“Quien desconfía invita a traicionarlo”
Voltaire

Luego del Ataque al Caricaturista Danés, Occidente Se Atraganta de Miedo

Gabriel HenríquezEscrito por Gabriel Henríquez
Publicado en International el 6th Jan, 2010

Danish Cartoon Protest

After Attack on Danish Cartoonist
The West Is Choked by Fear
An Editorial by Henryk M. Broder

Luego del Ataque al Caricaturista Danés, Occidente Se Atraganta de Miedo
Editorial por Henryk M. Broder (Spiegel.de)

Traducción de Gabriel Henríquez.

El ataque al dibujante Kurt Westergaard no fue el primer intento para llevar a cabo un fatal fatwa. Cuando islámicos trataron de asesinar a Salman Rushdie 20 años atrás, las protestas entre intelectuales fueron estruendosas. Hoy, al contrario, los escritores y pensadores occidentales prefieren resguardarse antes que defender derechos básicos.

En 1988, la novela “The Satanic Verses” de Salman Rushdie fue publicada en su edición original en inglés. Su publicación llevo al estado iraní y su líder revolucionario, Ayatola Khomeini, a levantar un “fatwa” contra Rushdie y ofrecer recompensa por su asesinato. Esto ocasionó varios ataques en los publicadores y traductores de la novela, incluyendo el asesinato del traductor japonés Hitoshi Igarashi. Millones de musulmanes alrededor del mundo quienes nunca habían leído siquiera una línea del libro, y quienes nunca habían escuchado el nombre de Salman Rushdie antes, querían ver la sentencia a muerte contra el autor ejecutada – mientras más luego mejor, de modo que el honor manchado del profeta pudiese ser limpiado con la sangre de Rushdie.

En esa atmosfera, ningún editor alemán tuvo el coraje de publicar el libro de Rushdie. Esto llevo a un grupo de famosos autores alemanes, liderados por Günter Grass, a tomar la iniciativa para asegurar que la novela de Rushdie apareciese en Alemania fundando una casa editorial exclusivamente para ese propósito. Se llamo Artikel 19, bautizado como el párrafo de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que garantiza la libertad de opinión. Docenas de casa editoriales, organizaciones, periodistas, políticos, y otros miembros prominentes de la sociedad Almena estuvieron involucrados en esta aventura conjunta, que fue la coalición más amplia que se ha formado jamás en la historia de la Alemania de la post-guerra.

Simpatías por los Sentimientos Heridos de musulmanes

Diecisiete años después, luego de que el periódico danés Jyllands-Posten publicase una docena de dibujos de Mohammed en una sola página, hubo similares reacciones en el mundo islámico a aquellas que siguieron la publicación de “The Satanic Verses”. Millones de musulmanes de Londres a Yakarta quienes nunca vieron las caricaturas o si quiera oído el nombre del periódico, tomaron las calles en protestas contra el insulto al profeta y pidieron el castigo apropiado para el ofensor: la muerte. El líder de Al-Qaeda Osama Bin Laden fue tan lejos hasta pedir la extradición de los caricaturistas para que fuesen condenados por un tribunal islámico.

Esta vez, sin embargo, en contraste con el caso de Rushdie, casi nadie ha mostrado solidaridad alguna con los amenazados caricaturistas daneses – al contrario. Grass, quien inicio la campana Artikel 19, expreso su comprensión por los sentimientos heridos de los musulmanes y las violentas reacciones que resultaron. Grass las describió como una “respuesta fundamentalista a un ataque fundamentalista”, en el proceso de crear una equivalencia moral entre 12 caricaturas y las amenazas de muerte contra los dibujantes. Grass también manifestó que: “Hemos perdido el derecho a buscar protección bajo el paraguas de la libertad de expresión”.

