“Hay que construir un poco de infinito para el hombre”
 Vicente Huidobro

ISSN0719-0212

Los dilemas de la derecha

Renato GarínPor
Publicado el 20 May, 2012

Presidenciables de derechaHa hablado el oráculo. La encuesta CEP vuelve a iluminar la escena pública y permite observar con detalle el panorama político. Al ya conocido desgaste de los partidos y al rechazo hacia las dos coaliciones, se suma ahora la cuestión presidencial. A la luz de las nuevas cifras, la situación en la derecha parece difícil de predecir.

Allamand sabe lo que hace. La ratificación pública de su candidatura presidencial deja a la UDI tensionada. Los gremialistas hace rato ven con preocupación la falta de un candidato propio capaz de ganar. La aparición mediática de Golborne parecía allanar el camino para la unidad del oficialismo en torno a su rostro. Si el cálculo era cuadrarse detrás de un independiente, Allamand vino a cuestionarlo. La pelota queda en calle Suecia, pues tendrán que definir entre Pablo y Laurence, con todo lo que eso implica. La UDI es el partido más votado en Chile, pero no es capaz de llegar a La Moneda por sus propios medios. Ese diagnóstico abre el escenario presidencial para Golborne quien se ha preocupado de hacer gestos hacia los herederos de Guzmán, pero también los ha realizado a sectores liberales de RN como Karla Rubilar. Detrás de esto está la vieja tesis de la transversalidad en la derecha. Buscan una estructura ad hoc para sustentar la candidatura de un independiente.

Pero los fantasmas en calle Suecia penan igual. Longueira es el sustrato anímico del partido, su chamán y estratega electoral. El gran salto en las cifras lo dieron gracias a él. Fue en 1997 con el parto de la UDI popular y la posterior candidatura de Lavín. Desde entonces, la UDI ofrece un grado de complejidad mayor a los demás partidos chilenos. Su origen vinculado a un mártir y sus lógicas verticales la convierten en una caja de pandora. ¿Cuál es la ideología detrás del gremialismo? ¿Es una fuerza neoliberal, así sin más? ¿Es un partido populista de derecha? Ambas respuestas parecen acertadas. Las dos almas, quizás hay más, se muestran todas las semanas. Ahora fue por el cobro en los estacionamientos y las críticas de Novoa al SERNAC. El tema tributario también los ha distanciado. Una tercera vertiente es el gremialismo-piñerista que se refugia en el gabinete. Chadwick y Matthei son más leales al Presidente que al partido.

Es curioso que cohabiten ideas “populistas” con los postulados de Libertad y Desarrollo. Más curioso es que nadie repare en que la UDI es un cruce de corporativismo de derecha y la agenda Chicago Boys. Este maridaje recorre toda la fundación del movimiento y su posterior filiación a la dictadura de Pinochet. Guzmán suele ser visto como uno más de esos Chicago Boys, pero eso es ser ciego a que su propio ideario original se vio menguado por la influencia economicista. Guzmán mismo debió transar para mantenerse cercano a la línea de influencia que gobernaba en la oreja del dictador. La Constitución de 1980 es la casa que todos se disputaron, allí conviven elementos de varias doctrinas que confluyen en el neo-conservadurismo pontificio. De ahí que la UDI tenga como ideario fundamental la defensa del texto constitucional. El sistema electoral y los quorums calificados hacen el resto.

Los biógrafos dicen que este giro en Guzmán se da por la lectura de Michael Novak, teórico norteamericano que vincula el catolicismo con el neoliberalismo. Aunque se puede sospechar, también, que obedece a una necesidad política para no quedar offside ante Pinochet. El empuje voluntarista y optimista de los Chicago Boys resultó infranqueable para todos. De hecho, fue lo único que resistió culturalmente a estos 40 años. El giro de Guzmán  permitió montar un relato de progreso económico y ética cristiana. Las novísimas vertientes dentro de la Iglesia hacen el resto. Una elite completa es educada en colegios de determinadas congregaciones. Allí el discurso “despolitizado” se repite como mantra. Otro tanto en algunas universidades. Una cultura favorable a la UDI sirve de incubadora para nuevas generaciones de dirigentes gremialistas.

La UDI popular fue la táctica electoral que, desde Longueira, permitió que el partido penetrara en las poblaciones tal como lo hizo la DC en los sesenta. Actualmente, son una orgánica “leninista”, de cuadros, organizada verticalmente donde diversos clanes comparten los asientos de la dirección. Han experimentado un crecimiento de más de un millón de votos. Casi le arrebatan la elección a Lagos en 1999. Casi pusieron a Lavín como candidato único. Casi, Casi. Pero apareció Piñera. Igualmente, los herederos de Guzmán condicionaron a la derecha durante los últimos 15 años. Lo que se observa hoy es una gigantesca orgánica con muchos recursos: operadores, dinero, funcionarios, ministros, diputados, senadores, colegios, universidades y centros de pensamiento. No les falta nada. Salvo un candidato presidencial. Pero el crecimiento también acarrea problemas. Lo sabía Novoa hace una década, cuando decía preferir un partido pequeño, pero con principios firmes antes que una máquina enorme sin ideas ni contornos.

