Domingo 24 de Septiembre de 2017

¿Por qué algunas masacres parecen ser más importantes que otras?

Por: Alejandro de Coss Corzo - 16-05-2015

La jerarquía de la muerte. Con ese ominoso título la columna de Verne, del diario El País, calificó al porqué el atentado contra el avión de Germanwings recibió mucha más atención que el ocurrido en la universidad de Garissa en Kenya.

Para explicar las razones, Verne sigue a Owen Jones (2015) y Greensalde (2007). Ambos argumentan que la proximidad de las muertes y la calidad de la información estarían detrás de la diferencia. La proximidad a la que se refieren es territorial. Las muertes locales pesan más que las foráneas. Al mismo tiempo, aquellos a los que reconocemos como cercanos a nosotros en términos de identidad recibirían más cobertura. 

La calidad de la información se refiere a la capacidad que tienen los diarios y agencias de reportar un hecho ocurrido en un lugar dado. Greensalde y Verne señalan que las agencias a menudo envían sólo cables desde lugares “remotos”, mientras que los grandes diarios globales suelen carecer de capacidad inmediata para informar sobre un evento. Así, la información quedaría reducida a los escuetos comunicados de agencias que venden sus reportes a nivel global. 

La apreciación de estos autores parecería correcta. Hay sin duda una jerarquía de la muerte; unas nos parecen más cercanas y urgentes que otras. Unas obtienen reportajes más profundos, detallados y humanizantes que otras. 

¿Qué hay detrás de esa diferencia en la proximidad y calidad en la información?

Jerarquías de muerte y vida

“La tradición del oprimido nos enseña que el “estado de emergencia” en que vivimos no es la excepción, sino la regla” (Benjamin 2009)

La muerte ha sido la forma histórica de la ejecución del poder en la administración de las colonias (Mbembe 2011). Si en los Estados europeos el poder se ejerció a través de la administración de la vida mediante tecnologías biopolíticas (Foucault 1978), en sus colonias fue el trabajo de muerte lo que se estableció como normalidad. 

La vida en la colonia se constituye como un estado permanente de excepción (Mbembe 2011), en donde la muerte es la forma en la que la soberanía se ejerce sobre cuerpos racializados y oprimidos. Esto implica también una jerarquía de la vida (Quijano 2000, Grosfoguel 2013). A la par de la explotación económica que las tradiciones críticas del materialismo histórico reconocen como fuente de la desigualdad e injusticia mundial, el racismo es un eje organizador de la vida de las colonias, fuente de la legitimidad de una violenta distinción que es condena de muerte (Quijano 2000). 

Así, un asesinato masivo en la Universidad de Garissa en Kenia se presenta como normalidad. No es más que la continuidad de la forma en la cual los oprimidos ahí han sido administrados por siglos. La muerte de cientos de jóvenes africanos no es una ruptura. La sangre que se derrama escandaliza efímeramente, antes de sumarse en la lógica de la excepción permanente. 

Otro ejemplo: la larguísima guerra en la República Democrática del Congo (Jones 2015) apenas recibe atención mediática. No hay llamamientos urgentes a detenerla. Mientras, los valiosos minerales que las compañías que fabrican aparatos electrónicos siguen fluyendo fuera del país. El capitalismo se alimenta también de esas muertes dispensables (Banerjee 2008). 

La lejanía del asesinato y la masacre indica también que esos cuerpos sin valor se construyen como algo que no se asemeja demasiado a nosotros. Se convierten en una versión inferior y casi externa de la humanidad.

Incluso cuando clamamos que las vidas negras importan (Black Lives Matter), utilizamos imágenes de cuerpos inertes, bañados en sangre, para ejemplificarlo. Las vidas negras importan, se dice, pero lo que se muestra es su completa falta de valor. Son prescindibles. Son otros más en la larga lista de las masacres cotidianas. La lejanía es también una que imponemos a través de mecanismos que pueden volver a victimizar a esos cuerpos que ya fueron víctimas de una forma sistémica de administrar su muerte.

La calidad de la información

Busco una imagen de Andreas Lubitz, el joven copiloto que ha sido hallado responsable del atentado a bordo del vuelo 4U9525. La mayoría lo muestran corriendo. Otras más lo encuentran sonriéndole al espejo, tomándose una selfie. Las fotografías ayudan a construir la narrativa del chico enfermo y deprimido que se suicidó llevándose 143 personas consigo el 24 de marzo de este año. (Al Jazeera 2015) 

La información es clara: el atentado fue una tragedia, una terrible catástrofe. Lubitz, el sonriente corredor, habría planeado el atentado (Lichfield 2015). La culpa la tiene la enfermedad que sufría. Poco importa si otros miles de enfermos no estrellan aviones contra los Alpes. 

