Piñera: Si la economía crece al 6% anual, les prometo…
Publicado el 10 Dec, 2009
Todas las campañas electorales suelen estar llenas de ofertones de todo tipo, cuñas con promesas que llegado el momento de cumplir, cambian mucho en su forma y ejecución. En particular, la campaña presidencial ha estado llena de promesas que, incluso, cuesta diferenciar unas de otras y por momentos pareciera que las candidaturas se mimetizan, especialmente en temas que en el pasado marcaban importantes diferencias, como el programa económico.
El primer punto importante de todo plan de gobierno es el financiamiento, es claro que se necesitan recursos para cumplir las promesas de campaña y en muchos casos la viabilidad de estos recursos es fuertemente cuestionable. Mientras Arrate y Enriquez-Ominami financiarían sus programas de gobierno con una reforma tributaria que difícilmente se aprobaría en el congreso (se requieren 5/8 de quórum para su aprobación), realistamente Frei y Piñera no prometen reformas impositivas sino que condicionan sus promesas a los resultados de la economía. Es precisamente aquí donde el plan económico del candidato de la derecha tiene su punto más controvertido: “Nuestro compromiso es lograr una tasa de crecimiento promedio en el período del 6% anual” (Piñera2010.cl) versa el programa del candidato sin especificar mayormente como se llegaría a ese mágico número. Y es que si uno analiza las proyecciones de la economía mundial, encuentra que se espera un crecimiento promedio de alrededor de 3% para el 2010 y un promedio de 4% para los próximos 4 años (IMF.org), y no existen fundamentos razonables para pensar que la economía chilena pueda crecer por sobre la economía mundial en el mediano plazo.
Así, las fuentes de financiamiento del programa de Piñera que anuncia que “provendrán del aumento de recursos generados por el mayor crecimiento económico, la mayor eficiencia del aparato público, la reducción de la evasión tributaria y los perfeccionamientos tributarios destinados a gravar actividades que generan externalidades negativas en la sociedad” (Piñera2010.cl) es altamente cuestionable si está basado en este fuerte supuesto y resulta quizás más ilusorio que las propuestas de reforma tributaria de los candidatos Arrate y Enriquez-Ominami. Así, la llamativa promesa de crear 1 millón de puestos de trabajo que reduciría drásticamente el desempleo, como en ninguna economía jamás se ha visto, podría no ser cumplida debido a desfinanciamiento. De este modo, la duplicación de las subvenciones escolares podría ver amenazada su existencia debido a la posible falta de recursos si alguna de las variables económicas imposibles de controlar por parte del candidato de la alianza llega a fallar. En consecuencia, el programa completo de Piñera está basado en un supuesto demasiado poco real como para ser creíble a priori y aunque pudiera encontrársele algún nivel de racionalidad, cualquier cambio a la situación actual de las cosas puede hacerlo fracasar.
Resulta además irónico como hoy muchas de las promesas del abanderado de la alianza: depreciación acelerada, un aumento significativo del gasto público, entrega de bonos y subsidios, etc., han sido fuertemente criticadas por la derecha en Chile y, tradicionalmente, han encontrado el rechazo de éste sector en el parlamento sean las principales propuestas de Piñera y sean defendidas y hechas propias por el sector que siempre las ha criticado. Parece ser una especie de giro a la izquierda de la oposición, una suerte de demostración de aprendizaje histórico y un triunfo para el manejo económico de la Concertación. Así como pregonan de triunfadores los aliancistas por el modelo neoliberal que hoy se ha impuesto en Chile y en el mundo.
Habrá que esperar para ver cuántas de las promesas de campaña son efectivamente cumplidas y, de resultar electo Piñera, ver si las variables se alinean milagrosamente (o a un alto costo) para que Chile crezca al 6% que se necesita para llevar a cabo su programa de gobierno.
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