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	<title>Ballotage &#187; Barack Obama</title>
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	<description>Revista de Opinión Pública</description>
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		<title>La crisis económica y el declive de los Estados Unidos</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jul 2011 02:11:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[International]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Economia]]></category>
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		<description><![CDATA[La crisis financiera que comenzó el 2007, y tuvo su peak el 2008 con la quiebra de Lehman Brothers y otras grandes instituciones financieras, no fue un fenómeno inesperado. Varios economistas habían mostrado su escepticismo en el boom del mercado inmobiliario y en las nuevas innovaciones financieras en Estados Unidos, que supuestamente tendían a reducir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/07/barack-obama.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4256" title="Barack Obama" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/07/barack-obama-300x200.jpg" alt="Barack Obama" width="300" height="200" /></a>La crisis financiera que comenzó el 2007, y tuvo su <em>peak</em> el 2008 con la quiebra de Lehman Brothers y otras grandes instituciones financieras, no fue un fenómeno inesperado. Varios economistas habían mostrado su escepticismo en el boom del mercado inmobiliario y en las nuevas innovaciones financieras en Estados Unidos, que supuestamente tendían a reducir el riesgo aumentando la riqueza. Uno de ellos, el economista de la Universidad de Chicago, Raghuram Rajan, el 2005, en la despedida de la Reserva Federal del célebre Alan Greenspan en Jackson Hole (EE.UU.), presentó un controversial <em>paper</em> que se titulaba <em>“Has Financial Development Made the World Riskier?”</em>, su respuesta era afirmativa. Sin embargo, fue fuertemente criticado por los asistentes y rápidamente catalogado como un retrogrado anti mercado, deseoso de los viejos días de la regulación.</p>
<p>Hoy, por el contrario, pocos estarían en desacuerdo con Rajan, mientras la reputación de Greenspan se ha deteriorado rápidamente en vista de las consecuencias de su <strong>dogmatismo anti regulatorio</strong> y haber hecho vista gorda a la excesiva toma de riesgos por parte de agentes financieros.</p>
<p>La causa inmediata de la crisis se remonta a la burbuja inmobiliaria que llego a su peak entre el 2005-2006 en Estados Unidos – pero que se replicó en otros países como en España (<a href="http://youtu.be/WcbKHPBL5G8">recomiendo ver este ilustrativo video</a>). Periodo que fue seguido de una alta tasa de moratoria en los préstamos <em>subprime</em> (categoría de quienes no calificaban para préstamos corrientes por factores de riesgo) y en hipotecas de tasa ajustable.</p>
<p>En un principio, los hogares fueron <strong>incentivados a aumentar su endeudamiento en cómodos términos</strong> y un prometido patrón de aumento de precios en las viviendas,  que los llevaron a comprometerse en complicadas fórmulas de hipotecas, persuadidos de que podrían re-financiar posteriormente en términos más favorables. Además, se proveyeron los incentivos económicos a los prestamistas de créditos <em>subprime</em>, de modo que aumentó vertiginosamente este tipo de préstamos a consumidores que no hubiesen calificado para hipotecas normales.</p>
<p>Sin embargo, una vez que las tasas de interés comenzaron a subir y los precios de las viviendas comenzaron a bajar moderadamente, entre el 2006 y 2007, en muchas partes de los Estados Unidos re-financiar las deudas se hizo difícil. Moratorias de pago y embargos se incrementaron dramáticamente cuando los términos iniciales expiraron. Los precios de las viviendas no subieron indefinidamente como se prometió, y los intereses de las hipotecas a tasa ajustable se elevaron. La caída de los precios tuvo como consecuencia que un 23% de los hogares en EE.UU. valiesen menos que la hipoteca contraída, en septiembre del 2010, incentivando a quienes se endeudaron a ejecutar sus hipotecas. El espiral de embargos fue un factor fundamental, pues quitó valor a los bienes de los consumidores y erosionó la solidez de las instituciones bancarias.</p>
<p>El enorme acceso al crédito se debió a cantidades significantes de dinero proveniente desde el extranjero, en particular desde las dinámicas economías de Asia –que preferían, luego de las lecciones de la Crisis Asiática, ahorrar antes que endeudarse- y de los países petroleros. Estas masivas entradas de dinero, junto con las bajas tasas de interés desde el 2002 al 2004 contribuyeron a facilitar las condiciones de préstamos, que alimentaron la burbuja inmobiliaria y de crédito.</p>
<p>Acompañando el boom inmobiliario, varias innovaciones financieras permitieron a instituciones e inversionistas invertir en el mercado inmobiliario norteamericano, por ejemplo, a través de títulos de crédito hipotecario (<em>mortgage backed securities</em>), que se derivan de los pagos hipotecarios y los precios de los inmuebles. Cuando los precios de las viviendas bajaron, instituciones internacionales globales que prestaron e invirtieron fuertemente en títulos de crédito hipotecario reportaron pérdidas significativas. Las pérdidas y liquidaciones se extendieron a otros tipos de préstamos cuando la crisis hipotecaria contagió a otros sectores de la economía.</p>
<p>Las pérdidas hoy se estiman en trillones de dólares alrededor del mundo.</p>
<p>Por otra parte, el programa de rescate diseñado por el gobierno de Bush y proseguido, en gran medida, por Barack Obama, ha sido tremendamente oneroso con el contribuyente y relativamente suave con los principales bancos e instituciones financieras involucradas en préstamos dudosos, actividades riesgosas, y abiertamente estafas. El <em>bailout</em> a los bancos en peligro, o el <em>Emergency Economic Stabilization Act</em> del 2008, contempló US$700 billones de dólares, agregando aun más presión a la deuda pública norteamericana que se viene expandiendo rápidamente desde los inicios de la guerra de Irak y Afganistán. El 2007, la deuda bruta de EE.UU. era de un 62% del PIB, mientras que la deuda rodea el 100% del PIB este año.</p>
<p>Es irónico pensar que el tipo de crisis que se generó en Estados Unidos había sido varias veces vista en el mundo en desarrollo, burbujas especulativas y crecimiento impresionante del sector inmobiliario. Para el economista Joseph Stiglitz, ex director del Banco Mundial, había muchas similitudes entre la crisis Asiática de 1997 y la crisis del 2008.</p>
<p>Por otra parte, la <strong>desregulación del sistema financiero</strong> norteamericano en nada ayudó a crear mayor estabilidad, muy por el contrario. Luego de la experiencia de la Gran Depresión de 1930, Estados Unidos puso en obra un sistema de fuerte regulación del mercado financiero, los bancos se dedicaban simplemente a prestar dinero bajo propios cálculos de riesgo. En parte gracias a aquello, los EE.UU. vivieron un período de enorme estabilidad financiera entre la década de 1940 y 1970. No obstante, todo comenzó a cambiar con el proceso de desregulación comenzado a mediados de la década de 1970, comenzando un período de series de crisis financieras, rescates del gobierno, y salarios record para Wall Street.</p>
<p>Adicionalmente, hoy los EE.UU. tienen un debilitado sector manufacturero, a diferencia de los años 60 y 70. Desde el 2000 la situación ha empeorado. En enero del 2004, el número de empleos en el sector manufacturero era de 14.3 millones, menos 3.0 millones desde el 2000, y cerca de 5.2 millones menos desde 1979. Mientras la desigualdad se ha acrecentado desde fines de la década de 1970. En 1976, el 1% de los hogares capturaba sólo el 8.6% de los ingresos, pero la proporción creció a 23.5% del ingreso total de los EE.UU. el 2007. En otras palabras, <strong>por cada dólar del crecimiento real de los ingresos entre 1976 y 2007, 58 centavos iban al 1% de los hogares</strong>.</p>
<p>En perspectiva, las debilidades de los Estados Unidos se han acrecentado rápidamente luego de la euforia del fin de la Guerra Fría. En menos de 20 años, dos guerras iniciadas han erosionado las finanzas norteamericanas –al 2010, Irak y Afganistán han costado US$1 trillón– y consumido oportunidades de innovación y mejoras educacionales tan necesarias a nivel secundario y básico.</p>
