“Aléjese de los palacios el que quiera ser justo. La virtud y el poder no se hermanan bien”
 Marco Anneo Lucano

ISSN0719-0212

¿Por qué el conflicto en Siria es tan complejo de resolver?

Diego A. ChávezPor
Publicado el 29 Mar, 2012

Kofi AnnanLuego de un año de iniciado el conflicto en Siria, las acciones tanto de la oposición como del régimen oficialista sirio han ido convirtiéndose en más cruentas, las primeras con el fin de promover e instalar un proceso democrático y, en el caso de las segundas, con el objetivo de mantenerse en el poder sin importar las vidas que pueda costar aquello. Situaciones que continúan generando uno de los conflictos más sangrientos de lo que a inicios del pasado año se vino a denominar como “la primavera árabe”.

No obstante, el caso del conflicto sirio ha trascendido todos los márgenes de lo imaginable no sólo por el ya largo período de su desarrollo y lo sangriento del mismo, sino también por las dimensiones que lo componen y, por ende, lo configuran como una disputa de difícil resolución. Así, en esta columna se intenta realizar un ejercicio descriptivo de lo que podrían ser consideradas como las principales dimensiones del conflicto, a saber: a) la postura adoptada por la comunidad internacional a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Liga Árabe; b) la histórica relación conflictiva entre las sectas religiosas suní y chií; y c) las posiciones de los actores centrales del conflicto.

La postura adoptada por la comunidad internacional es de repudio hacia el accionar del régimen sirio, para ello se ha sustentado en un trabajo permanente de la Liga Árabe que ha jugado un papel interesante en todo el conflicto. Desde noviembre del pasado año manifestó el interés de enviar observadores a Siria para verificar que el régimen oficialista no recrudezca sus acciones contra los opositores a la continuidad del presidente Bashar el-Assad. Sin embargo, la agencia oficial de noticias en Siria, SANA, ha acusado en más de una oportunidad a la Liga Árabe como “un instrumento de la injerencia extranjera al servicio de un proyecto occidental para crear problemas en la región” (El País: 25.11.2011).

A su vez, la misma Liga Árabe aprobó una serie de sanciones contra el régimen sirio, entre las que se encuentran: suspensión de transacciones con el Banco Central del Siria, paralización de inversiones en el país en conflicto, prohibición de los dirigentes sirios para viajes a otros países de la región, así como el congelamiento de los bienes de éstos en dichos países. No obstante, estas sanciones fueron pensadas no sólo con la idea de afectar al régimen sirio directamente, sino también de forma indirecta, pues se considera que las dificultades económicas que podrían generar estas restricciones también afectarían a la burguesía mercantil e industrial del país sirio y, por lo tanto, los integrantes de ésta podrían reconsiderar su apoyo al régimen (El País: 27.11.2011).

A raíz de la actuación de la Liga Árabe y la presentación de un Plan de Pacificación, el 18 de diciembre de 2011 el mismo Gobierno sirio accedió al Plan, donde se incluía el acuartelamiento de las tropas desplegadas en misiones represivas, el inicio de un diálogo con la oposición y el ingreso de observadores en Siria (El País: 19.12.2011). Una vez allí, sin embargo, los observadores no fueron tomados en serio puesto que el conflicto armado continuó, incluso los grupos de oposición cuestionaron el papel de los mismos, en especial del jefe de la misión, el general Mustafá Dabi, que fue jefe de la Inteligencia Militar sudanesa y hombre de confianza del presidente Omar Bashir, acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad (El País: 30.12.2011). Estas complicaciones más el deterioro de las condiciones de seguridad en Siria provocaron que, a finales de enero del año en curso, la Liga Árabe haya decidido suspender el trabajo de los observadores enviados (El País: 28.01.2012).

La ONU también fue y es parte activa en este conflicto a través del establecimiento de acciones que respaldan lo propuesto por la Liga Árabe, tal es así que la Comisión de Investigación de este organismo denunció al régimen sirio de una serie de delitos contra los derechos humanos (El País: 28.11.2011). Además, elaboró una resolución sometida a discusión al interior del Consejo de Seguridad donde, junto con condenar las continuas violaciones por parte de las autoridades sirias, se exigía: por un lado, que las partes en conflicto –grupos armados opositores y el Gobierno sirio– detengan sus acciones; y, por otro lado, que el régimen sirio, conforme al Plan de Pacificación de la Liga Árabe, lleve adelante una serie de acciones destinadas al cesar la violencia y permitir la libertad de acción de grupos opositores al régimen. Permitiendo también el acceso a medios de comunicación árabes e internacionales y, finalmente, el acceso pleno de la misión de la Liga Árabe.