Un ejercicio fútil: si el piloto hubiese sido musulmán, escucharíamos otra narrativa. 

En Kenia, 4 individuos militantes de Al-Shabaab irrumpieron en la Universidad de Garissa el 2 de abril de 2015. Asesinaron a 148 personas. Aquí, su motivación fue claramente transmitida: la universidad había sido colonizada por grupos no-musulmanes. Ellos estaban ahí para corregir eso (Mutambo y Hajir 2015). 

Hago el mismo ejercicio que realicé para el caso de Germanwings. 

Las imágenes son terribles. Decenas de cuerpos yacen en el piso. Las bancas en las que tomaban notas han sido derribadas. En otro cuarto, cuerpos distintos se encuentran apilados sobre charcos de su propia sangre. Son víctimas de formas brutales de administración colonial del territorio, ejercidas por grupos que hacen de la muerte un poder administrativo y una forma de continuar explotando económicamente recursos y cuerpos (Mbembe 2011).

La calidad de la información no es una cuestión neutral. La forma en la cual los cuerpos se despliegan y las historias se narran, en el papel y la pantalla, también da cuenta de la jerarquía de la vida y la muerte que rige en un mundo desigual y diferenciado.  

Los reportes que los grandes diarios dan sobre las tragedias de las antes colonias reproducen la colonialidad del poder (Quijano 2000). Son a menudo una historia sobre un objeto y no la historia de sujetos.

La jerarquía de la vida y la muerte: la colonialidad del poder

La diferencia entre la cobertura que unas muertes y otras merecen es un dispositivo que refleja, amplifica y produce una jerarquía de la vida y la muerte. Es una forma en la cual la colonialidad del poder – la persistencia y necesidad de las divisiones económicas, raciales, epistemológicas y de género que la colonia como sistema creó (Quijano 2000, Grosfoguel 2011) – se despliega sobre el mundo. 

La jerarquía de las vidas y las muertes se reproduce a diario; a través nuestro, aún a nuestro pesar y sin nuestro consentimiento.

Referencias

  • Al Jazeera. «No survivors from German airliner crash in French Alps.» Al Jazeera, 24 de Marzo de 2015.
  • Banerjee, Subharata Bobby. «Necrocapitalism.» Organization Studies, 2008: 1541-1563.
  • Benjamin, Walter. Estética y Política. Buenos Aires: Las Cuarenta, 2009.
  • Foucault, Michel. The History of Sexuality, vol. 1: The Will to Knowledge. Londres: Allen Lane, 1978.
  • Greensalde, Roy. «A hierarchy of dead.» The Guardian, 19 de Abril de 2007.
  • Grosfoguel, Ramón, entrevista de Marisa Ruiz Trejo. La colonialidad del poder y el proceso de descolonización de las luchas políticas (31 de Octubre de 2013).
  • —. «La descolonización del conocimiento: diálogo crítico entre la visión descolonial de Frantz Fanon y la sociología descolonial de Boaventura de Sousa Santos.» Actas del IV Training Seminar del Foro de Jóvenes Investigadores en Dinámicas Interculturales (FJIDI). Barcelona: CIDOB, 2011. 97-108.
  • Jones, Owen. «Let’s be honest. We ignore Congo’s atrocities because it’s in Africa.» The Guardian, 6 de Marzo de 2015.
  • Lichfield, John. «Germanwings crash: Andreas Lubitz practised a controlled descent five times on previous flight.» The Independent, 6 de Mayo de 2015.
  • Mbembe, Achille. Necropolítica, seguido de Sobre el gobierno privado indirecto. España: Melusina, 2011.
  • Mutambo, Aggrey, y Abdimalik Hajir. «147 killed as Garissa University College attacked by gunmen.» The East African, 2 de Abril de 2015.
  • Quijano, Aníbal. «Colonialidad del poder y clasificación social.» Journal of World-Systems Research, 2000: 342-386.
  • Verne. «La jerarquía de la muerte: por qué nos volcamos con Germanwings, pero nos olvidamos de Kenia.» El País, 04 de Abril de 2015.


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