<p>La crisis del 2008 ha sido probablemente el golpe de gracia a la economía norteamericana. Prácticamente se esfumó riqueza, y el peso del bailout y el estímulo ha sido puesto fuertemente sobre los contribuyentes. Es más, como menciona Stiglitz en <em>Freefall</em> los programas para disminuir las liquidaciones de hipotecas han sido débiles y la mayor parte de los recursos han ido a parar a los bancos, generando incluso millonarios bonos a los mismos directivos responsables de la debacle financiera.</p>
<p>Con todo, los EE.UU. siguen siendo, sin lugar a dudas, la mayor potencia militar, pudiendo desplegar tropas en prácticamente cualquier lugar del mundo, y siendo aún una pieza clave en el concepto de seguridad internacional. Por otro lado,  <strong>la hegemonía norteamericana comienza a disminuir</strong> en términos económicos, en parte por el levantamiento de China y otras potencias emergentes, aunque el proceso ha sido más pronunciado aún por las guerras y crisis recientes. Es un lento declive, en el cual efectivamente las potencias emergentes están recién aprendiendo sus roles en la primera liga del Sistema Internacional, y donde las potencias tradicionales buscan maniobrar a la pérdida relativa de influencia. El mejor ejemplo de lo anterior, es que hoy claramente EE.UU. no conduce la orquesta en el G-20 (<a href="http://ballotage.cl/2011/02/el-mundo-del-g-cero-el-nuevo-club-economico-producira-conflicto-no-cooperacion/">lea nuestra traducción de un notable artículo de Foreign Affairs</a>). Pero lo que pareciera ser peor, nadie la conduce.</p>
<p>Paul Kennedy en su clásico <em>The Rise and Fall of the Great Powers</em> subraya el importante papel de las variables económicas para explicar el surgimiento y ocaso de las potencias mundiales. La situación de EE.UU. no se asimila hoy a aquella de la España imperial, con enemigos en todos los frentes; ni a los Países Bajos, asediados por Francia e Inglaterra; aunque <strong>se parece a aquella de Gran Bretaña en el siglo XIX, con la aparición de varios nuevos competidores</strong>, los cuales son hoy China, India y Brasil.</p>
<p>El mantenimiento de un <em>status</em> relativamente hegemónico está dado por el reconocimiento de los compromisos de la nación y su poder. Un enorme desfase entre ambos conceptos es pernicioso. Por tanto los recursos deben organizarse apropiadamente y deben asimilarse las limitaciones del poder. En este sentido, podríamos decir, sin grandes dificultades, que Irak y Afganistán han efectivamente <strong>sobre-extendido</strong> las obligaciones norteamericanas, mientras que la crisis –la segunda más grande desde 1929- fue consecuencia de una mala asignación de recursos, resultando en una pérdida enorme en riqueza –y poder.</p>
<p>Tales factores han afectado a la hegemonía norteamericana sustancialmente, además de otros síntomas que se arrastran desde décadas pasadas.  El intelectual Fareed Zakaria (<a href="http://www.time.com/time/nation/article/0,8599,2056610-2,00.html">Time.com</a>) explica además que las prioridades no han estado bien asignadas en EE.UU. mientras el debate público, en la legislatura, se revuelve en un <em>tit for tat</em> interminable en temas muy puntuales o de lleno banales. La reflexión política en la cual los &#8216;padres fundadores&#8217; como Thomas Jefferson y John Adams se interesaron ya no es asunto importante o incluso deseable.</p>
<p>No por nada los EE.UU. han perdido el timón del G-20.</p>
<blockquote><p><strong>Este artículo es una re-edición de uno publicado por el autor originalmente en <a href="http://balancepatriotico.cl/">http://balancepatriotico.cl</a></strong></p></blockquote>
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		<title>En el nombre de la Seguridad</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2011 02:06:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amaro Oróstica Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
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		<description><![CDATA[Sin duda alguna, la muerte (al menos según lo que oficialmente se ha informado) de Osama Bin Laden constituirá un hito político en el gobierno de Barack Obama, además que en el sentimiento de identificación nacional de los estadounidenses, y por supuesto, será un factor interesante que influirá en los resultados de los próximos comicios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/richardnixon.jpg"><img src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/richardnixon-300x192.jpg" alt="Richard Nixon" title="Richard Nixon" width="300" height="192" class="alignleft size-medium wp-image-3694" /></a>Sin duda alguna, la muerte (al menos según lo que oficialmente se ha informado) de Osama Bin Laden constituirá un hito político en el gobierno de Barack Obama, además que en el sentimiento de identificación nacional de los estadounidenses, y por supuesto, será un factor interesante que influirá en los resultados de los próximos comicios presidenciales de dicho país. Y efectivamente, en la sensación de Seguridad (sí, lo pongo con mayúsculas) en los ciudadanos norteamericanos.</p>
<p>Seguridad. Un concepto tan utilizado en la opinión pública actual (e instalado, en varias versiones y sentidos, precisamente por diversos agentes políticos de los EEUU),  pero a la vez tan difuso. Un concepto que como veremos, pareciera muchas veces ser la justificación “canónica” de muchas políticas llevadas a cabo durante las últimas décadas.</p>
<p>Conocida es, por ejemplo, la doctrina de la Seguridad Nacional, que consiste en la política exterior que tuvo EEUU durante la Guerra Fría para formar a oficiales de las FFAA de diversos países latinoamericanos (incluyendo el nuestro) con el fin de orientarlos a transformar el rol de dichas instituciones militares a la misión de garantizar el orden interno de sus respectivos países, combatiendo al Comunismo y otras formas de marxismo, así como a los grupos que sustentan sus luchas armadas basados en dichas ideología, legitimando así dictaduras, violaciones a los Derechos Humanos, etc., por supuesto, para resguardar los intereses de esta superpotencia. Famosa es la tristemente célebre Escuela de las Américas, ubicada en Panamá, donde se formaba a dichos oficiales. Las consecuencias no se hicieron esperar: en los años setenta la gran mayoría de los países latinoamericanos se encontraban sumergidos en gobiernos dictatoriales apoyados, al menos al momento de tomarse el poder por medio de golpes de Estado, por EEUU, tendientes a hacer reformas políticas y económicas afines a dicho país (en eso la dictadura de Augusto Pinochet dio una clase magistral), y por supuesto, combatir a la insurgencia de izquierda. Tanto es así que incluso existió una coordinación entre las dictaduras sudamericanas, la Operación Cóndor, para perseguir, asesinar, exiliar y/o desaparecer a los disidentes de dichas dictaduras. Incluso dicho término se recogió en algunas disposiciones de la Constitución de 1980, dándole Jaime Guzmán y el resto de los miembros de la Comisión Ortúzar un sentido acorde a dicha doctrina, incluso de forma no directa, como el antiguo artículo 8º donde en la práctica se proscribía la participación política de agrupaciones políticas de orientación marxista, o el establecimiento de las FFAA chilenas como garantes de la institucionalidad.</p>
<p>Hoy en día está de moda el concepto de “Seguridad Ciudadana” en diversos países, incluyendo el nuestro, como un término casi sacrosanto a la hora de establecer políticas criminalísticas. En ese sentido, la Seguridad Ciudadana se enfoca en la defensa de la ciudadanía, a diferencia de la defensa del Estado en la que se enfocaba la doctrina de la Seguridad Nacional. Sin embargo, en la práctica, esta especie de nueva doctrina ha devenido en la defensa de políticas criminalísticas represivas, sumamente efectistas y en general populares (alimentados por medios de prensa que generan temor ciudadano a ser víctimas de la delincuencia y a la vez generan la conciencia colectiva de necesariamente reprimir con mano dura), pero poco eficiente y sobre todo poco útiles para prevenir los factores que generan criminalidad.</p>