Para ello, la señalada resolución también planteaba una hoja de ruta política que debía iniciar un diálogo político entre el Gobierno de Siria y toda la oposición bajo la supervisión de la Liga Árabe y, a su vez, cumplir con un calendario donde se establecía: a) la formación de un Gobierno de unidad nacional; b) el otorgamiento de toda autoridad de acción del Presidente de Siria a su vicepresidente para que así cooperen plenamente con el Gobierno de unidad a fin de potenciar el cumplimiento de sus obligaciones en el período de transición; y c) las elecciones transparentes y libres bajo supervisión árabe e internacional; (Resolución completa de la ONU).

Sin embargo, a pesar del lobby realizado por una serie de países con asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, los países de Rusia y China, a inicios de febrero de este año, vetaron la citada Resolución (El País: 04.02.2012), ello debido a que consideran que intervenciones de este tipo podrían generar conflictos de mayor alcance y, además, por la huella que dejó la intervención de la comunidad internacional en el conflicto en Libia.

El señalado veto provocó que la comunidad internacional busque otras opciones para intervenir en el conflicto. Surgió, por una parte, la idea de establecer una agrupación denominada los Amigos de Siria, que a finales de febrero celebraría su primer encuentro en Túnez, con el fin de “buscar un nuevo marco de acción para presionar al régimen sirio” y avanzar hacia la transición democrática (El País: 24.02.2012). Sin embargo, lejos de cumplir ese fin, en la primera reunión afloraron las divergencias entre aquellos países que proponen una intervención armada como medida de protección a la población civil (Arabia Saudí, Catar y Túnez, entre otros) y quienes son partidarios de hacer llegar ayuda humanitaria y asfixiar al régimen sirio con mayores sanciones (El País: 26.02.2012).

Por otro lado, la ONU y la Liga Árabe promovieron el envío de un delegado especial para mediar en el conflicto, para ello fue designado el ex – Secretario General de la ONU, Kofi Annan, quien inicio su misión a inicios de este mes señalando que el éxito de la misma dependería en gran medida del compromiso que asuma el régimen sirio para llegar a una solución. La misión de Annan, en sus propias palabras, tenía como prioridad detener la violencia y permitir el acceso de organizaciones de ayuda humanitaria al área de conflicto. Finalmente, indicó que, una vez se detenga la violencia, el país debía encontrar “una solución pacífica que respete las aspiraciones del pueblo sirio” y después trabajar “para estabilizar el país”. (El País: 01.03.2012).

Sin embargo, días después de iniciada la misión, la misma se complicó debido a declaraciones en las que el enviado especial señaló que una solución al conflicto pasa por un acuerdo entre el régimen sirio y la oposición y, por lo tanto, el envío de armas a esta última desencadenaría mayor violencia; declaraciones éstas que molestaron a los líderes opositores y que, en palabras del jefe del Consejo Nacional Sirio (plataforma opositora en el exilio), Burhan Ghalioun, sostuvieron que “ninguna solución política puede funcionar si no va acompañada de presión militar sobre el régimen” (El País: 09.03.2012). Asimismo, en su encuentro con el presidente sirio tampoco tuvo mucha suerte, debido a que, según la agencia oficial de noticias siria, Bashar el-Assad sostuvo que “ningún diálogo político puede tener éxito mientras haya grupos terroristas armados que propagan el caos y la desestabilización con ataques a civiles y militares” (El País: 10.03.2012).

En otra dimensión se encuentra el trasfondo religioso del conflicto, no olvidemos que el régimen sirio está dominado por miembros de la minoría religiosa alauí, que es una secta del chiísmo con el apoyo de cristianos, drusos y otros credos minoritarios (El País: 30.01.2012). Históricamente en conflicto permanente con la secta religiosa suní.

Por lo tanto, una transición hacia un régimen democrático podría provocar un cambio en el control del poder en Siria, es decir, al ser los miembros chiíes una minoría en ese país, la oposición al régimen sirio, de mayoría suní, potencialmente podría hacerse del poder, provocando un cambio del paisaje religioso-político. En otras palabras, de los horizontes del liderazgo que hasta la fecha había considerado como fundamentales la familia el-Assad.

Ciertamente, el componente religioso también se ve plasmado en el comportamiento de muchos de los países de la comunidad internacional que han jugado un papel activo en el conflicto. Como indicado en párrafos anteriores, al momento de gestarse la reunión de los “Amigos de Siria” fueron dos las posiciones que divergieron, aquellos que sostenían la necesidad de continuar con las sanciones y permitir el acceso de ayuda humanitaria y quienes sostenían una intervención armada, entre los que se encuentran Arabia Saudí y Qatar, dos de las potencias regionales suníes (El País: 27.12.2011) que, precisamente, están en contra del apoyo que ha otorgado hasta el momento Irán (la mayor potencia chií en la región) al presidente Bashar el-Assad.

