Domingo 22 de Octubre de 2017

1925 y los ruiseñores del delirio. La candidatura presidencial de Vicente Huidobro, poeta

Por: Alejandro Caviedes - 17-11-2013

A veces pareciera que la política chilena comenzara en 1973 o con suerte en 1970 con la elección de Salvador Allende. Llama la atención que en los actuales debates conceptos como “ciudadanía”, “participación” o “movilización estudiantil” parecieran ser algo nuevo, algo que los chilenos recién venimos a descubrir hace muy poco. Por otro lado, impresiona la imagen que se ha ido construyendo de la democracia chilena pre 1973, como si ésta hubiera sido un modelo de virtud o cuya estabilidad institucional se habría mantenido incólume hasta el golpe militar. Las cosas no han sido así. Nuestra democracia ha sufrido a lo largo de su historia muchos golpes de estado, intervenciones militares, complots y revoluciones populares y estudiantiles.

La cultura tampoco ha estado exenta de los vaivenes de nuestra historia política. Sin ir más lejos, dos de nuestros más importantes poetas, Vicente Huidobro y Pablo Neruda, fueron candidatos presidenciales en períodos críticos de la historia de Chile. En este artículo comentaremos lo que fue la corta e intensa carrera política de Vicente Huidobro durante 1925, que lo llevó a transformarse en líder del movimiento estudiantil y a ser proclamado candidato presidencial.

La bibliografía sobre la candidatura del poeta es escasa o a veces no se contextualiza con los hechos y los movimientos sociales que la levantaron, quedando en el baúl de los episodios curiosos o anecdóticos. Es una candidatura fallida, claramente. Tito Mundt la consideró una campaña hecha “en broma” cuyo punto básico era “volar la entrada del cerro Santa Lucía que da a la Alameda” [1]. Para Hernán Millas, la candidatura se vino abajo cuando en su proclamación Huidobro habló de instaurar “la República de los Poetas” [2]. Carlos Vicuña consideró que un oportunista Huidobro se había proclamado “a la mala” sin contar con un real apoyo popular [3]. Para autores más contemporáneos como Yanco González Cangas, la candidatura de Huidobro es el “comienzo de la instalación de parte del imaginario identitario juvenil en Chile” [4]. Para María Paz Mira, esta singular incursión política expresa “la búsqueda de lo fundamentalmente nacional, instando al individuo a buscar su propio camino, su propia independencia y autonomía” [5], algo inédito en la política de la época.

Es 1925 y Vicente Huidobro, un poeta  reconocido en el país con fama de rebelde y escandaloso, vuelve a Chile después de su segunda estadía en Europa. Su vuelta  no se da por mera casualidad. La situación política en ese momento no podía ser más tumultuosa, crítica y abierta a importantes cambios socioculturales.

Durante el siglo XIX la democracia chilena apoyada en la constitución portaliana de 1833 había pasado por altos y bajos. Después de la guerra civil de 1891,  el parlamento toma el control de la política nacional. El congreso está compuesto en su mayoría por quienes detentan el poder económico del país, concentrado en prácticamente cien familias [6]. Los “honorables” eran industriales del salitre, especuladores y hacendados. El cohecho es parte de la democracia y se practica  en cada elección, especialmente en los sectores rurales. Un ejemplo de cómo se entiende la democracia chilena y el deber ciudadano durante esos días lo entrega Julio Subercaseaux, quien hablando de la fortuna de su padre (dueño del Banco Mobiliario) comenta que su familia controla “una enorme producción agrícola, teniendo a nuestra manos cerca de tres mil votos correspondientes a los inquilinos de nuestros fundos o los que teníamos en arriendo y administración” [7].

La economía del país depende en la práctica de la exportación del salitre que comienza a entrar en una crisis severa entre los años 1907 y 1920 (todavía no ocurre la de 1929). El mercado europeo se cierra por el estallido de la primera guerra mundial y el resultado es desastroso: se cierran 91 de 134 salitreras. Miles de trabajadores en la miseria y los consecuentes estallidos sociales (siendo el más recordado el que dio lugar a la matanza de Santa María de Iquique) ponen de manifiesto la incapacidad del sistema político-oligárquico de dar respuesta a las necesidades de la población. Es la época en que los nuevos actores sociales hacen su aparición, destacando la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y  la Federación Obrera de Chile (FOCH) con Recabaren a la cabeza, la que tiempo después pasa a ser el Partido Comunista de Chile.