<p>Como podemos ver, tanto en la Seguridad Nacional como en la Seguridad Ciudadana existe un elemento en común: un enemigo interno. En el caso de la primera doctrina, el marxismo y quienes adscriben a dicha ideología y pacífica o violentamente la defienden, ya que atentarían contra los intereses del Estado (y de paso, de EEUU). En el caso de la segunda, el enemigo interno es el delincuente, perfectamente estereotipado por los medios de comunicación, y sacado a relucir por políticos de diversas tendencias políticas (en general, de derecha, incluso parte del programa de candidatura de Sebastián Piñera fue proponer la creación de un Ministerio de Seguridad Ciudadana). Al final de cuentas, lo que buscan ambas doctrinas es generar un sentimiento de temor y a la vez de cohesión de sectores sociales de un mismo país no necesariamente cohesionados a priori, ante la amenaza de un enemigo interno. Cohesión que, por supuesto, termina favoreciendo más a las clases más favorecidas de los diversos países. Aplicación del principio del amigo/enemigo muy lucidamente expuesto por el jurista alemán Carl Schmitt, como fundamento del ejercicio del poder político.</p>
<p>Hecho este análisis, cabe destacar lo que podría ser una nueva variante en el concepto de “Seguridad” utilizado en la política en estos días: la “lucha contra el terrorismo”. Con la frase dicha por Obama respecto a la muerte de Bin Laden “el mundo es un lugar más seguro” (<a href="http://www.clarin.com/mundo/Obama-seguro-muerte-Bin-Laden_0_473352914.html">Clarin.com</a>), con el establecimiento del “Eje del Mal” que hizo George W. Bush hace algunos años, etc., podemos establecer que el fundamento mediático de dicha lucha contra el terrorismo se basa también en una idea de Seguridad. En este caso, vendría siendo una especie de seguridad internacional, donde tanto los Estados como sus ciudadanos se están viendo amenazados por un enemigo mayor, invisible, y que no discrimina entre culpables, inocentes, civiles o militares: el Terrorismo. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿quién es el enemigo? Porque en el caso de la Seguridad Nacional y la Seguridad Ciudadana esta respuesta parece más o menos clara, no así con esta nueva idea de seguridad subyacente en la lucha contra el terrorismo. ¿Quién es un terrorista? Otro concepto difuso, donde si tomáramos las posiciones más extremas para considerar a alguna organización terrorista deberíamos englobar a agrupaciones tan disímiles en sus objetivos e incluso en sus <em>modus operandi</em> como Hamas, FARC, IRA, ETA, CAM, el Frente Polisario, Hezbollah, y un largo etcétera (sin contar, casi como anécdota, la “asociación terrorista de jóvenes okupas” del Caso Bombas “brillantemente descubierta” con pruebas “muy fehacientes” por el Fiscal Peña). O quizás, finalmente, la respuesta a esta pregunta la terminemos encontrando en algún grupo étnico y/o religioso en particular, lo que no nos alejaría mucho de ciertas políticas tomadas en Alemania y otros países afines en la década de los treinta y cuarenta del siglo pasado.</p>
<p>Quizás los elementos en común para definir a un grupo como terrorista son dos: uno respecto a los objetivos de sus ataques –atacar blancos civiles con el objetivo de infundir terror a la población, independientemente de si estos ataques conllevan pérdidas de vidas humanas o sólo pérdidas patrimoniales de privados-, y el segundo, indirecto, es atacar intereses tanto de EEUU como de gobiernos aliados. Lo primero sin duda que es condenable tanto desde el punto de vista de los Derechos Humanos como de nociones mínimas de moral y justicia. Sin embargo, lo segundo pareciera ser más bien una concepción hipócrita del valor del ser humano. Nada nuevo uno podría descubrir si dice que EEUU no actúa precisamente por altruismo al luchar contra el terrorismo, pero la pregunta que surge es: si a la Seguridad Nacional se le permitió violar Derechos Humanos en pos de su lucha contra el comunismo, y la Seguridad Ciudadana muchas veces pasa a llevar derechos básicos de los individuos, ¿cuál será el límite que se estará dispuesto a permitir en cuando a vejaciones a la soberanía de los Estados y a los derechos de los individuos, en pos de esta lucha contra el terrorismo?</p>
<p>Por último, una diferencia entre las dos doctrinas primero expuestas y esta nueva forma de doctrina de seguridad es que en las primeras es mucho más fácil identificar y reprimir al enemigo, dada la disparidad de poder. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de la lucha contra el terrorismo, por lo que quizás tanta intervención armada en diversos países “células de terrorismo”, tanto temor social creado por los medios de comunicación, y sobre todo, la ineficiencia que implica luchar contra un enemigo invisible, hacen que el terrorismo no se pueda aplastar así como se aplastó al comunismo y como se aplasta hoy a las clases populares en diversos países, sino que tal vez lo avive más, siendo entonces esta nueva forma de seguridad totalmente contraproducente.</p>
<p>En definitiva, ¿hasta dónde estaremos dispuestos a llegar (y a dejarnos pasar a llevar) en nombre de la Seguridad?</p>
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		<title>Sin Bin Laden, ¿es el mundo más seguro?</title>
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		<pubDate>Wed, 04 May 2011 14:19:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estados Unidos lo consiguió, ajustició al criminal más buscado por la inteligencia norteamericana, líder de la organización terrorista transnacional Al-Qaeda, uno de los objetivos principales de la guerra contra el terrorismo que inició George W. Bush en octubre de 2001. Guerra que por lo demás encapsuló como “terroristas” de manera torpe e irresponsable a una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/afghanistan.jpg"><img src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/afghanistan-300x200.jpg" alt="Afghanistan" title="Afghanistan" width="300" height="200" class="alignleft size-medium wp-image-3663" /></a>Estados Unidos lo consiguió, ajustició al criminal más buscado por la inteligencia norteamericana, líder de la organización terrorista transnacional Al-Qaeda, uno de los objetivos principales de la guerra contra el terrorismo que inició George W. Bush en octubre de 2001. Guerra que por lo demás encapsuló como “terroristas” de manera torpe e irresponsable a una variedad de actores, desde el Talibán hasta a aquellas naciones hostiles a Estados Unidos, como Corea del Norte; factores fundacionales de la ofensiva militar que se antepusieron a cualquier criterio político y estratégico que estableciese claras distinciones orientadas a tratar cada elemento hostil o poco amigable de una manera diferente, con el objetivo de extremar los recursos diplomáticos y estratégicos y reducir así el impacto negativo de la intervención en otras regiones.</p>
<p>La caza de Bin Laden demoró cerca de diez años, y tuvo enormes consecuencias para la política internacional. En el camino se invadieron dos países delicadamente estratégicos para la estabilidad del sur de Asia y Medio Oriente: Afganistán e Irak. Si bien el componente de armas de destrucción masiva primó sobre la invasión de Irak, varias autoridades norteamericanas insistieron en los nexos de Saddam Hussein con Al-Qaeda, acusaciones que nunca fueron probadas. Por otra parte, aunque el régimen talibán de Afganistán tenía afinidades ideológicas con Al-Qaeda, es difícil probar un vínculo directo con la asociación criminal. Más bien, Afganistán proveía un terreno amigable para el desarrollo de las actividades logísticas de Al-Qaeda.</p>
<p>Hoy, el asesinato de Osama Bin Laden es un golpe a la organización terrorista, pero esto no significa necesariamente un fin de su amenaza ni que “el mundo sea un lugar más seguro”. La recomposición de Al-Qaeda es un asunto pendiente, mientras que las células de la organización en Yemen, Somalia, Pakistán, y otros lugares, suponen un asunto más complicado para resolver del que se cree, toda vez que el carácter fanático e ideologizado de la organización permite augurar una existencia por sobre su fallecido líder.</p>