Este conflicto religioso también ha sido materializado, principalmente, en la espiral de violencia desatada en Siria, en especial en la ciudad de Homs (la que contempla una de las principales poblaciones de la secta suní). Tal es así que los barrios suníes son patrullados por milicias vinculadas a los Hermanos Musulmanes y los barrios alauíes (chiíes) permanecen bajo control de los Shabiha, una milicia armada por el Gobierno (El País: 04.02.2012).

La última dimensión necesaria para entender el conflicto en Siria se encuentra en las posiciones de los actores directos del mismo. Por un lado, el régimen sirio manifiesta continuamente que el conflicto desatado en su país ha sido provocado por un plan externo, occidental para ser más específico, que tiene el único fin de desestabilizar toda la región. Al respecto, el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Mualem, haciendo referencia al Plan de Pacificación de la Liga Árabe respaldado por la ONU, señaló que se está llevando a cabo un “plan externo” que está “lejos de la voluntad del pueblo”, pues el mismo no estaría de acuerdo con el traspaso del poder (El País: 24.01.2012).

No obstante, ante la espiral de violencia, una salida que intentó el régimen sirio fue la realización de un referéndum de reforma constitucional que tenía como fin una ampliación democrática. Sin embargo, dicha reforma, según el análisis de expertos en la región, no permitiría un vuelco completo hacia la democracia pues, si bien permite quitar la hegemonía del partido oficialista Baaz, también permite que Bashar el-Assad pueda permanecer en el poder hasta 2028. Por ello, este referéndum fue visto más como un gesto de apertura del régimen sirio para no perder aliados internacionales que un viraje en su dura posición en el tratamiento del conflicto.

Por su parte, la oposición siria ha continuado haciendo frente a la represión desatada por las tropas oficiales y, a su vez, ha reclamado un papel más protagónico de la comunidad internacional, ya sea a partir de una intervención armada directa o, a través del envío de armamento a los frentes opositores para resistir los embates al régimen. Por tanto, el fin de estos grupos ya no es solamente una apertura democrática, sino también la caída del régimen de Bashar el-Assad y su entorno.

Para finalizar es importante resaltar que las dimensiones antes descritas nos permiten afirmar que el conflicto sirio, además de ser uno de los más prolongados y sangrientos de este proceso de apertura democrática en la región, es uno de los más interesantes debido a las múltiples connotaciones que podrían generar su desenlace. Por ello es preocupante que el conflicto continúe como hasta la fecha pues la creciente polarización de la población hace temer la instauración de una abierta guerra civil en Siria, lo que provocaría aún más muertes de las que se tienen hasta la fecha.

PUBLICADO EN POLÍTICA INTERNACIONAL

Fuente de las noticias:

  • Alex

    Muy limitado tu post y tu información se basa en un solo medio, El país de España, deberías saber que los medios internacionales han montado una farsa total sobre el conflicto en Siria, te recomiendo que leas este post: http://www.taringa.net/posts/noticias/15335966/El-montaje-mediatico-contra-Siria-_cronica_.html
    Y que si usas Twiteer sigue a este periodista venezolano que se encuentra en Siria y envía tweets a diario desde el lugar mismo de los echos.
    Javier Alexander ‏@roajavier

    • Diego Chávez

      Gracias por el comentario Alex, cada uno tiene sus percepciones sobre lo que pasa en Siria, si tú estás de acuerdo con lo planteado por Ruperto Concha (escritor del post recomendado) es respetable; sin embargo, yo disiento de sus planteamientos pues lo poco que pude leer sobre la historia del ejercicio del poder en dicho país dista mucho de la historia del post en la que Bashar el Assad es mostrado como una especie de mártir que lucha contra todo Occidente y su intención de crear una teatralización en torno a la búsqueda de la apertura democrática.
      Finalmente, aprovecho la ocasión para aclarar que la información sobre la que elaboro mis columnas no responden a una sola fuente y si sólo es ésta la que aparece, se debe únicamente a mi interés de fundamentar la descripción que realizo y que lo escrito se basa en información disponible (se crea o no en ésta) y no en aseveraciones carentes de fuentes de información -algo ausente en la columna recomendada, pero no por ello mejor o peor que la mía.
      Agradezco nuevamente la lectura y las recomendaciones. Saludos cordiales,
      Diego Chávez

  • Camila L

    me encantaaaa , es exactoo , me ha servido mucho, gracias

  • Fernando

    Muy interesante la descripcion del problema sirio, me ayuda a entender más el conflicto
    Muchas gracias