Longueira sueña con ser Presidente. Las bases también lo quieren. Pero su alto rechazo en las encuestas lo hace inviable. Este factor viene jugando en contra del ministro de Economía desde el caso Spiniak y las voces de Jaime. Hoy, forzar una primaria a tres bandas reduce las opciones de Golborne y aumenta las de Allamand. De ahí que en calle Suecia no sean pocos los que prefieran bajar a Pablo, cuadrarse todos con Laurence y derrotar a Andrés. Pero no es tan simple. Abrazar al ministro de Obras Públicas, puede traerles más dolores de cabeza. No tienen cómo atarlo ideológicamente ni amarrarlo a sus raíces. No las tiene. En caso de ser el candidato único tendrá que moverse hacia el centro para disputar a los nuevos electores. Por eso, en RN saben que pueden tener una chance de volver a imponer al candidato. Lo sabe Larraín que aprovechó el hito para unir al partido detrás de él, acallar los dardos internos y combatir al segundo piso.

Es un laberinto difícil de recorrer: competir con Bachelet, no herir a la Alianza, hacer primarias, defender la obra de Piñera, no transmitir su rechazo a los candidatos, pero tampoco sacarlos del gobierno. Sacar del gabinete a los ministros presidenciables le conviene a Allamand y a Longueira. Golborne tiene una cartera que le permite desplegarse por todo Chile, cortando cintas y abrazando señoras, sin partido y sin costos políticos. Salir del gobierno es desaparecer. El diseño de un independiente como candidato único solamente se sostiene con mucha televisión de por medio. Además, el gobierno sabe que si saca a los candidatos del gabinete, les abre la puerta para que se vuelvan críticos del ejecutivo, para no “heredar” el rechazo a la figura presidencial.

Necesariamente, el dogmatismo tendrá que dar espacio a un pragmatismo electoral que no escatimará en nada con tal de conservar el ejecutivo.  Para la UDI, casarse con Golborne puede ser tropezar de nuevo con la misma piedra. Un hombre más vinculado al “mundo de los negocios” que a la política, como Piñera, puede dejarlos estratégicamente aislados. Obligados a apoyarlo, a callarse las críticas y a tragar sapos con tal de mantenerse en el poder. Longueira intenta igualarlo con su agenda “post-lavinista”, según la cual el foco se traslada del mundo popular a la clase media. Pero no parece ser suficiente.

PUBLICADO EN POLÍTICA NACIONAL

  • http://twitter.com/elquenofue leonardo yáñez

    estimado Renato,

    quisiera referirme sólo a la siguiente idea expuesta en tu columna: 
    “ Actualmente [hablando de la UDI], son una orgánica “leninista”, de cuadros, organizada verticalmente donde diversos clanes comparten los asientos de la dirección.”

    sólo quiero referirme a esta idea porque no puedo omitir mi radical discrepancia con lo expuesto en la frase ya citada. 
    la UDI no es una orgánica “leninista”. nada más opuesto a Lenin que Jaime Guzmán. son opuestos políticos y asimilarlos es una confusión política. para ejemplificar, cito a Lenin en su “carta a los obreros ingleses”, de fecha 30 de mayo de 1920:

    “…¿contra qué clase se dirige el terror? ¿contra los oprimidos y los explotados o contra los explotadores?¿se trata de la libertad para los capitalistas de saquear, engañar y embaucar a los trabajadores, o de la “libertad” de los trabajadores con respecto al yugo de los capitalistas, especuladores y propietarios?…”  

    no quiero abundar mucho más, pero no se puede sostener que la UDI tenga una “orgánica leninista”, sin hacerse cargo del hecho que la UDI es un partido constituido, financiado, administrado y operado como arma defensiva de los “capitalistas, especuladores y propietarios” (de este país), quienes son, precisamente, los enemigos políticos del “leninismo”. tampoco ayuda la asimilación de “orgánica de cuadros” y “leninismo”. en política las formas no son tan relevantes como parecen en televisión. lo único relevante es el fondo, el contenido, la ideología detrás de los hechos. y, es en el fondo, donde importa, que la UDI y el leninismo son opuestos contradictorios.

    en lo demás, como siempre, bien escrito, ágil y punzante, como son precisamente tus columnas de opinión.

    un abrazo

    leo