<p>Entonces, si la situación no está resuelta con respecto a Al-Qaeda ni en términos amplios de la amenaza a la seguridad internacional, ¿por qué tanto triunfalismo? En parte, porque Osama Bin Laden se había atribuido la autoría directa del atentado del 11 de Septiembre de 2001 y las respuestas norteamericanas siempre lo pusieron como el objetivo más visible, en términos retóricos y políticos. Pero en realidad, la situación en la región donde se dio muerte a Bin Laden es tal, que la victoria sobre Al-Qaeda requerirá mucho más que tropas militares de élite. Además, caben cuestionamientos a cómo el terrorista fue encontrado y por qué Pakistán no tenía idea que éste vivía en una mansión situada en el sector más militarizado del país, asuntos que generan razonables dudas para pensar mejor el futuro de la relación norteamericana con Pakistán y su sub-región. (<a href="http://www.economist.com/blogs/newsbook/2011/05/pakistan_and_osama_bin_laden?fsrc=scn/tw/te/bl/whatdidtheyknow">Economist.com</a>)</p>
<p><strong>El complejo escenario en Afganistán y Pakistán en la lucha contra Al-Qaeda.</strong></p>
<p>De lo anterior, recaemos directamente –como factor ineludible a considerar– en la configuración geopolítica y la enorme inestabilidad del área del sur de Asia, en particular los territorios entre Afganistán y Pakistán. Una zona que anteriormente sólo había sido escenario del movimiento de piezas de ajedrez por parte de los poderes imperiales de Gran Bretaña y Rusia en otras épocas. Hoy es un tablero con un mayor número involucrados en un contexto de pobreza, desconfianzas y violencia, y que hace de la retirada norteamericana de Afganistán –aclamada hoy por la opinión pública &#8211; un asunto complicado incluso con la captura de Bin Laden.</p>
<div id="attachment_3662" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/pakistan.jpg"><img src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/pakistan-300x264.jpg" alt="Pakistan" title="Pakistan" width="300" height="264" class="size-medium wp-image-3662" /></a><p class="wp-caption-text">Mapa de la zona</p></div>
<p>Afganistán es un país que lleva cerca de tres décadas en guerra. La última, declarada por Estados Unidos, ha expandido las hostilidades hasta Pakistán y otros lugares de la región, con el peligro de que la guerra de insurgencia escale y que el Estado nuclear pakistaní colapse.</p>
<p>De hecho, la situación de seguridad en el conflicto afgano es imposible de lograr por medio de Afganistán o Pakistán por sí solos. El costo de una fuerza razonable para Afganistán, con el fin de detener el ingreso de la insurgencia al propio territorio e incrementar la seguridad pública, costaría US$3.5 billones, entre fuerzas militares y policía, mientras que a las arcas fiscales afganas en 2007 ingresaron sólo US$670 millones de los US$9.6 billones que genera en total su economía. Evidentemente los fondos no alcanzan. Por tanto, y en vista que la OTAN o los EE.UU. no pueden proveer tales servicios a largo plazo, la solución es que Afganistán no necesite este enorme y costoso aparato de seguridad.</p>
<p>La estrategia norteamericana se ha enfocado en buscar la cooperación de las partes en virtud del imperativo moral (y de legitimidad) de la eliminación de Al-Qaeda por cualquier medio, mediante el uso de presiones o incentivos a ceder información de inteligencia o a apoyar la causa norteamericana con medios de fuerza. Este modo de actuar ha ignorado los intereses de seguridad y la política de poder entre los países de la región. No es ponderado en la forma de llevar a cabo la guerra contra Al-Qaeda que Pakistán vea la situación actual como la consolidación de un gobierno aliado a India en Kabul potencialmente hostil a sus intereses; que Irán esté preocupado de que Afganistán sirva de base de operaciones contra el régimen islámico en Teherán; que China, India y Rusia tengan reservas sobre las operaciones de la OTAN en sus áreas naturales de influencia <em>(Barnett R. Rubin y Ahmed Rashid, 2008)</em>. Asuntos que deberían componer una estrategia amplia y de mediano plazo para lograr la estabilidad y de paso hacer imposible la existencia de Al-Qaeda.</p>
<p>La complejidad del asunto no tiene otra solución que considerar cuidadosamente los intereses y el timing diplomático con los países de la región. Partiendo con Pakistán, la actual aproximación bilateral de EE.UU. es ineficaz ante el recelo de sus autoridades a la alianza Indo-Norteamericana y la otra Ruso-Iraní, que se han tejido el último tiempo. El miedo del establishment pakistaní radica en sus sospechas de que tales configuraciones de poder puedan tener efectos nocivos en la posición del país, aislándolo, o incluso desmembrándolo. A la vez, Pakistán se ve a sí mismo como el refugio de los islámicos de Asia del sur, considerando la incorporación del histórico Cachemira a su territorio. Afganistán es pieza elemental en los intereses regionales de Pakistán.</p>
<p>Agreguemos la constante tensión entre los poderes nucleares de India y Pakistán, quienes han peleado cuatro guerras en su historia: 1947, 1965, 1971 y 1999, siendo un elemento importante que la partición de la India Británica no se realizó con criterios étnico-religiosos, quedando una gran cantidad de musulmanes en territorios indios y en la provincia de Cachemira – Pakistán es mayoritariamente musulmán. En 1947,  el factor principal de la guerra fue el control de Cachemira, que fue separado por la Línea de Control entre territorios administrados por Pakistán y otros bajo tutela India. En 1965, el conflicto tuvo motivos similares. En 1971 la guerra concluyó con la secesión de Pakistán del Este, para crear Bangladesh. Así, las alteraciones territoriales juegan un lugar importante en la mente de la política exterior pakistaní.</p>
<p>La decisión de apoyar la invasión en Afganistán tuvo como principal motivo evitar una estrecha alianza entre Estados Unidos e India, y aumentar las garantías de seguridad. Luego, la situación no pareció tan beneficiosa. India restableció sus consulados en Afganistán con prontitud, también cooperó con Irán en la construcción de una autopista a los puertos iraníes desde territorio afgano, eliminando –en teoría- la dependencia de Afganistán de Pakistán para acceder al mar. Y, por sobre todo, el reciente acuerdo nuclear entre EE.UU. e India, que otorgó legitimidad nuclear a estos últimos, sitúa a Pakistán en una situación desventajosa. Así, ninguna presión o estímulo directo a Pakistán puede efectivamente aliviar sus preocupaciones de seguridad, que influyen justamente en cómo el país percibe y maneja el conflicto con Al-Qaeda.</p>
<p>Por otra parte, en Afganistán, la política norteamericana de igualación entre talibanes y terroristas de Al-Qaeda ha jugado en contra de una política de consenso a nivel doméstico. Rubin y Rashid mencionan que es necesario separar los movimientos islamistas con fines locales o nacionales de aquellos que, tal como Al-Qaeda, buscan sólo atacar blancos occidentales. El hecho de que varios líderes talibanes en 2004 se hayan acercado a autoridades de gobierno para hacer negociaciones posibles sin que se pudiese garantizar que no fuesen capturados y enviados a Guantánamo, va en desmedro de una eventual estabilización del país.</p>
<p>Así, la estabilización regional debe considerar a todos los actores con intereses legítimos en la zona, en una ofensiva diplomática que abra canales de diálogo y entendimiento en los principales temas que interesan a cada país. Afganistán, un país extremadamente pobre y el penúltimo en el Índice Desarrollo Humano (IDH), no se convertirá, en un mediano plazo, en un país con las capacidades económicas y administrativas para llevar a cabo una frecuente guerra contra guerrillas.</p>
<p>Por cierto, esta política debe prestar atención a la situación particular e intereses de Pakistán. También a los recelos iraníes con la influencia norteamericana en Afganistán, justificado por la descoordinada retórica de Estados Unidos contra el régimen islámico; el claro el interés de India en Afganistán y la política de poder que establece con su vecino; los tradicionales intereses rusos en la zona; y hoy, el interés de China,  –el principal inversor en Pakistán y en Afganistán– con la apuesta de US$3.5 billones en la mina de cobre Aynek.</p>
