“Donde sea que se quemen libros, al final también quemarán seres humanos”
 Heinrich Heine

ISSN0719-0212

Del acuerdo RN-DC y lo poco oportuno en política

Bastián González B.Por
Publicado el 21 Jan, 2012

Acuerdo RN-DCA mediados de semana, específicamente el día miércoles 18 de enero, desde el ex Congreso en Santiago, Ignacio Walker, Presidente de la Democracia Cristiana, y Carlos Larraín, Presidente de Renovación Nacional, anunciaron una propuesta conjunta para realizar cambios y reformas en el sistema político chileno. El denominado “Acuerdo RN-DC” propone básicamente avanzar desde el actual régimen presidencial a uno semi-presidencial y apuntar hacia la instalación de un sistema electoral proporcional corregido.

El documento titulado “Un nuevo régimen político para Chile” hace un diagnostico que da cuenta de la necesidad de perfeccionar la democracia y el presidencialismo exacerbado que existe en el país, haciendo alusión además al repudio generalizado hacia la política. La propuesta consiste en avanzar hacia un nuevo régimen, hacia un semi-presidencialismo donde exista un Presidente de la República como Jefe de Estado, encargado básicamente de la defensa y de las relaciones exteriores, más otras funciones relativas al servicio civil, y un Jefe de Gobierno equivalente al Primer Ministro de los regímenes parlamentarios. El documento contempla además un paquete de reformas tendientes a promover una mayor descentralización y democratización del gobierno regional y municipal a través de la elección directa de los consejeros regionales y del presidente del gobierno regional, además de otra serie de facultades que permitan fortalecer los gobiernos subnacionales (ver documento completo).

La reacción de los socios de RN no se hizo esperar. Juan Antonio Coloma, Presidente de la UDI, señaló a los medios que la semana pasada los partidos oficialistas habían acordado en el comité político un procedimiento para avanzar de forma conjunta en la agenda 2012, especialmente en temas que implicaran reformas políticas o económicas, por lo cual, el acuerdo lo sorprendía y preocupaba tremendamente (El mostrador, 18/01). Más tarde apareció dando entrevistas en noticieros nocturnos señalando que “ellos [Renovación Nacional] si quieren trabajen con la DC, pues nosotros trabajaremos con el Presidente”, definitivamente una frase para el bronce.

Por otra parte, el gobierno en una primera instancia valoró el acuerdo a través del Ministro del Interior (La Tercera, 18/01), sin embargo, el mismo miércoles en la tarde cambió su postura llamando al orden en la coalición oficialista, mostrando así un alineamiento con la UDI y evidenciando además una descoordinación que da cuenta de una brutal falta de manejo político, pues resulta obvio que no sabían nada del acuerdo y que no supieron cómo reaccionar frente a él cuando lo conocieron. La UDI a la vez continuó escalando el conflicto amenazando a RN con quitarles el apoyo en la presidencia de la cámara de diputados (El Mostrador, 20/01), mientras el gobierno siguió endureciendo su postura después del consejo de gabinete en Cerro Castillo el día viernes, donde el vocero de gobierno señaló que el Presidente había instruido a todos sus ministros para que cualquier reforma política surgiera necesariamente desde los partidos oficialistas, desestimando así por completo el trato al que llegó RN con la DC.

En la vereda opuesta, los aliados de la Democracia Cristiana no miraron con buenos ojos este acuerdo, pero más por la forma en que se generó que por el contenido, ya que finalmente todos valoraron el ánimo de avanzar en materia de reformas políticas. No se debe olvidar que este pacto tiene como antesala la más reciente discusión sobre el sistema binominal y la propuesta de un sistema proporcional moderado por parte de la Concertación.

Ahora bien, con respecto a la propuesta en sí misma, se ha hablado mucho del semi-presidencialismo francés como caso similar a lo propuesto. En el caso francés el Presidente tiene la capacidad de disolver la asamblea nacional (cámara baja) en una oportunidad durante su mandato bajo ciertas condiciones específicas (que haya pasado un año desde las elecciones por ejemplo), sin embargo, se puede dar el caso de que el Presidente no disuelva la asamblea y nombre un Primer Ministro de oposición negociando así la continuidad, dando lugar a la cohabitación. Esta situación sugiere que la estabilidad política depende más del sistema de partidos que del régimen en sí mismo, generando un escenario donde partidos altamente institucionalizados hacen caso omiso a la opinión pública en ciertos temas, o casos donde el Presidente pierde el poder de disuasión (la posibilidad de disolver la asamblea), pues el Primer Ministro posee mayor respaldo político. Estas situaciones denotan que en el semi-presidencialismo la institucionalización partidaria es de alta importancia.

