Sabado 16 de Diciembre de 2017

¿Qué podemos esperar para el segundo semestre de 2017?

Por: Fátima Chirinos Alva - 24-10-2017

Al cierre de la primera mitad del 2017, Venezuela se encuentra inmersa en una profunda crisis que abarca todas las dimensiones: política, económica, social e institucional. Esto, aunado a los compromisos de deuda a los que se enfrenta el país para octubre y noviembre, y a las sanciones financieras impuestas por el gobierno de Estados Unidos, opaca aún más los escenarios económicos a corto plazo para la nación.

A pesar de las diferentes proyecciones realizadas por numerosas instituciones en materia de crecimiento e inflación, se observa que ambos indicadores siguen en deterioro, junto con el aumento de la actividad económica, el aumento de los precios y de la pobreza. En este sentido, se hace imprescindible analizar los principales indicadores de la economía real con el fin de evidenciar el daño que han experimentado en los últimos años y, en especial, durante el primer semestre del año en curso.

¿Qué muestran los indicadores?

Sector petrolero. Las cifras de producción y precio del petróleo muestran la tendencia decreciente que ha presentado el sector durante el primer semestre del año. Esto se explica tanto por el cumplimiento de las cuotas de producción acordadas entre la OPEP y algunos países miembros del cártel, como por, posiblemente, la falta de inversiones que afectan a la productividad del sector. En este sentido, la producción petrolera reportada, tanto por fuentes secundarias como por comunicación directa, ratifican la tendencia a la baja registrada desde principios de 2015, situación que parece no se revertirá el segundo semestre del año en curso (Gráfico 1).

Gráfico 1. Producción y precio del petróleo 2016 – 1 Semestre 2017.

 

Fuente: OPEP.

En detalle, para el cierre del primer semestre de 2017 la producción petrolera cerró en 2.156 miles de barriles diarios (MBD), lo que representó una caída de 33 MBD (-1,51%) con respecto al mes previo y un descenso de 208 MBD (-8,80%) contra al mismo período de 2016.

Otra variable relevante es el precio del petróleo, que ha venido exhibiendo valores superiores en comparación con 2016 (como muestra el gráfico 2). Sin embargo, los precios no han reaccionado favorablemente luego del acuerdo de extensión en el recorte de la producción entre la OPEP y otros países en abril, lo cual puede explicarse por el incremento en la producción de equistos en Estados Unidos. De esta manera, el precio a junio de 2017 se ubicaba en 40,83 US$/b; promediando 43,66 US$/b desde enero. Esto muestra un incremento de 1,14 US$/b con respecto al primer semestre de 2016.

En paralelo, se registra un descenso en el número de empleados del sector petrolero para el 2016, el cual pasó de 119.238 personas en 2015 a 115.183 en 2016, lo que representa un total de 4.055 trabajadores menos. En detalle, el total de la fuerza laboral de PDVSA también se redujo para 2016 en 3.806 personas para cerrar con 146.226 trabajadores de la estatal.

Sector financiero. La estabilidad de las instituciones bancarias es esencial para el funcionamiento eficiente de los sistemas de pago. En tiempos de caídas de la producción y problemas en la balanza de pagos, el sistema financiero debe blindarse, con una adecuada planificación y regulación.

En un contexto macroeconómico caracterizado por una significativa recesión, la respuesta del sector bancario ha consistido en privilegiar las captaciones con preferencia en cuentas corrientes, lo que ha ocasionado un cierre sostenido de oficinas. Esto, acompañado de los aumentos de salario decretados por el Ejecutivo Nacional durante 2016 y 2017 y las tasas de interés controladas, han causado que las instituciones se vean en la necesidad de compensar el deterioro en el sector con la supresión de capital humano, como muestra el gráfico 3.

Gráfico 2. Número de trabajadores y de oficinas del sector bancario 2016 – I Semestre 2017

 

Fuente: Sudeban.

Ante este escenario, no es descabellado pensar que para el segundo semestre del año la banca venezolana continúe debilitándose, pues la imposibilidad que tienen los bancos de modificar las tasas de crédito y de captación incide de manera negativa en su accionar. Además, la creciente inflación ocasiona que tanto los negocios como las personas naturales vean cómo su capacidad de pago se reduce sustancialmente, afectando directamente la cartera de créditos del sistema.

Sector manufacturero. Ante la ausencia de políticas públicas adecuadas y orientadas a incrementar la productividad, los obstáculos permanentes que pone el gobierno a la actividad productiva nacional y la falta de divisas, el sector manufacturero se ha visto cada vez más deteriorado. Su crisis afecta no sólo a las empresas del sector manufacturero sino también a los trabajadores, ya que pierden sus fuentes de ingresos, y a los consumidores, quienes cada vez tienen menos acceso a los productos que requieren para satisfacer sus necesidades.

En este sentido, para el primer trimestre de 2017 la Encuesta de Coyuntura de Conindustria destacó que el volumen de ventas disminuyó significativamente para el 47% de las empresas encuestadas, mientras que para el 9% las ventas se mantuvieron y el para el 11% aumentaron con respecto al mismo período de 2016. En detalle, las ventas disminuyeron 100% para los sectores de Alimentos, bebidas y tabaco; de Madera y papel; de Caucho y plástico; de Productos no metálicos; de Automotores y de Muebles y otras industrias manufactureras.

Por otra parte, las exportaciones hacia Venezuela de bienes de consumo, de capital e intermedios, desde 8 de los principales socios comerciales para el primer semestre del año ha disminuido un 42,91% con respecto al mismo período de 2016, como muestra el gráfico 3.

Gráfico 3. Importaciones de bienes desde 8 socios comerciales I Semestre 2016 – I Semestre 2017

 

Fuente: TradeMap.

Podemos observar que los bienes de consumo es el rubro que más ha disminuido durante el primer semestre de 2017, registrando una caída de 50,60%; seguido de los bienes intermedios con -42,38%, y los bienes de capital, con un descenso de 36,15%. Esto da indicios de que, ante el escenario político y económico de la nación, para el segundo semestre del año este declive en las importaciones continuará.

Comentarios finales. Dado este panorama negativo, puede deducirse que Venezuela va encaminada hacia su tercer año consecutivo de caída del PIB, algo que no había ocurrido desde que el BCV lleva la medición de ese indicador. Asimismo, el problema inflacionario en el país está lejos de frenarse para la segunda mitad del año, entre otras cosas porque las causas que lo originan están intactas. Entre el primer semestre de 2016 y el mismo período de 2017 la liquidez monetaria ha subido 327,6% y la base monetaria en 499,49%. El Gobierno sigue sin un plan antiinflacionario que ataque el problema.

A la problemática económica hay que agregar la inestabilidad política. Venezuela no tiene mucho margen de maniobra externo, por lo que su dependencia del precio del petróleo puede exacerbarse ante las sanciones impuestas por Estados Unidos. Ante esto, es probable que sin cambios políticos, difícilmente haya mejoras en los indicadores económicos, ya que es fundamental el desmontaje de los controles, la derogación de las leyes que están impactando negativamente el aparato productivo nacional, entre otras medidas. 



Comentarios

comments powered by Disqus
Newsletter
Redes Sociales
Sitios Amigos