<p>En conclusión, la muerte de Bin Laden para nada significa tiempos pacíficos ni el fin de la Guerra contra el Terrorismo, o más bien contra Al-Qaeda. La organización terrorista ha aprovechado la inestable situación en la frontera Afgano-Pakistaní para seguir sus actividades luego de haber dejado gran parte del territorio afgano. Por este motivo, y porque una política de seguridad de largo plazo no puede depender de occidente ni de las capacidades de Afganistán, estabilizar la región y dar garantías a los intereses de los países involucrados abre la llave a una eficiente lucha contra Al-Qaeda y aumentaría sustancialmente el potencial de prosperidad económica en Afganistán y Pakistán.</p>
<p>De seguir la situación actual –con o sin muerte de Bin Laden–, las células de Al-Qaeda tienen más probabilidades de propagarse y/o reforzarse, pues el clima de inestabilidad les favorece.</p>
<p><em>** Barnett R. Rubin y Ahmed Rashid. From Great Game to Grand Bargain. Ending Chaos in Afghanistan and Pakistan. Foreign Affairs Noviembre/Diciembre 2008.</em></p>
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		<title>Osama Bin Laden y su manto sagrado</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 16:14:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Velasco</dc:creator>
				<category><![CDATA[International]]></category>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/barackobama.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3652" title="Barack Obama" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/05/barackobama-300x200.jpg" alt="Barack Obama" width="300" height="200" /></a>Osama Bin Laden ha muerto. Cuando lo publicó el twitter de Al-Jazeera, no dudé en guardarlo como favorito; una suerte de acceso directo al hito bélico de nuestra generación. Es la forma en que percibimos en la actualidad esos pasos solemnes de la historia, a través del ruido de las redes sociales, que funcionan como un megáfono ideológico, entregándonos un mal digerido mundo, para que sigamos rebotándolo hasta que nadie quede libre. El terrorista más buscado del mundo ha muerto y los medios de comunicación y los espectadores se vuelcan en intensos debates acerca de la veracidad de los hechos, cuestionando la desaparición del cuerpo tras ser arrojado misteriosamente al mar, afirmando algunos que no se trata sino de una maniobra de la administración Obama para posicionarlo por encima de Donald Trump en las encuestas, e incluso, los más agudos, apuntando que se trata de encubrir la muerte del hijo de Muhammar al Gaddafi. La preocupación fundamental de los televidentes y usuarios de redes sociales, desde el momento mismo en que acabó la cadena global de Barack Obama, es saber si en verdad está vivo o muerto; si es posible ver el cuerpo o si se esfumó sin dejar rastros; si hay fotos, videos o un podcast póstumo que nos asegure que se acabó el terrorismo organizado. La conversación de sobremesa gira entorno a un cuerpo &#8220;fetichisado&#8221;, <em>un muerto que como manto sagrado, lleva las promesas falsas del fin de una época de terror y violencia</em>.</p>
<p>Pero el problema no es el hombre, mucho menos el cuerpo y su destino; el problema son las agresivas agendas mediáticas con las que se legitima el desenfreno legislativo de los gobiernos conservadores del mundo. El problema es que el populismo, siempre presente en la política de partidos, se manchó de terrorismo, y la escalada de violencia, dirigida por igual a ciudadanos y “enemigos”, requiere seguidamente de nuevos símbolos y personificaciones. EE.UU. tiene siempre enemigos a la medida; el único capaz de superar a la URSS fue “el terrorismo”, un concepto que a la vez es una organización y una amenaza material, que derriba edificios y que se personifica en un hombre y un cuerpo oculto en mansiones y cavernas. Nosotros, el siempre humilde roto chileno, tenemos a nuestros enemigos, nuestros terroristas a escala; un grupo de jóvenes que escuchaban a Axl Rose y comían pasas. Osama no volverá a las cuevas, y posiblemente nuestros anarquistas no disfruten nunca más de las pasas.</p>
<p>La personificación del enemigo, pieza clave del monopolio penal de Estados Unidos desde el fin de la guerra fría, pasó de los soviéticos al terrorismo internacional. Esta medida de reciclaje de medios, impulsada por los operadores del círculo de Paul Wolfowitz, tenía necesariamente una fecha de vencimiento. No es de sorprenderse que las cadenas de noticias internacionales, preparando el terreno para la conferencia de prensa de Obama, repitieran incansablemente, como hacía años no ocurría con esa frecuencia, el video de la caída de las torres gemelas. Lejos de poner fin a la batalla de fantasmas que permitió rigidizar la agenda republicana de la administración Bush, destinar sumas inéditas al ejército y fundamentalmente, promulgar leyes que interfieren las libertades personales de los ciudadanos, el ajusticiamiento de Osama Bin Laden es un movimiento mediático concertado con el fin de poner el ojo público nuevamente en el terrorismo y en el rol norteamericano en la justicia global.</p>
<p>Hablando en estos términos, vale la pena preguntarse cuál es la necesidad de generar controversia en torno al cuerpo del villano. <em>El cuerpo, vehículo ideológico, es central para la construcción del mito legitimador</em>. El cuerpo de Hitler, por ejemplo, fue destruido por órdenes del villano mismo. El Fürher, conocedor sin duda de la estética necesaria para escribir la historia, se eterniza mediante el acto definitivo de escapismo, perpetuándose a través de la leyenda de su huida y desentendiéndose de paso, tanto de los tribunales de Nüremberg como de las deshonrosas penas de muerte. El cuerpo de Osama Bin Laden está destinado a hacer historia también; la historia de su muerte se escribe con un halo de misterio, de igual manera que la de su vida como prófugo. Esta <em>fetichización</em> del villano permite personificar en él, todo el contenido del mal que pretende combatirse. Desaparece y, al esfumarse, se convierte en miles de terroristas armados y enojados, en amenazas de vendetta en Europa y por supuesto, en nuevas políticas de control y seguridad de parte de los estados amenazados. El mundo occidental empezaba a dormirse en el sopor de su sociedad desprovista de sentido, y en ese momento, a días de la boda real y de la beatificación de Juan Pablo II, se resignifica todo. Y esa resignificación, por supuesto, viene mediante el terror, que prueba una y otra vez, ser el mecanismo más efectivo para generar las condiciones que permiten la aplicación de políticas de administración de la población y restricción de libertades personales.</p>
<p>Strauss, décadas atrás, consideró la necesidad de dotar de un relato a los norteamericanos, que permitiera reencausar a la población hacia la disciplina conservadora. Desde esa época, sus ideas han ganado fuerza hasta trepar seguidamente a la Casa Blanca; incluso, podemos verlas reflejadas hoy en nuestro país. <em>La candidez con que se aprecian las alzas y caídas de la popularidad de los gobernantes en las encuestas, esconde la violencia con que la opinión pública reacciona ante la verdad de los medios</em>. Osama, como todo muerto-bien-muerto en la historia, abandona su cuerpo para volverse mito, y por los caminos del mito veremos ir y venir a los políticos y militares, con el aroma fresco del miedo que les da el sentido.</p>
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		<title>Que se disculpe Obama</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Apr 2011 15:51:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Comité Editorial</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/04/Obama-en-Chile.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3484" title="Obama en Chile" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2011/04/Obama-en-Chile-300x200.jpg" alt="Obama en Chile" width="300" height="200" /></a>Súbitamente, con la gira de Barack Obama, la segunda gira de un presidente norteamericano a nuestro país en 20 años, surgió el deseo de varios grupos de izquierda de increpar al mandatario por la responsabilidad de los Estados Unidos en el golpe de Estado de 1973.  De hecho, fue la única pregunta escogida por los medios chilenos realizada en la única conferencia de prensa ofrecida en La Moneda, mientras medios extranjeros preguntaban sobre la situación en Libia y temas de política exterior más del dominio del presidente norteamericano. Llaman la atención dos cosas: una que la única pregunta de trascendencia en la relación Chile-EE.UU. no haya tenido nada que ver con el presente ni el futuro político de ambos países, y otra el ánimo de hacer que Obama se disculpase en el nombre del Estado norteamericano.</p>