Mientras las democracias presidenciales generalmente tienden a la inestabilidad cuando existen sistemas multipartidistas –siendo Chile una excepción debido a los incentivos institucionales que existen para formar coaliciones, siendo uno de ellos el mismo sistema binominal–, las democracias semi-presidenciales como Francia o Finlandia, tienden a la estabilidad independiente del sistema de partidos que posean. Sin embargo, más allá de ahondar en la discusión sobre regímenes y estabilidad política, es importante destacar que la propuesta del acuerdo se erige como una batería de reformas políticas centradas en cuestiones meramente partidistas e institucionales y no pone el foco de la discusión en el lugar adecuado.

El año 2011 estuvo marcado por manifestaciones ciudadanas y una serie de exigencias de derechos sociales y mayor regulación del Estado frente al mercado (Ballotage, 15/01). Pareciera que el sistema político pasa por una crisis de representatividad, pues las instituciones democráticas demuestran una incapacidad tremenda para manejar los conflictos sociales emergentes. Es entonces que en lugar de re-pensar formas más inclusivas y directas de participación política, el “Acuerdo RN-DC” propone reformas centradas en cuestiones partidistas e institucionales, donde el foco se encuentra en los partidos y en el parlamento. Parafraseando a von Goethe, el que sabe aprovechar la ocasión es el hombre oportuno, y lo oportuno es aquello que sucede cuando conviene, siendo actualmente lo oportuno y conveniente derribar en primera instancia el binominal y aspirar a una nueva Constitución, en cambio, los líderes de RN y la DC nos presentan un pack de reformas pensadas entre cuatro paredes.

El tema de fondo no es el sistema político en su totalidad, es el sistema electoral en particular pues es el candado que impide reformas al sistema político, pero también impide reformas tributarias y sociales profundas. Es por el binominal que no podemos cambiar la cara de este Chile lleno de desigualdades donde impera la rigidez en el sistema político y su profunda vinculación a un modelo neoliberal descarnado. Frente a un status quo terrible, que incluso impide el surgimiento de nuevas fuerzas políticas, la DC le ha hecho un flaco favor a quienes apelan por cambiar el binominal, pues lo introducen en un pack de reformas mucho mayores que hacen que alcanzar el acuerdo sea todavía más costoso, siendo que la reforma al binominal por sí sola genera ya bastantes resistencias y no sólo desde la UDI como algunos sectores políticos quieren hacer creer a la ciudadanía. En definitiva, el acuerdo se encuentra en ese incomodo punto medio en que se aumenta la vara –y por lo tanto se dificulta su aceptación–, pero no se aumenta lo suficiente como para generar un cambio real y profundo como sería el apuntar hacia una nueva Constitución.

Las señales de la DC son erróneas, pues el fin de semana pasado realizaron primarias dando una fuerte señal de apertura y participación, pero esta semana su directiva presenta un acuerdo con RN que se venía planeando sigilosamente desde hace mucho tiempo. Un acuerdo que por lo demás no se centra en lo sustantivo y en definitiva se trata de una reforma hecha por políticos y pensada para políticos.

PUBLICADO EN POLÍTICA NACIONAL

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  • http://www.facebook.com/nicozapatin Nicolas Zapata

    No creo que hacer el pack genere dificultad para sacar el binominal…al contrario creo que da el espacio para hacer más reformas para terminar con los monopolios de poder. Darle poder a las regiones es muy bueno por ejemplo.

    • http://ballotage.cl/author/bastian/ Bastián González Bustamante

      Nicolás:

      Sin duda el documento plantea cosas interesantes a pesar de su generalidad, de hecho el tema de la descentralización me parece excelente. Pero sostengo mi postura, pues en Chile el binominal es un amarre muy importante para cualquier tipo de reforma política y social, es entonces, que es lo primero que “hay que derribar”.

      Por otra parte, antes de pensar en un semi-presidencialismo me gustaría que se discutiera sobre una nueva Constitución por ejemplo. En definitiva el acuerdo en términos coloquiales solo pone la carreta antes de los bueyes.

      Muchas gracias por tu comentario y saludos.