“Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”
 Gandalf

ISSN0719-0212

La derecha neoconservadora regresa a administrar el legado de Guzmán

Comité EditorialPor
Publicado el 20 Jan, 2010

Jaime GuzmánAcabamos de salir de una nueva disputa electoral, en el cual los chilenos eligieron a la máxima autoridad del país, en un proceso efectuado eficientemente, con muy pocas irregularidades y con mucha responsabilidad política por parte del gobierno y de la oposición. El gesto del candidato perdedor de ir a saludar a su adversario, la llamada de la presidenta al nuevo presidente electo, así como la ordenada participación de los votantes y el interés que las elecciones despiertan en la ciudadanía en general, muestran como el proceso eleccionario, representante de la democracia, se encuentra arraigado en el ideario colectivo de nuestra sociedad, ideal democrático recuperado hace 20 años, después de la dictadura más brutal que Chile ha conocido.

Sin embargo fue aquella dictadura la que ha creado la institucionalidad democrática que tenemos, siendo su principal artífice Jaime Guzmán, principal forjador de la Constitución Política de 1980 (Cristi; El pensamiento político de Jaime Guzmán). Cuya visión conservadora es la que se impone, y es mantenida por el sector político afín a sus ideas, principalmente el partido político fundado por él, la UDI.

Para Guzmán la democracia sólo es concebida como un mero medio para elegir autoridades, sin ningún valor en sí misma, y por lo tanto un instrumento, que puede servir sólo hasta cierto punto: “entender la democracia como un medio y no un fin… permite asumirla no como una meta, sino como un camino” (Guzmán; Escritos personales). En esta concepción de democracia, esta se manifiesta tan válida como cualquier otra forma de gobierno, ya sea un autoritarismo o una oligarquía, pues lo importante es que ella funcione bien para gobernar.

Guzmán entiende la democracia como un medio para generar autoridades y nada más, y como ella es un instrumento y no una finalidad deseable, su ejercicio no implica ningún cambio cualitativo en la realidad social de Chile: “Otros buscan proyectar la democracia hacia un concepto económico-social de bienestar; de igualdad, ya sea de oportunidades… de variados anhelos que han generado incluso el termino de democracia económica. Esto me parece, en cambio, confuso y confundidor” (Guzmán). Al eliminar la concepción de la democracia como el fin de una sociedad, ella no puede ser considerada como una forma de establecer alguna influencia de la mayoría sobre la estructura política, económica y social del país, quedando en manos de las autoridades políticas elegidas y por sobre todo las autoridades técnicas. Esta concepción de la democracia, nace luego de que proyectos políticos reformadores de la sociedad hayan contado con el apoyo de una mayoría democrática, como fue el caso de la Democracia Cristiana del gobierno de Eduardo Frei y la Unidad Popular de Salvador Allende.

La razón que se esconde bajo este mecanismo, es separar radicalmente la política de los ciudadanos, quienes solo tienen el derecho a concurrir a elegir a sus autoridades. Esta separación entre el gobernante y los gobernados, es un principio fundamental del legado de la dictadura militar, al establecer la distinción entre poder político y poder social, fundamento de la nueva institucionalidad impuesta al país: “El poder político o facultad de decidir en los asuntos de interés general para la nación, constituye propiamente la función de gobernar al país… El poder social, en cambio, debe entenderse como la facultad de los cuerpos medios de la sociedad para desarrollarse con legítima autonomía hacia la obtención de sus fines específicos” (Declaración de Principios del Gobierno Militar). De esta manera la forma de gobierno, no podrá ser nunca la vía por la cual se ejerza un poder democrático que efectúe los cambios que la mayoría quisiera implantar, sino que se dejan a la voluntad de quienes gobiernan, creando un sistema político autónomo de la soberanía popular. Podemos recordar a modo de ejemplo, que los cambios en materia de educación llevados a cabo bajo el régimen de Michel Bachelet, no nacieron de la voluntad de nuestras autoridades, sino que se vieron obligados por el descontento general de los estudiantes, expresado en paros, protestas y tomas de colegios mayoritariamente públicos.

Tomando en cuenta estos antecedentes que nos muestran la esencia de la democracia implantada en Chile, tenemos fundadas razones en creer que los continuadores de la obra de Guzmán, la Unión Demócrata Independiente, profundizarán esta separación y además tendrán un gran poder político para implantar sus propios principios conservadores, ya que son el partido más fuerte dentro de la nueva coalición gobernante. Así temas como la legalización del aborto, la píldora del día después, o reformas que busquen cambiar el modelo económico y político, estarán en las manos de una oposición que mayoritariamente es conservadora y autoritaria, “La Unión Demócrata Independiente sostiene que es lícito que –a través de un órgano jurisdiccional independiente- se suspenda el ejercicio de los principales derechos cívico-políticos a las personas o grupos que pretendan valerse de ellos para conculcarlos… El debilitamiento del matrimonio, la legislación del aborto… son síntomas que se fomentan o aprovechan por esta nueva expresión gramsciana del marxismo… Enfrentar los peligros que entraña dicha agresión contra el espíritu y los valores de la cultura occidental y cristiana, es una misión de especial actualidad que Unión Demócrata Independiente asume” (UDI, Declaración de Principios).

Frente al panorama de un gobierno de la derecha, en que la UDI es el partido más fuerte y a la vez más ideologizado, cabe esperar una profundización de las políticas y restricciones impuestas en la dictadura, ya sea en el campo político, económico y moral, a menos que el nuevo presidente tenga el liderazgo para refrenar el impulso de las fuerzas más conservadoras que existen dentro de su coalición. Con las fuerzas de la derecha dentro del gobierno, no debemos esperar que nuestra democracia tome un carácter más sustancial, y no sea sólo un mero instrumento para elegir autoridades, ya que esta vez, las autoridades son las mismas que implantaron este sistema democrático, ajeno a la tradición republicana de nuestra historia política.