<p>En primer lugar, nuestro ánimo no es examinar la moralidad de la política exterior norteamericana, sino exponer las paradojas de la iniciativa de exigir perdón por parte del presidente norteamericano toda vez que no busca ningún objetivo internacional – como lo serian protestas contra la guerra en Irak o Guantánamo-, sino nacional. Entiéndase también, que no se busca exculpar al Estado norteamericano, ni menos agrandar el aura de popularidad de Obama, como si fue la fijación de varios medios de comunicación durante su visita.</p>
<p>La intervención y apoyo de la CIA para derrocar a Allende no debiese ser terreno gris. Sin embargo, el peso de tal intervención puede ser motivo de discusión. Aunque la literatura respecto a la crisis política chilena entre 1970 y 1973 demuestra que el peso de los servicios de inteligencia norteamericanos fue mínimo, esta fue eficiente en persuadir a ciertos actores de la conveniencia de derrocar a Allende y otorgar garantías de que los Estados Unidos mirarían con buenos ojos tal situación. Por otra parte, y aun más relevante, es imposible tomar como único y preponderante factor causal la influencia norteamericana.</p>
<p>El colapso del sistema de partidos chileno y la radicalización ideológica no son fruto de la política exterior norteamericana, sino que reflejan una dinámica muy particular que comparten también varios países de la región. El peso de los actores individuales también es un factor a considerar, las interacciones partidarias y las relaciones del ejecutivo con los otros poderes del Estado. Las fallidas negociaciones y conversaciones de último minuto, añadidas al clima de antagonismo entre las fuerzas políticas, y el quebrajamiento del clásico centro político, como menciona Arturo Valenzuela en su clásico el Quiebre de la Democracia, son factores de primer orden en la ruptura del régimen político. El <em>timing</em> de las respuestas a la crisis también juega un factor fundamental. Lo que se quiere expresar es que la intervención de la CIA es un factor más en  la serie  de factores causales que desencadenaron el golpe. En definitiva, si de responsabilidad se trata, la de EE.UU. es menor.</p>
<p>Consideremos también los aspectos del sistema internacional.</p>
<p>Chile, y en gran parte el tercer mundo, fueron piezas más del juego de ajedrez internacional en el que se transformó la guerra fría en los 60 y 70, donde tanto la URSS como los EE.UU. compitieron por influencia en un juego de poder visto como extremadamente <em>win-lose</em>. Donde cualquier aproximación incluso simbólica de un país neutro a uno de las dos superpotencias – ni hablar de gobiernos abiertamente pro URSS o pro EE.UU. -, significaba la pérdida de poder de una y las ganancias de otra.</p>
<p>Por mencionar tres ejemplos en América Latina.</p>
<p>En Brasil, en 1964, la CIA ayudó a orquestar el golpe de Estado que sacó a Joao Goulart de la presidencia, luego de tomar una actitud independiente y abrirse a reanudar relaciones diplomáticas con países socialistas, además de llevar a cabo una agenda de reformas sociales y económicas incómodas para los intereses norteamericanos.</p>
<p>En la República Dominicana, en 1966 el presidente Juan Bosch fue derrocado luego de exhibir una agenda progresista (reforma agraria, viviendas sociales, nacionalizaciones, regulación de la inversión extranjera) típica de un líder del tercer mundo serio sobre políticas de cambio socioeconómico. No persiguió a los comunistas, sino que serian juzgados si violaban la ley. Tales políticas causaron resquemores en Washington, que respaldó un golpe contra el presidente.</p>
<p>En Argentina, en 1976, con la venia de los EE.UU. los militares golpistas derrocaron el gobierno de Isabel Martínez de Perón.</p>
<p>Luego del fin de la Guerra Fría, los EE.UU. todavía gastaban enormes recursos –militares y logísticos- en apoyo a gobiernos de derecha en El Salvador, y abierta lucha contra los gobiernos de Camboya y Afganistán.</p>
<p>Por su parte, la URSS no intervino tan directamente en los asuntos latinoamericanos, excepto por la notable influencia cubana en los movimientos revolucionarios y apoyo a fuerzas de izquierda. Sin embargo, intervenciones armadas o deliberadas amenazas pueden observarse en la zona de influencia natural de Rusia, el Este de Europa.  Notablemente en la represión de la Revolución Húngara de 1956 y en Checoslovaquia en 1968, además del acérrimo control sobre las élites políticas ‘al otro lado del muro’.</p>
<p>La historia de varios siglos ha permitido a los europeos entender que la intervención en asuntos de gobierno por poderes extranjeros ha sido la tónica de las relaciones interestatales, sobre todo en escenarios de asimetría de poder e influencia. En este contexto, Rusia no ha pedido perdón por la intervención en el Este de Europa en la era soviética, menos los ex países colonizadores europeos por mantener gobiernos amistosos en la mayoría de las ex colonias en África  y Asia. Ni Suecia, Alemania (Prusia), Rusia, Austria, a Polonia por las históricas intervenciones, invasiones y particiones de su territorio.</p>
<p>Luego de lo anterior, si hubiese que tomarse en serio el ‘perdón de Obama’ por propiciar o apoyar una situación hostil a la institucionalidad chilena, entonces nuestro país también debería pedir perdón a la Argentina por apoyar a Gran Bretaña, política y logísticamente, en el conflicto de las Islas Malvinas en 1982. También al Perú por el saqueo de Lima. Y todo país por una intromisión o perturbación en asuntos internos de un país externo debería solicitar disculpas.</p>
<p>Lo anterior es absurdo, toda vez que los países que han manifestado sus disculpas respecto a actos del pasado han sido luego de atrocidades en periodos de guerra, como lo hizo Alemania con el Holocausto, y Japón por sus responsabilidades en la segunda guerra mundial. La intervención en asuntos soberanos o apoyo a terceros países en conflicto con vecinos es una más de las cartas de la política exterior. Irónicamente, y de una manera más obvia, la guerra como estado de intervención máxima (desde el punto de vista del agresor) es vista como un asunto interestatal legítimo, y también las ganancias territoriales consolidadas por tratados post conflicto.</p>
<p>La dinámica de la Guerra Fría basta para explicar la intervención norteamericana – que está lejos de ser de orden militar o fuertemente agresiva (como en Nicaragua). Por tal razón, lo entendemos como parte del juego de poder a nivel internacional. Y tocando tangencialmente el primer punto planteado en el primer párrafo. Las preguntas e inquietudes sobre la visita de Obama a Brasil, estuvieron determinadas por el rol actual de Brasil en el escenario internacional y el futuro de la relación política y económica con EE.UU. Es un asunto de prioridades y de entender las relaciones entre Estados.</p>
<p>Entonces, ¿quién tiene que pedir perdón? O ¿qué consecuencias se esperan de esto?</p>
<p>El solicitado ‘perdón&#8217; versa sobre un asunto de política interna, es decir del impacto del momento del golpe y el periodo posterior en la sociedad chilena – y como tal es legitimo. Pero, ¿es afuera de Chile donde hay que solicitar perdón?</p>
<p>Por otra parte, para la comunidad política ¿qué es más importante? ¿las causas del golpe o las consecuencias del golpe? Me atrevería a decir que las causas del golpe hoy son aspectos que tocan más cercanamente el quehacer del analista/historiador, mientras que las consecuencias tocan precisamente a la comunidad política en su conjunto – pues los efectos se perciben incluso hoy. En esta perspectiva, el perdón -dejando claro que el perdón por las violaciones a los DD.HH. es otro asunto distinto a la dimensión política que queremos resaltar- como expresión sicosocial de un trauma, está relacionado con la capacidad de restituir cualidades erosionadas del sistema político o, en honor al arrepentimiento, mejorar las cualidades de la actual configuración jurídico-política – enfatizando las consecuencias negativas de la construcción autoritaria de nuestro régimen de gobierno.</p>
