tanto sutilmente, aunque obviamente si Frei actúa en “autonomía” de los partidos esto significa que es libre para dar cabida a grupos como Océanos Azules que se han enfrentado directamente con los partidos por el control programático y estratégico de la campaña, en desmedro justamente de la mala dirigencia partidaria.

Notar cabe, sin embargo, que el presidente no puede gobernar sin partidos, y por tanto una estrategia de esta naturaleza requiere que el presidente demuestre que, más bien, puede dominar los partidos pudiendo sugerir cambios y manteniendo las “riendas” de los cuatro partidos concertacionistas como Jefe de Gobierno y de Coalición de Partidos. Justamente esto se dejo notar cuando José Antonio Gómez renuncio a la presidencia del PRSD un día después del “golpe de timón” de Frei (Elmostrador.cl), seguido unas horas después por el presidente del PPD Pepe Auth. La decisión de Gómez, al parecer desconocida por Frei, tenía por objetivo jugar la última carta posible que permitiese respaldar la señal dada por el candidato de renovación en los partidos del conglomerado. De más esta decir que la destitución de Escalona y Latorre como dirigentes de los principales partidos de la Concertación y su rol en el pobre desempeño de Eduardo Frei en primera vuelta era una alternativa barajable en los círculos políticos concertacionistas, y sin duda dentro electorado que votó por ME-O para poder pensar en votar por Frei. Sin embargo, ni siquiera un mea culpa voluntario, y merecido, llegó y Latorre se desligó hace unas semanas de cualquier responsabilidad en el desempeño del candidato presidencial de su partido y la política de campaña (Elmostrador.cl), hundiendo las expectativas de una regeneración de la política partidaria emprendida hasta entonces, exactamente post primera vuelta, actitud que se complementa con haber despreciado la candidatura de ME-O y convertido la disciplina partidaria en un totalitarismo electoral, con desastrosos resultados para el candidato del oficialismo.

El escenario que podría haber dado una luz de esperanza a la candidatura de Frei, en virtud de la necesaria regeneración partidaria, aunque insuficiente en términos políticos, se extinguió luego de que Camilo Escalona desistiese seguir el ejemplo de sus pares y que Carlos Latorre fuese persuadido por este para no renunciar a la jefatura de su partido (Latercera.com). Si bien estos no hubiesen sido cambios en la estructura y dinámica partidaria, si hubiese sido una señal potente que indicaría la voluntad de deshacerse de malos dirigentes en pos de apertura y tolerancia en la Concertación, un refresco necesario para la segunda vuelta. No obstante, las puertas a tal refresco político se cerraron con el deseo de Escalona de seguir a Frei hasta el final (Elmostrador.cl) a pesar de que toda la dirigencia socialista pusiese sus cargos a disposición.

Tal actitud sella el destino de la candidatura de Frei y eventualmente de la Concertación, toda vez que las “malas prácticas” señaladas por Frei como las causantes del estado actual de esta son justamente las que reflejan nuevamente dirigentes como Escalona y Latorre, que en un momento que se requería unidad y sacrificio para otorgar nuevos bríos a la campaña decidieron por razones personales, continuar en la dirección de sus partidos dejando en evidencia un grave quiebre en la Concertación, entre quienes desean renovación y quienes desean perpetuarse en sus cargos sin asumir responsabilidades políticas, al parecer concientizados de que lo que está en juego son intereses privados y no intereses públicos. Digo “sella el destino” pues desde ahora la Concertación ha caído en un nuevo fondo desde el cual pierde credibilidad en cuanto al discurso de renovación y cambio, justamente el tema que más preocupa a los electores luego de 19 años de gobierno de la misma coalición. A la vez que perdió la Concertación la oportunidad de realizar los únicos cambios que podía hacer en términos políticos a corto plazo, el cambio de dirigentes que han sido señalados por la opinión pública como elementos nefastos y desconfiables dentro de la Concertación. La candidatura de Frei hoy está en su peor escenario, donde ha perdido credibilidad, control sobre los partidos, al parecer no es él quien gobernará en autonomía de los partidos, sino los partidos que son autónomos en función del eventual presidente. Escalona y Latorre, lo hayan querido o no, le han dado un coup de grâce a la campaña de Frei y muy probablemente a las posibilidades de perduración de la Concertación como alternativa politica hegemónica a futuro.

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