Aclaración: Los editoriales de Ballotage representan nuestro sentir institucional frente a ciertos temas importantes. Más información aquí.

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  • Patricio Lainez

    Aún no esta establecido el nuevo Gobierno, por lo tanto todo los argumentos son inválidos desde la practica. Si bien la UDI es el partido fuerte de la derecha, este es la Coalición por el Cambio y no la Alianza por Chile. A veces la teoría no encaja bien en la realidad. Pido más objetividad cuando analizamos un gobierno que en la practica aún no marcha.

  • http://ballotage.cl/author/bastian/ Bastián González Bustamante

    Me gusta y describe bien la realidad ideológica del partido más fuerte del nuevo gobierno, sin embargo como dice Patricio en la practica las cosas pueden darse de distinta forma por eso invito a contrastar con respecto a la posible formulación del gabinete, dónde se plantea aquello http://ballotage.cl/2010/01/la-problematica-eleccion-de-un-gabinete-para-pinera/

    Saludos!

  • Iván Muray Toro

    Patricio Lainez, si usted comprendió el texto que leyó, se dará cuenta que en ninguna parte se analiza el gobierno de Sebastián Piñera, sino que más bien se expresan dos ideas básicas 1) el carácter instrumental de la democracia chilena impuesto por la dictadura militar y 2) el carácter incuestionablemente conservador de la Unión Demócrata Independiente y de su programa político. Si usted me demuestra que esas dos líneas argumentativas son falsas podré tomar en cuenta su comentario, que burdamente descalifica mi artículo.

    Si bien dejo a entrever que por ser la UDI el partido más poderoso de la nueva alianza de gobierno, podría hacer pesar su influencia, señalo además que “a menos que el nuevo presidente tenga el liderazgo para refrenar el impulso de las fuerzas más conservadoras que existen dentro de su coalición” el carácter instrumental de la democracia chilena no sufrirá mayores cambios de parte de quienes crearon ese sistema.

    Así como usted pide mayor objetividad de los artículos, yo le pido mayor comprensión lectora.

  • Patricio Laínez P.

    “La derecha neoconservadora REGRESA a administrar el legado de Guzmán”.

    Con respecto al posicionamiento de la UDI en nuestro sistema de partidos, es claramente un partido conservador y de derecha dura. Sin embargo no creo que tenga una primordialidad a la hora de definir el programa de Gobierno. Si bien existen caras visibles de la UDI que estaran en el Gabinete o en la Administración Pública de Piñéra, creo que saben que el pasado domingo gano la derecha liberal con lo que basicamente el clivaje democratico autoritario dejo de prevalecer. Por lo tanto Guzman seguiria viendose solamente en los clasicos paradigmas del Régimen Militar: Binominal y alguna cosas de la Constitución, que en la practica no se correlacionan con lo bueno o malo que pueda ser el próximo Gobierno.

    Saludos y gracias por la libertad de opinar.

    Saludos.

  • Amaro Oróstica Ortega

    Estimado Patricio,

    Tiendo a discrepar con lo que afirma usted. De hecho, que la UDI, que es como bien dice usted un partido conservador y de derecha dura (yo diría más bien casi fascista), sea en estos momentos el principal partido del espectro político de nuestro país, con una representación de 1/3 en la Cámara de Diputados y una buena cantidad de Senadores, sin contar con la importante presencia de cuadros duros en los sectores más populares del país, da cuenta de que seguramente ejercerá una fuerte presión para imponer algunos de sus ejes ideológicos en el programa y desarrollo del gobierno de Piñera. Sin ir más lejos, se rumorea fuertemente de que el Ministerio de Salud quedará en manos de dicha tienda (http://www.elmostrador.cl/sin-editar/2010/01/20/en-el-minsal-aterrizaria-la-udi/), y todos sabemos lo que opina la UDI en temas tan cotidianos como por ejemplo las políticas de natalidad y prevención de embarazos. Y en un régimen hiperpresidencialista como éste, un ministro -avalado por el Presidente- vaya que influye en la determinación de políticas públicas. Lo mismo presiento que va a ocurrir al momento de legislar sobre Educación o en materia laboral.

    Entonces, no sólo se va a continuar con la impronta autoritaria que dejó la Dictadura hasta nuestros días en nuestra institucionalidad política, sino que además se van a implementar, quiérase o no, políticas conservadoras que estoy seguro que la derecha más liberal no comparte, pero que a la vez si Piñera quiere gobernar, y considerando que ni siquiera la Coalición por el Cambio tiene la mayoría en las Cámaras, esos votos UDI van a ser fundamentales para al menos tener un piso.

    Invitándolo a seguir leyendo nuestras columnas y opinando libremente, ya que así se construye República, le saluda atentamente

    Amaro Oróstica Ortega.

  • http://www.carloserazo.cl Carlos Erazo

    Si la mayoría de las personas se inclina por un partido (UDI) que esta en contra del aborto, que esta en contra del divorcio y que tienes otras posturas similares (que personalmente no comparto), es porque la mayoría de la gente está de acuerdo con esos postulados, por tanto no debieran asumirse como una postura “negativa” o que va en contra de la democracia. Asumir lo contrario es reconocer que la gente, el pueblo, no esta capacitada para tomar decisiones “públicas”, y es darle la razón a Jaime Guzmán en cuanto a la distinción entre poder político y poder social. Es decir, aceptamos que la mayoría de la gente piensa más o menos similar a esta “derecha neoconservadora” o Jaime Guzmán tenía razón en sus postulados. Cualquier otra cosa, huele a antiderechismo disfrazado con pseudo argumentos.
    Saludos