<p>Al final de todo está la comunidad política. Si Obama hubiese pedido perdón –cosa que era y es muy improbable –no lo hubiese hecho a personas en particular, sino a nuestra comunidad política. Por esto, creo que la dimensión de retribución no versa en eventuales compensaciones – como si debe hacerse en los casos particulares- , sino en profundizar la democracia y remover las trabas antidemocráticas existentes – sistema electoral perpetuador de dos bloques, inexistencia de espacio para mecanismos de democracia directa, excesivo centralismo en el nombramiento de autoridades regionales, disminuido rol del Estado, y otros temas constitutivos de nuestro régimen político que no tienen un fundamento representativo (ni menos democrático).</p>
<p>Es por esto que el perdón de Obama sobre el golpe es inapropiado. Es, en el caso chileno, al interior de la comunidad política donde las disculpas y compensaciones tienen que funcionar, tanto a personas y familias individuales, como a nuestra sociedad en su conjunto. Esto último, debe tener directas consecuencias jurídicas en la vida política, de otro modo la defensa de la democracia que se plasma en solicitar disculpas por el derrocamiento de la democracia &#8211; y participación en la dictadura- termina siendo un mero símbolo con respecto al pasado y no con el presente o el futuro. La compensación a la comunidad política de hoy <em>es justamente remover los obstáculos a la profundización a la democracia</em>.</p>
<blockquote><p><strong>Aclaración:</strong> Los editoriales de Ballotage representan nuestro sentir institucional frente a ciertos temas importantes. <a href="http://ballotage.cl/editoriales/">Más información aquí.</a></p></blockquote>
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		<title>Legislativo dividido, en un momento crítico</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Nov 2010 03:47:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/11/barackobama.jpg"><img class="size-medium wp-image-2891" style="float: left;" title="Barack Obama" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/11/barackobama-300x200.jpg" alt="Barack Obama" width="300" height="200" /></a>Se ha renovado la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado en las elecciones de <em>midterm</em> en Estados Unidos, los Demócratas han logrado quedarse con el Senado pero han perdido la Cámara de Representantes. No obstante, el hecho de que la Cámara pase a manos Republicanas no va a ser lo novedoso de las elecciones – en todas las elecciones de mitad de periodo el Congreso históricamente ha cambiado de manos (<a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/republicanos/aventajan/puntos/democratas/elpepuint/20101101elpepuint_11/Tes">Elpais.com</a>) -, sino el debate político previo y las políticas a seguir en la coyuntura de la crisis económica que todavía vive el país, el quebrajamiento del poder internacional y la incertidumbre sobre la recuperación – doméstica y externa. En efecto, Obama, según el último sondeo Reuters, obtiene el apoyo de sólo un 45% de los encuestados mientras un 51% lo rechaza, contrastando claramente con la efervescencia que lo llevó a la Presidencia.</p>
<p><strong>Decadencia económica</strong></p>
<p>La crisis económica no sólo tuvo a Estados Unidos al borde de la quiebra, sino que impactó en una forma de hacer economía que fue criticada en todo el mundo. Al respecto, la principal voz para la regulación y la intervención del Estado en la vida económica, el premio nobel Joseph Stiglitz, es paradójicamente más escuchado en Europa que en Estados Unidos. El debate critico de la desregulación y del modelo económico actual se instaló en todo el mundo – en Chile casi no hubo debate público ni discusión en la prensa. La liberalización a ultranza y la desregulación tuvieron su fin.</p>
<p>Hoy el problema de los Estados Unidos es estructural, las guerras de Irak y Afganistán contribuyeron a complicar aun más las cosas incrementando notablemente el déficit fiscal y consecuentemente el espacio financiero de una eventual política de re-industrialización o recuperación.</p>
<p>Los Estados Unidos ya no son la potencia industrial de los 60s o 70s. En Nueva York el asesor económico de Obama, Paul Volcker, señala que “América tiene que cambiar. Desearía que hubiesen menos ingenieros en finanzas y más ingenieros reales, como ingenieros mecánicos” (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,726447,00.html">Spiegel.de</a>). En otras palabras, los EE.UU. deben recuperar su sector industrial que viene deprimiéndose fuertemente desde principios de siglo: en 1980 estaba compuesto por 18.7 millones de trabajadores, en el 2000 17.3 millones y el 2010 (septiembre) 11.8 millones.</p>
<p>Si bien la economía norteamericana ha mostrado signos de recuperación (<a href="http://www.businessweek.com/news/2010-10-21/leading-indicators-in-u-s-increase-for-third-month.html">Businessweek.com</a>) esto todavía no impacta en el desempleo (y el subempleo) – que es lo que a la gente le importa más. La masa de desempleados se ha elevado desde 7 millones en 2006 a exorbitantes 14.3 millones el 2009. Por otra parte, el 63% de los norteamericanos cree que no podrán mantener su estilo de vida. Ya la solidaridad no es el pilar de una sociedad de oportunidades. Hoy un Gerente General norteamericano gana 300 veces más que un trabajador, en 1950 eran sólo 30 veces (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,726447,00.html">Spiegel.de</a>). El sociólogo Robert Putnam señala, “El trato fundamental, el núcleo de Estados Unidos, fue siempre que podíamos convivir con grandes brechas entre ricos y pobres mientras hubiese igualdad de oportunidades… hoy eso ya no es verdad, el trato principal fue violado”.</p>
<p>Según el economista Raghuram Rajan (<a href="http://www.tnr.com/article/economy/77242/inequality-recession-credit-crunch-let-them-eat-credit">Tnr.com</a>), durante años la clase política se aseguró que las personas más pobres pudiesen tener acceso al crédito a bajo interés, de modo que olvidasen que sus ingresos en realidad se estancaban. Tal política, era más fácil de mantener que realizar inversiones en educación o en salud.</p>
<p>El segundo semestre de este año los Estados Unidos llegaron al 90% de deuda pública como porcentaje del PIB. Alan Greenspan, el pionero en facilitar el acceso a crédito, ahora aboga para que los norteamericanos dejen de pedir préstamos. Desde 1980, con el gobierno de Ronald Reagan, la desregulación y el liberalismo radical cambiaron a Norteamérica, fundando el crecimiento en inversión financiera y estimulando el consumo llegando este incluso a totalizar el 70% del producto. ¿El problema? La tasa de ahorro disminuía cada vez más, mientras los norteamericanos solicitaban préstamos a causa de ingresos estancados o incluso en disminución. El ingreso promedio masculino en 1978 era de U$45.879, en 2007 es U$45,113, ajustado a inflación (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,726447,00.html">Spiegel.de</a>).</p>
<p><strong>Radicalización política</strong></p>
<p>La situación ha alimentado al movimiento reaccionario Tea Party – el ala ultraderecha del republicanismo -que ha canalizado la impotencia y la ira de una Norteamérica en crisis, no sólo económica sino social: debido a la pérdida de la confianza en el país, el golpe a la auto-identificación norteamericana respecto al mundo y por las notables cifras de desempleo. Así, se ha generado un discurso aislacionista, nacionalista y xenófobo; que se refleja en las actitudes hacia los inmigrantes, las acusaciones hacia China y el creciente escepticismo en el comercio internacional.</p>
<p>El Tea Party ha sabido exponer un sentimiento de añoranza por mejores tiempos pasados, donde los Estados Unidos se encontraban en una posición dominante y el modo de vida no requería grandes sacrificios. De acuerdo a esto demandan el regreso a una postura Reaganiana de las RR.II. no precisamente anticomunista pero anti-países en lista negra como Irán y China. Paradójicamente la ultraderecha pasa de largo por el doble mandato de G.W. Bush y no reconoce que su gobierno apresuró las consecuencias de una crisis que muchos observadores esperaban ocurriera, no precisamente en esta década.</p>
