“Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien”
Luther King

Chilenos en el extranjero: ausentes en nuestra democracia. Algunas ideas para discutir

Amaro OrósticaEscrito por Amaro Oróstica
Publicado en Editorial el 18th Jan, 2010

Bandera chilenaUno de los grandes ausentes en la “fiesta de la democracia” de ayer fueron los chilenos que viven en el extranjero. Ausentes permanentes, y que han sido un tema recurrente en toda elección tanto presidencial como parlamentaria en nuestro país. En ese sentido, actualmente residen más de 850.000 chilenos repartidos en el mundo, de los cuales el 56,8% nació en Chile, y el 43,2% son hijos de padre o madre chilena. De todos, el 55% adoptó otra nacionalidad (Lanacion.cl). En la actualidad, la LOC Nº18700 (ley electoral) no contempla la posibilidad de que estas personas voten en el exterior, a pesar de que obtengan la nacionalidad por ius solis o ius sanguinis, lo que para muchos sectores provoca otra distorsión más dentro de nuestro sistema demo-liberal, considerando que equivalen a alrededor del 6% de la población total de nuestro país.

Al respecto, ya desde los inicios de la Democracia, y particularmente en 2005, se envió un proyecto de ley para introducir una serie de reformas en la ley electoral (Boletín 3936-06, 20 de julio de 2005), y ya más recientemente, dentro del paquete de propuestas de reformas legislativas de enviadas por el gobierno en suma urgencia como gesto a Marco Enríquez-Ominami, uno de los temas más conflictivos ha sido precisamente éste –que dicho sea de paso, era uno de los proyectos emblemáticos de MEO- (Lanacion.cl), e históricamente la derecha chilena, especialmente la UDI, se ha opuesto a estas reformas, incluso en contra de lo que el recientemente electo Presidente de la República ha afirmado en campaña (Facegub.com).

Para poder hacer un análisis riguroso y propositivo de esta problemática, en primer lugar hay que descartar tomar en consideración criterios político-contingentes, es decir, aceptar o rechazar la votación de los chilenos en el extranjero porque éstos tengan tal o cual tendencia política. De esta manera, se ha dicho que en general el chileno en el exterior votaría izquierda -lo que fundamentaría en parte la posición de la derecha-, lo que de todos modos a la luz de las motivaciones de los emigrantes chilenos constituye a lo menos una aseveración argumentativamente falaz (Lanacion.cl).

En segundo lugar, hay que determinar cuál sería el contenido ontológico de la ciudadanía chilena, y cuáles son sus límites. Para este caso, si queremos darles derecho a voto se hace necesario que cumplan los requisitos mínimos que cualquier chileno en Chile debe cumplir: tener la nacionalidad chilena y tener más de 18 años -todo esto considerando que este año debiera entrar a regir la inscripción automática y el voto voluntario (Lanacion.cl).

Sin embargo, estimo que hay que distinguir. Hay chilenos que se encuentran en el extranjero producto de que se encuentran estudiando o trabajando de forma transitoria, y que de una u otra forma mantienen alguna clase de contacto en Chile. No debiera resultar polémico que ellos voten. Sin embargo, existen otros casos que pueden resultar más cuestionables, por ejemplo: ¿Qué pasa en el caso de chilenos que desde hace largo tiempo, por ejemplo 15 años, viven fuera de nuestro país, y que no tienen vínculo a él más que de forma sentimental? ¿Qué pasa con chilenos que han hecho familia, trabajan, pagan impuestos, incluso votan, etc., en definitiva, “echado raíces” en otros países? ¿Deben ellos tener el mismo derecho que los residentes en nuestro país a decidir quién tomará las decisiones que afectarán a los residentes o a quienes tengan intereses tangibles en Chile?

Considero que en principio no. Por ello, para perfeccionar de manera seria nuestra democracia hay que establecer criterios de demarcación entre los chilenos que residen en el extranjero. Uno puede ser un criterio temporal, por ejemplo, establecer que pueden votar los chilenos que desde hace 5 años o menos se encuentran fuera de Chile (los 5 años son a modo de ejemplo). Para no excluir totalmente a los que lleven más tiempo, hay que establecer criterios de demarcación que impliquen de alguna forma intereses en la conducción del país que trasciendan lo meramente espiritual. Así, uno puede ser el tener parientes en primer grado de forma ascendiente (padres) o descendiente (hijos) y/o al cónyuge viviendo en Chile. Otro es el acreditar que se tienen propiedades en bienes raíces o en valores en Chile. También puede ser el acreditar el envío periódico de remesas de dinero a Chile. O tener un vínculo laboral establecido en Chile con una empresa cuya prestación estipulada implica trabajar en el extranjero. Pueden ser otros más, siempre que impliquen alguna clase de justificación objetiva de interés en el destino de Chile.