Una importantísima señal de cambio dentro del sistema también se da con la elección senatorial en Tarapacá (región de las salitreras) de Arturo Alessandri Palma en 1915. Su victoria ha sido considerada decisiva ya que implicó la derrota de un candidato de la oligarquía “invencible” por la práctica del clientelismo y el cohecho, así como por la aparición decisiva de la “masa popular” como actor político. Esta “masa” es la que lo lleva a la presidencia en 1920 de la mano de un “programa social” que buscaba garantizar e institucionalizar la creación de cooperativas, los contratos de trabajo, el derecho a huelga y la indemnización por accidentes de trabajo [8].

Sin embargo, el parlamento – con su gigantesco poder de veto – obstaculiza los proyectos. Los militares afectados también por la crisis comienzan a inquietarse y se produce “el ruido de sables” por parte de los oficiales jóvenes en el congreso, entre los que encontramos a dos personajes claves en el futuro de la política nacional, Carlos Ibañez y Marmaduke Grove. Los militares entran en la política llamados por Alessandri, quien pierde el control del gobierno [9], renuncia y parte a Italia. El 11 de septiembre de 1924 se produce un golpe de estado, para ser seguido por un segundo, ahora encabezado por Ibañez y Grove. Al regreso del presidente, se redacta la Constitución de 1925, que refuerza el presidencialismo con un enfoque liberal. Fin del período “parlamentario”, pero no de las crisis sociales ni de la inestabilidad política.

No está claro si al volver Huidobro ya tenía en mente postular a la presidencia. Lo que a todas luces es cierto es que no estaba dispuesto a pasar desapercibido. El país se encontraba en medio de cambios y Huidobro se ve a sí mismo como un agente de éstos. Junto con Matisse, Picasso, Eluard y el arquitecto Jeanneret, uno de los personajes que más lo impresiona en Francia es el poeta Nazim Hikmet quién lo pone al tanto de la revolución de los jóvenes turcos liderados por Mustafá Kemal Ataturk. El país ha cambiado radicalmente, vía la revolución de los jóvenes, desde la forma de escribir su lengua hasta sus instituciones políticas, europeizándose, y Huidobro supone que la situación de Chile podría permitir una revolución cultural similar [10].

Es hijo de la oligarquía pero para  convertirse en representante de “lo nuevo” se distancia de ella. Comienza haciéndolo a través de la polémica. En la primera entrevista que  le hace Juan Emar para el diario La Nación ya comienza a perfilarse el personaje mediático que será en dos meses más: “para hacer de Chile un país grande el grito de guerra de todo verdadero patriota debe ser: ahogar, confundir al criollo con la sangre rubia de Europa”. Sobre el cuidado de las buenas costumbres en Santiago, tan caro a las damas de la clase acomodada, “es  un síntoma de la idiotez reinante. Quieren reducir toda una ciudad a un patio de colegio jesuita vigilado por el paco de la esquina” [11].

Comienza a publicar él mismo columnas en La Nación y en la revista estudiantil Ariel, en donde profundiza su contacto con el movimiento estudiantil y con la FECH. El tono de sus artículos comienza a ser crítico con la situación político económica del país y con la clase política representada por la oligarquía y por Alessandri, a quien los estudiantes y los movimientos obreros de izquierda ven como un traidor luego de la matanza de trabajadores en la salitrera san Gregorio en 1921 y de haber redactado la nueva constitución junto a sus cercanos, desechando la posibilidad de convocar a una asamblea constituyente como había sido inicialmente acordado [12].

