“Hablamos demasiado”
 Johann Wolfgang von Goethe

ISSN0719-0212

La demanda peruana en La Haya. Parte II: Las consecuencias en la relación con Bolivia

Natalia VargasPor
Publicado el 14 Dec, 2010

Chile - BoliviaEs importante considerar que la relevancia de la demanda (se recomienda leer “La demanda peruana en La Haya. Parte I: Entendiendo el diferendo”), radica en el cómo ambos países se plantean, no sólo ante la Corte de la Haya, sino que también ante sus pares latinoamericanos. En palabras de la profesora Astrid Espaliat “Las conversaciones entre Chile y Bolivia con respecto a la demanda histórica, iban muy bien avanzadas cuando Perú interpuso la demanda… desde ahí, dichas conversaciones se han congelado mientras no se tenga clara cuál es la postura de Perú a este respecto”

Antes de la demanda, las relaciones entre las cancillerías iban bien encaminadas. A pesar de lo muy complejo que era para la opinión pública el tema de la soberanía del “corredor marítimo” que siempre demanda Bolivia, todo indicaba que podría lograrse conceder una porción de tierra con doble soberanía entre Chile y el país altiplánico. Un paso no menor tanto para el país vecino como para el nuestro, tomando en cuenta las proyecciones de los beneficios que se alcanzarían con la exportación del gas boliviano. El tema, en consecuencia, no es sólo político sino que también económico, en el contexto de una Latinoamérica encausada por una potencia mundial emergente como lo es Brasil y con procesos de relaciones más integradas –sin llegar a una integración al menos mínima- como lo es la UNASUR y el Consejo de Seguridad Suramericano.

Por otra parte, hace un par de semanas se anunció del relanzamiento de las relaciones marítimas entre Perú y Bolivia con la firma del acuerdo complementario Boliviamar que renueva por 99 años la zona franca establecida en el acuerdo firmado en 1992 por los dos países (Rpp.com.pe; Bani.com.do). En los próximos días entrará al Congreso Boliviano la ratificación de este acuerdo que entraría en vigor a finales de este año. Una situación compleja para Chile, no en términos de la demanda marítima con Perú, sino en las relaciones con Bolivia y la importancia económica que significaba trabajar (y concretar) una salida al mar boliviana. También, y de estratégica importancia, contar con una posible proyección de salida brasileña a la zona del Asia-Pacífico, la que será la zona comercial más dinámica en el futuro.

El hombre tras los hechos: José Manuel Rodríguez Cuadros.

José Manuel Rodríguez Cuadros fue Viceministro y luego Canciller en el Gobierno de Toledo. Él, con una clara postura en lo que a delimitación marítima con nuestro país se refiere, fue uno de los hombres detrás de la demanda peruana, llegando a sacar dos libros (“Delimitación marítima con equidad: El caso de Perú y Chile“. Ed. PEISA, Lima y “La soberanía marítima del Perú: la controversia entre el Perú y Chile”) en donde aparecen muchas de las memorias peruanas entregadas en la demanda ante la Haya. De la misma manera, es una de las figuras más controvertidas de la política peruana, muy criticado primero por su permanencia en la Diplomacia desde los años oscuros de la dictadura hasta la democracia, un afán por viajar incansable en cada una de las misiones diplomáticas que se presentara. También se le vinculó a escándalos, llegando a ser expulsado en el Gobierno de Fujimori de la carrera diplomática –aunque luego su defensa pudo revertir dicha decisión- y criticado directamente por el Presidente García en el 2006 por la altísima renta de su casa en Ginebra.

Hoy en día, lo encontramos como embajador peruano en Bolivia, lo que ayudaría mucho a entender los primeros acercamientos de Perú hacia Bolivia y la firma de este tratado complementario en el cual se le entrega una salida al mar en territorio peruano. Si bien ha sido el propio Rodríguez Cuadros quien ha manifestado que “la firma del tratado entre Bolivia y Perú no debe preocupar a Chile”, también es cierto que Perú sistemáticamente ha sido contrario a una zona bi-soberana para que Bolivia tenga salida al mar –se requiere de Perú su consentimiento, bajo el tratado de 1929- incluyendo dicha negativa cuando el mismo Rodríguez Cuadros era embajador con Toledo en la Presidencia.

De la misma manera, el proceso que se ha visto entre Bolivia y Perú en el último mes y la inesperada firma del Tratado Boliviamar pone fin a las frías relaciones que entre ambos países han tenido los últimos 3 años (Radiobiobio.cl) estimulando una notable cercanía, impensada al comenzar este año. Sin duda alguna, la presencia de este controvertido diplomático en La Paz tiene que ver en cómo se han dado las cosas y, seguramente, siendo un actor clave en la feliz firma de este tratado. Ahora sólo resta esperar cuáles serían sus propuestas en lo referente a la relación Chileno-Boliviana tomando en cuenta los “13 puntos de trabajo” que ambos países habían acordado en el año 2006 y que se habían comenzado a retomar en el equipo de trabajo en Julio de este año (Elsur.cl).

Si bien en la demanda en la Haya se hace necesario esperar la resolución de la Corte con respecto a las memorias presentadas por ambos países, la firma del tratado Boliviamar demuestra el largo camino que hace falta recorrer en las relaciones entre los tres países. Los sucesos de los últimos años entre Chile, Perú y Bolivia nos hablan de la imperiosa necesidad de reconocer la desconfianza existente entre nosotros y nuestros vecinos respectivamente. Volver a valorar las relaciones diplomáticas con una visión de trabajo en conjunto –y los beneficios que tanto para Chile como para la región que esto implicaría por la relevancia geoestratégica de países rivereños hacia la zona del Asia-pacífico- se vuelve un tema de suma necesidad para ir construyendo una zona de desarrollo político, económico y social de gran importancia. Chile ya se ha farreado las ocasiones para llevar a cabo una agenda de trabajo en conjunto con Bolivia –que ahora tiene como recompensa el gas natural de Bolivia en tiempos de notable crisis energética para nuestro país-, y se ha perdido la posibilidad de entablar relaciones con Perú dejando de lado la necesidad de mantener la seguridad de las costas de una zona económica cada vez más potente como es el pacífico. Mientras el Embajador peruano en La Paz valida aquella postura antichilena por mantener heroísmos antiguos que nada ayudan en avanzar en una postura que nos haga crecer como país, región y como países con una historia –nos guste o no- con bastante en común.

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