Para concluir, es lamentable que, a excepción de la candidatura de MEO, en ninguna otra (ni hablar en la del Presidente Electo) este tema haya sido abordado con la prolijidad que se merece, más allá de frases al voleo en medio de la vorágine electoral. Se hace muy necesario incluir a miles de personas que estando afuera sienten amor patrio, tienen intereses aquí, etc., en nuestro sistema democrático. Si no logramos hacerlo, nuestros afanes de perfeccionar nuestra democracia siempre estarán un peldaño abajo.

Aclaración: Las editoriales de Ballotage representan nuestro sentir institucional frente a ciertos temas y a pesar de estar firmadas son un juicio colectivo. Más información aquí.

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4 comentarios
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  1. La importancia de que todos puedan ejercer el derecho electoral (uno más de los derechos políticos de todo ciudadano y no EL derecho político por antonomasía que pareciera primera en esta democracia en que se ha homologado al acto de votar) es fundamental, más aún en tiempos modernos en que la residencia pasa muchas veces a segundo plano y con circunstancias tan recientes aún como el exilio de ciudadanos por represión política los cuales, además como doble castigo, ven perdido su derecho civico.

    Todo Chileno es parte del cuerpo político nacional y del Estado. Y para ello queda establecido en la ley quien es Chileno y quién no. Que todos los Chilenos puedan votar es algo básico y si eso hoy no se cumple, es una aberración más del sistema de democracia-liberal existente en Chile.

    El avance será universalizar el derecho a voto, exigir la residencia o algo tan odioso como tú planteas como <>, o <> es digno del siglo XIX con el extinto Voto Censitario.

  2. Estimado Jorge,

    En primer lugar, concuerdo en que obviamente el derecho a sufragio no es -o mejor dicho, no debería ser- el único derecho político que tenemos los ciudadanos. Sin embargo, también hay que reconocer que muchas veces el ejercicio de estos derechos está condicionado a las condiciones fácticas en la que el individuo se encuentra; así, por ejemplo, difícilmente un chileno que se encuentre en el extranjero podría hacer valer su derecho a la inviolabilidad del hogar -hacerlo valer mediante un recurso de protección ante tribunales chilenos, claro- si su hogar no está en Chile. Con el voto, a mi entender, sucede algo parecido: el ejercicio de este derecho tiene la limitante fáctica de que de alguna u otra manera las consecuencias de ejercer dicho derecho se van a ver reflejadas del modo más directo posible en el individuo mismo, o en otras palabras, la decisión de quienes salgan elegidos por la democracia procedimental de alguna manera lo afectará.

    Por ello es que establezco criterios a modo de ejemplo -por lo tanto, podemos discutir los ejemplos- que darían cuenta de que existe, o podría realmente existir, un nexo entre la decisión político-contingente del gobernante de turno con el chileno que vive en el extranjero. Así como no es justo excluir a tantos compatriotas por el sólo hecho de estar en suelo extranjero para el día de la votación, tampoco parece ser justo dejar en manos de personas que en verdad, más allá del sentimiento -o si se quiere acudir a la escuela histórica alemana, a algo así como la “consonancia con el Espíritu”, no tengan interés real, o si se quiere poner en términos jurídicos, una especie de “legitimación activa” para ejercer el derecho -recordemos que jurídicamente se suele exigir el interés en la causa para poder ejercer una acción.

    Saludos Cordiales,

    Amaro Oróstica Ortega.

  3. El derecho a voto se fundamenta en la pertenencia a una determinada comunidad política. Por eso, no encuentro descabellado pensar en los vínculos que razonablemente nos hacen pensar que un residente en el extranjero efectivamente pertenece a esta y no a otra comunidad política.

    Pero comento para plantearles una duda: si basan el derecho a voto en la nacionalidad (el razonamiento parece ser “los chilenos en el extranjero deben votar porque son chilenos”), ¿qué debería suceder con el derecho a voto de los no chilenos residentes en Chile? El darle el derecho a ambos haría parecer que el derecho tiene su fundamentos en cosas distintas.

  4. Roberto, yo de hecho me inclino a pensar que la ciudadanía no debe ser sólo un derecho, sino un derecho-deber, deber que involucra, entre otras cosas, pertenecer activamente a la comunidad política de la cual se pretende ser ciudadano con derecho a sufragio, y en donde la nacionalidad evidentemente ha de ser un importante factor, mas no el único. Bajo ese punto de vista, entonces, obvio que los extranjeros que lleven avecindados su tiempo en Chile y tengan intenciones de permanencia deben votar, así como los Chilenos que vivan en el extranjero y ya no tengan mayores conexiones con Chile no debieran hacerlo.

    Distinto es el caso de la nacionalidad, a mi parecer, se ha abierto demasiado. Debería hacerse como en otros países donde, por ejemplo, te hacen hacer una prueba con conocimientos básicos sobre la historia y la cultura de ese país.

    Saludos.

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