La oficialidad joven encabezada por Carlos Ibañez y Marmaduke Grove comienza a interesarse en su figura y son ellos los que financian el diario Acción, principal portavoz del pensamiento político del poeta, con un obvio tinte pro militarista pero también confiando a la juventud la tarea de cambiar  la sociedad. Su lineamiento es claro: los partidos políticos han demostrado ser incapaces de enfrentar las crisis sociales y económicas. La causa de esta ineptitud no es ni ideológica ni de clase sino cultural y generacional. Se debe realizar una revolución como la turca, con mujeres y hombres jóvenes, para alcanzar la “purificación nacional” como reza el lema de la publicación. Todo el pensamiento político de Huidobro está resumido en el ya mítico artículo Balance Patriótico, publicado en Acción el 8 de agosto de 1925 [13]:

“[Chile es] un país que apenas a los cien años de vida está viejo y carcomido, lleno de tumores y de supuraciones de cáncer como un pueblo que hubiera vivido dos mil años y se hubiera desangrado en heroísmos y conquistas”.

 “¿Qué sabios ha tenido Chile? ¿Qué teoría científica se debe a un chileno? ¿Qué teoría filosófica ha nacido en Chile? ¿Qué principio químico ha sido descubierto en Chile? ¿Qué político chileno ha tenido trascendencia universal? ¿Qué producto de fabricación chilena o qué producto del alma chileno se ha impuesto en el mundo?”.

 “Frente a la antigua oligarquía chilena, que cometió muchos errores, pero que no se vendía, se levanta hoy una nueva aristocracia de la banca, sin patriotismo, que todo lo cotiza en pesos y para la cual la política vale tanto cuanto sonante pueda sacarse de ella. Ni la una ni la otra de estas dos aristocracias ha producido grandes hombres, pero la primera, la de los apellidos vinosos, no llegó nunca a la impudicia de esta obra de los apellidos bancosos”.

“Nuestra justicia es un absceso putrefacto que empesta el aire y hace la atmósfera irrespirable. Dura o inflexible para los de abajo, blanda y sonriente con los de arriba. Nuestra justicia está podrida y hay que barrerla en masa”.

“Entre la vieja y la nueva generación, la lucha va a empeñarse sin cuartel. Entre los hombres de ayer sin más ideales que el vientre y el bolsillo, y la juventud que se levanta pidiendo a gritos un Chile nuevo y grande, no hay tregua posible”.

“Que los viejos se vayan a sus casas, no quieran que un día los jóvenes los echen al cementerio”.

“Que se vayan los viejos y que venga juventud limpia y fuerte, con los ojos iluminados de entusiasmo y de esperanza”.

Balance Patriótico busca imponer un nuevo ideario, un quiebre con una tradición que considera obtusa y que ya no sirve. Es imposible separar esta idea política de los manifiestos de la vanguardia europea, que buscan justamente la refundación de la civilización, la reinvención de los valores, la libertad de consciencia. Sin embargo, Acción no sólo se dedica a arengar a la población. Ataca a la clase política de manera directa, provocando:

“Si se hubiera fusilado desde el principio una media docena de sinvergüenzas aprovechadores se habría atajado el apetito general que desangra al país" [14].

En el artículo  "Gestores administrativos y políticos peligrosos” aparecido el día 7 de agosto, Huidobro ataca a 28 funcionarios y políticos, casi todos amigos de Alessandri. El artículo no pasa desapercibido. A Huidobro lo golpean a la salida de su casa en San Ignacio 56. El poeta adjudica la golpiza a los amigos del “León”. Días después una bomba explota cerca de su domicilio. Es la bienvenida a las grandes ligas de la política.

No obstante, los problemas no sólo los tiene Huidobro. Se rumorea que Marmaduke Grove, subdirector de la escuela militar en ese momento, es quien inspira el polémico artículo. El militar escribía en el diario con diversos seudónimos. Aquello incomoda de sobremanera a Ibañez, que tiene claras ambiciones de poder. Es ministro de guerra y manda a arrestar Grove en su habitación durante ocho días. El subdirector es muy popular entre los militares y para evitar ser criticado, Ibañez decide dar la orden en secreto. Sin embargo Grove, en un abierto desafío, exige que su castigo sea leído delante de toda la escuela, en el patio. El episodio impulsa a Ibañez tiempo después a nombrarlo agregado militar en Suecia para sacarlo de la arena política. El artículo de Acción tiene consecuencias directas en la posterior bajada de la candidatura de Huidobro [15].