“Creo que la re publicación de estas caricaturas ha sido innecesaria, ha sido insensible, ha sido irrespetuosa y ha estado equivocada”, comento el Secretario de Asuntos Internos británico Jack Straw, refiriéndose a la decisión de algunas organizaciones de prensa europeas de republicar las caricaturas. Mientras que, Vorwärts , el órgano partidario del Partido Social Demócrata de centro izquierda alemán – uno de los dos grandes partidos del país- defendía la libertad de expresión en general, pero manifestaba la opinión que en este caso especial, los daneses habían “abusado” de la libertad, “no en el sentido legal, pero en el político y moral”. Para Fritz Kuhn, entonces el líder parlamentario del partido Verde, fue una experiencia Déjà Vu: “Ellas (las caricaturas), me recuerdan a los dibujos anti Judíos de la era de Hitler antes de 1939″. Con esta constatación, Kuhn, quien nació en 1955, demostraba que, o tenía una sensacional memoria pre-natal o que nunca había visto siquiera una caricatura antisemita en el diario de propaganda Nazi Der Stürmer

Como Eunucos Hablando de Sexo

Era como escuchar a un ciego hablando de arte, a un sordo hablando de música o eunucos discutiendo de sexo basado en “lo que dicen”. Porque con la excepción del izquierdista Die Tageszeitung, el conservador Die Welt y el centrista Die Zeit, todos los periódicos alemanes y revistas seguían la recomendación del co-lider del Partido Verde Claudia Roth, quien dijo “la des-escalacion comienza en casa”, y erró en el lado del cuidado al no republicar las caricaturas. El prominente sicoanalista alemán Horst-Eberhard Richter aconsejó: “Occidente debería evitar cualquier provocación que produzca sentimientos de inferioridad o humillación”. Por supuesto, Richter dejo abierta la pregunta de si “Occidente” debe también evitar usar mini faldas, comer cerdos y la legalización de las parejas de un mismo sexo para evitar causar sentimientos de inferioridad y humillación en el mundo islámico.

Hubiesen las caricaturas de Mahoma sido reimpresas por todas las prensas alemanas, los lectores de periódicos alemanes hubiesen visto por ellos mismos cuan excesivamente inofensivos las 12 caricaturas eran y cuan raro y sin sentido se ha vuelto todo el debate. Al contrario, la decisión se le dejo a “expertos” quienes han en el pasado defendido toda crítica al Papa y la Iglesia así como cualquier pieza blasfema de arte en el nombre de la libertad de opinión, pero quienes, en el caso de las caricaturas de Mahoma, de pronto sostuvieron la opinión de que uno debe tomar los sentimientos religiosos de otras personas en consideración.

Pero este argumento era claramente una excusa, una manera de excusar el hecho de que ellos han sido silenciados por el miedo. Después de todo, pocas cosas han pasado en el tiempo entre el caso Rushdie y el debacle de las caricaturas: el 11 de septiembre del 2001, los atentados de Londres, Madrid, Bali, Yakarta, Djerba – eventos que algunos comentaristas han también interpretado como una reacción del mundo islámico a su degradación y humillación con Occidente. Contra esta amenaza, parecía más razonable y, sobre todo, seguro mostrar respeto a los sentimientos religiosos en vez de insistir en el derecho de la libertad de expresión.

El Derecho a Ofender Más Importante que Proteger a los Ofendidos

Poca gente mostro voluntad a quebrar líneas. De entre ellos estaba el comediante Rowan Atkinson (“Mr. Bean”), quien en el contexto del debate sobre la propuesta británica de legislación contra odio religioso, declaró que “el derecho a ofender es mucho más importante que cualquier derecho a no ser ofendido”. Y Aayaan Hirsi Ali, nacida en Somalia y mujer musulmana secular viviendo en Holanda, respondió con un manifiesto que empezaba con las palabras: “Estoy aquí para defender el derecho a ofender”.

Pero ella fue una de las pocas excepciones. Incluso el entonces presidente francés, Jacques Chirac, temporalmente olvido que él representaba el país de Sartre, Voltaire y Víctor Hugo, y decretó que “cualquier cosa que pueda ofender la fe de otros, especialmente creencias religiosas, debe evitarse”.

Entonces empezó la “des-escalacion” que había sido pedida. El único problema es que el otro lado no está pensando en una des-escalacion. El fatwa contra Salman Rushdie esta todavía en efecto, y el intento de asesinato de Kurt Westergaard la semana pasada no fue el primer intento para ejecutar la sentencia de muerte por una instancia donde ningún crimen fue cometido. El Islam puede ser una “religión de paz” en teoría, pero parece distinta en la práctica.

Una abogada germano-turca quien vive en Berlín central recientemente debió ocultarse debido a que ella se convirtió en objetivo de amenazas de muerte luego de publicar un libro. El tomo no incluye ninguna caricatura de Mahoma. Es sólo el titulo que sirve como provocación: “El Islam necesita una Revolución Sexual”.

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