Acción es clausurado a los pocos días. Pese a ello, Huidobro ya es popular entre los  estudiantes y los militares jóvenes liderados por Grove quienes, según las versiones más conocidas, lo proclaman candidato a la presidencia en un acto recordado como “La gran convención de la juventud chilena” realizado en el Teatro Septiembre el 11 de octubre. Sin embargo, según Teitelboim, se trató de una autoproclamación, versión que  es sostenida por Carlos Vicuña en La tiranía en Chile [16].  

Autoproclamado o no, Huidobro es aceptado como candidato legitimo por los estudiantes y la intelectualidad, no sólo debido a su labor de denuncia en Acción. Desde su fundación en 1906, la FECH se había instalado en la sociedad como promotora de una cultura laica y contraria a lo prescrito por la iglesia y el conservadurismo de la época. Fundan la Universidad Popular Lastarria, pensada para educar a la clase trabajadora. La tensión con la oligarquía crece hasta que, el 21 de julio de 1920, su sede es destruida por un grupo nacionalista compuesto por católicos y militares. La razón, el haber denunciado la falsedad de “la guerra de don Dalislao”, un montaje del ministro de guerra Dalislao Errazuriz para beneficiar al candidato conservador Barros Borgoño que competía con Alessandri. La idea era hacer creer a la población sobre el estallido de una nueva guerra con Perú y Bolivia. En aquella ocasión, uno de los líderes estudiantiles, el poeta Juan Domingo Gómez Rojas [17], es recluido y torturado. Fallece en un sanatorio. Cuarenta mil personas asisten a su funeral, demostrando el descontento de la población con la oligarquía. Huidobro, por medio de su ideario y la asimilación que el colectivo hace de los dos poetas, no tiene dificultades en convertirse en su representante [18].

Se despliega una campaña que busca promover la imagen de Huidobro – y él, como todo político, hace uso electoral de sus atentados – con discursos pancartas y volantes, los que rezan “Si quiere que el Chile nuevo sea un hecho VOTE POR VICENTE HUIDOBRO, si quiere salvar el salitre VOTE POR VICENTE HUIDOBRO, si quiere limpiar el país y verlo pronto grande y rico VOTE POR VICENTE HUIDOBRO”.

“El Ex-Director de Acción, herido por su valentía, es el único hombre capaz de regenerar nuestra patria”.

No obstante el apoyo de los jóvenes, René Costa [19] plantea que en ese momento las posibilidades reales de ganar son mínimas. Los antiguos partidos políticos, que por décadas habían sido rivales como el Partido liberal, el Conservador, el Demócrata y los radicales (“los viejos”) buscan un candidato de consenso para para contrarrestar el excesivo poder que acumula Ibañez tras la segunda renuncia de Alessandri. Se proclaman a Emiliano Figueroa Larraín, socialité y miembro de la antigua oligarquía que  había sido vicepresidente en 1910.

Como respuesta, Ibañez busca restar fuerza a la candidatura de Figueroa “echándole al pueblo encima” [20].  A diferencia de Grove, el ministro es completamente pragmático y Huidobro no le entusiasma. Es demasiado intelectual, pije, políticamente incorrecto y demasiado cercano a su rival. Él ya ha designado un candidato, José Santos Salas, doctor, militar y político “sobreviviente” (fue ministro de salud de la Junta Militar de 1925, Alessandri Palma, Figueroa, Ibañez y Gonzalez Videla). En una  Convención de Asalariados de Chile, Salas, obedeciendo los deseos de Ibañez más que los propios, es proclamado candidato por el partido Unión Social Republicana de Asalariados de Chile y el Partido Comunista [21]. La bajada de Huidobro es sólo cuestión de tiempo y, ad portas de la elección, la FECH y su abanderado se ven en la obligación de apoyar la candidatura de Salas.

Figueroa y los partidos ganan por una mayoría aplastante. Sin embargo, el nuevo mandatario es forzado a renunciar dos años después, oportunidad que Ibañez aprovecha para convertirse en presidente. Huidobro postula a diputado por Santiago en noviembre del mismo año y obtiene poquísimos votos. Es el fin de su incursión en la política nacional. Si bien toda su vida estará interesado en ella, será más escéptico y menos optimista con respecto a la juventud:

Cada vez que nuestro país parece despertar, lo vuelven a dormir. Hay en Chile una fuerza negativa, de tal peso, que parece imposible sacudir (¿el peso de la noche?). Hay el oficio de dormidor y por eso el primer deber de la juventud chilena es crear despertadores nacionales... Cuando los políticos viven sólo preocupados de conservar el poder y no de construir, todo se empequeñece en torno de ellos. Todo es inútil y todo es vacuo. Un país sino se construye, se destruye... Lo malo es que en Chile, los jóvenes que llegan a los altos puestos se hipopotamizan en veinticuatro horas. Con frecuencia pasan a ser tontos graves, lentos, pesados antes que cante el gallo de los reniegos” [22].

El año 1925 llega a su fin y Huidobro, acaso cayendo en cuenta que los cambios políticos son demasiado lentos para él y buscando sus propias fórmulas para cambiar la vida, abandona el país “a su manera”, no sin escándalo, jamás desapercibido. Sorprendido en una relación con Ximena Amunátegui, en ese tiempo una joven de dieciséis años y su concuñada, decide escapar del país  ante las amenazas de la familia de la afectada. Dos años después se casará con ella por el rito mahometano en Europa, para gran escándalo de la sociedad chilena y para gran deleite del poeta.

Por su parte, Ibañez caerá en el año 31 debido a la Gran Depresión.  Marmaduke Grove fundará el Partido Socialista, complotará contra Ibañez piloteando un avión rojo y será quién dirija el primer estado socialista en Chile, que sólo durará doce días. Alessandri volverá a ser presidente. Ibañez también, enarbolando una escoba y acaparando el voto femenino. Pequeñas alteraciones y cambios en nuestra sacrosanta democracia, modelo de estabilidad en la región y sólo interrumpida en extrañas y “surrealistas” ocasiones.

Notas al pie

[1] Mundt, Tito (1965). Yo lo conocí. Zig – Zag. Santiago, Chile.

[2] Millas, Hernan (1993). Habrase Visto. Andres Bello. Santiago, Chile.

[3] Vicuña, Carlos (2002). La Tiranía en Chile. LOM. Santiago, Chile.

[4] González Cangas, Yanco (2002) Que los viejos se vayan a sus casas. Juventud y vanguardias en Chile y América Latina”. Disponible aquí

[5] Mira, María Paz. La vanguardia política en Vicente Huidobro: el paso de una postura estética hacia la militancia política. Revista virtual Historia y Patrimonio, vol 1. Universidad Diego Portales. Disponible aquí

[6] Vicuña, Manuel (2010) La belle époque chilena. Alta sociedad y mujeres de élite. Catalonia. Santiago, Chile.

[7] íbidem.

[8] Valdivia, Verónica (1999) Yo, el león de Tarapacá. Arturo Alessandri Palma, 1915-1932. Historia, vol 32. Pontifica Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

[9] Salazar, Gabriel (2008) Las coordenadas históricas de Salvador Allende (1910-1973). En Salvador Allende, fragmentos para una historia. Fundación Salvador Allende, Santiago, Chile.

[10] Teitelboim, Volodia (1996) Vicente Huidobro. La marcha infinita. Editorial Sudamericana, Santiago, Chile.

[11] García-Huidobro, Cecilia (2000) Vicente Huidobro a la intemperie. Entrevistas (1915 – 1946). Editorial Sudamericana. Santiago, Chile.

[12] Salazar, Gabriel. op. cit.

[13] Texto completo disponible aquí

[14] Teitelboim Volodia. op. cit.

[15] Millas Hernán. op. cit.

[16] Vicuña, Carlos. op. cit.

[17] Biografía y poemas aquí

[18] Gonzalez Cangas, Yanco. op. cit.

[19] De Costa, René (1984) Huidobro: los oficios de un poeta, F.C.E, México D.F.

[20] Vicuña, Carlos. op. cit.

[21] Vicuña, Carlos. op. cit.

[22] García-Huidobro, Cecilia. op. cit.



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