<p>Por otra parte, hay mucha injusticia en las acusaciones contra Obama que claramente en dos años difícilmente ha podido corregir las consecuencias de la guerra de Irak y Afganistán: la enorme deuda pública y el alto desempleo. Tal es el nivel de radicalización y de exaltación en el debate político norteamericano que dos iniciativas de dos reconocidos comediantes/animadores Stephen Colbert y Jon Stewart, el primero parodiando a los conservadores con su marcha “para mantener vivo el miedo” y el segundo en su “marcha para restaurar la sanidad (mental)”(<a href="http://www.guardian.co.uk/media/2010/oct/31/rally-restore-sanity-jon-stewart-washington">Guardian.co.uk</a>), se perfilaron como movimientos liberales críticos del grado de radicalización del debate político y de los medios, como Fox News.</p>
<p>El principal referente de la prensa de Washington, David Broder, ha sugerido que Obama debería prácticamente declararle la guerra a Irán para gobernar con un Legislativo dividido y encaminar una recuperación económica. Según él, la movilización y potencial industrial generado en una guerra –para lo cual pone de ejemplo la Segunda Guerra Mundial- podría devolver el ritmo de crecimiento mientras se logra el éxito en política exterior de derrocar a la “más grande amenaza del mundo” que es la República Islámica (<a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/10/29/AR2010102907404.html">Washingtonpost.com</a>). Más allá de lo perturbante de la solución de Broder para satisfacer al Republicanismo y sacar a EE.UU. adelante, no deja ningún espacio para la tan deseable reflexión que indicase que el predecesor de Obama comenzó dos guerras y falló en 1) hacer el mundo más seguro, 2) estimular la economía norteamericana, 3) convertirse en el mejor presidente de la historia, como pretende también la estrategia del columnista (<a href="http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2010/11/macroeconomics?fsrc=scn/tw/te/bl/americainvadeiran">Economist.com</a>).</p>
<p>En términos de política internacional, el más interesado en un debilitamiento de Obama es el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu ya que en tales condiciones el Presidente norteamericano no podría presionar a Israel para congelar la colonización de Cisjordania. En definitiva,  un Congreso más republicano significa más amabilidad con Israel y menos presión sobre la política del Estado hebreo (<a href="http://www.lemonde.fr/ameriques/article/2010/11/02/israel-compte-sur-un-affaiblissement-du-president-americain_1434476_3222.html#ens_id=1368676">Lemonde.fr</a>). Es más, durante la reanudación del diálogo de paz, el 2 de Septiembre, Estados Unidos presentó varias ofertas de concesiones por el mantenimiento de la moratoria sobre el congelamiento de la colonización, que llegó a su fin en Octubre, las cuales Netanyahu deliberadamente rechazó  para no permitir un triunfo en política exterior para Obama en vísperas de la Legislativa norteamericana.</p>
<p>En definitiva, ya fue la hora de las reformas más liberales que Obama pudiese haber concebido, o lo que sus votantes pueden haber esperado. El Presidente deberá conceder varios espacios de política a los Republicanos. Robert Reich, el alma progresista del partido Demócrata y ex Secretario del Trabajo bajo el gobierno de Clinton, cuenta que luego de las elecciones de mitad de periodo de 1994 donde recobraron la mayoría los republicanos, el Presidente decidió seguir una línea pragmática acercándose al centro (centro derecha), luego de lo cual Reich renunció. Es más, si la ambición de Obama es la reelección y mejorar en las encuestas deberá encaminar políticas favorecidas por Republicanos o cooptarlos en algún esquema de políticas menos liberales que las esperables.</p>
<p>Finalmente seria a todas luces un error declararle la guerra a Irán, una de las pretensiones más radicales del Republicanismo, sobre todo con la lección de las dos guerras iniciadas por Bush. Por otra parte, el establecimiento de este eventual nuevo compromiso a nivel internacional, sería el principio del fin de los Estados Unidos como potencia casi hegemónica. Al respecto, el historiador Paul Kennedy en su clásico “Rise and Fall of the Great Powers” concluye que las grandes potencias decaen cuando sus compromisos a nivel internacional son mayores a la capacidad de ellas para cumplirlos. Las guerras de Irak y Afganistán mostraron el tope que Estados Unidos pueden aguantar, insistir –bajo cualquier argumento- en una nueva aventura militar sería irresponsable al hecho de buscar una forma de remediar la economía norteamericana; y lo que es peor, acrecentaría la crisis social que vive hoy el país.</p>
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		<title>Tratado de armas nucleares: status quo y confianza</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 19:18:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[International]]></category>
		<category><![CDATA[Armas Nucleares]]></category>
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		<description><![CDATA[El reciente acuerdo firmado en Praga entre Estados Unidos y Rusia, alabado en el mundo entero como símbolo del desarme nuclear, tiene más coherencia desde el punto de vista político-diplomático que desde la reducción de arsenales nucleares. El juego nuclear ha cambiado para ambos países desde el fin de la Guerra Fría y el peligro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/04/barackobama.jpg"><img class="size-medium wp-image-1174" style="float: left;" title="Nuclear Summit" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/04/barackobama-300x194.jpg" alt="Nuclear Summit" width="300" height="194" /></a>El reciente acuerdo firmado en Praga entre Estados Unidos y Rusia, alabado en el mundo entero como símbolo del desarme nuclear, <em>tiene más coherencia desde el punto de vista político-diplomático que desde la reducción de arsenales nucleares</em>.</p>
<p>El juego nuclear ha cambiado para ambos países desde el fin de la Guerra Fría y el peligro del terrorismo global ha alterado la forma de concepción de la seguridad internacional. Lejos están los días donde se temía por un abierto confrontamiento nuclear entre superpotencias que tuviese consecuencias apocalípticas, una de las razones por las cuales se establecen las Strategic Arms Limitation Treaty (SALT I, II, y III), antecesores del START I y II ( y el reciente tratado ),  a principios de los años 70. Por supuesto el encarecimiento de la producción balística por parte de cada país, la movilización y mantenimiento de estos armamentos engloban un fuerte gasto para ambas potencias, principales razones para los acercamientos sobre “limitación de armas”, que probablemente estén también dentro del cálculo del tratado actual. Por otra parte, hoy la mayor amenaza en términos de seguridad no viene desde cada superpotencia sino de grupos terroristas radicales, dictadores en frágiles posiciones de poder, y estados separatistas y beligerantes.</p>
<p>En sí el tratado compromete a ambas superpotencias a <em>reducir sus ojivas nucleares estratégicas a 1.550, un 30% menos que el previo acuerdo sobre armas nucleares del tratado de Moscú en 2002</em> y 74% más bajo que el último acuerdo Strategic Arms Reduction Treaty (START) de 1991 luego de la caída de la URSS. Limita el número de vehículos de transporte desplegados y bombarderos pesados, a no más de 700. No obstante los límites están sujetos a una forma de conteo bastante particular (<a href="http://www.guardian.co.uk/world/julian-borger-global-security-blog/2010/apr/08/start-treaty-counting">Guardian.co.uk</a>), en efecto<em> las reducciones efectivas de armamentos podrían ser menos al 30% estipulado e incluso absolutamente nada</em>. El artículo III del tratado (<a href="http://www.state.gov/documents/organization/140035.pdf">State.gov</a> ) detalla la forma de conteo, en el párrafo dos (a) establece:</p>
<p><em>For ICBMs and SLBMs, the number of warheads shall be the number of reentry vehicles emplaced on deployed ICBMs and on deployed SLBMs.</em></p>
<p>Lo cual es bastante razonable. Por cada misil balístico intercontinental y aquellos lanzados por submarinos el conteo se realiza por las cabezas autónomas de cada misil luego de su entrada a la atmosfera (un misil con sub-misiles). Lo cual es bastante razonable. No obstante la letra (b) establece que:</p>
<p><em>(b) One nuclear warhead shall be counted for each deployed heavy bomber.</em></p>
<p>En otras palabras, cada bombardero pesado cuenta como una ojiva, sabiendo de antemano que un B-52 norteamericano o un Tu-95 Bear ruso pueden cargar múltiples misiles (en el caso del primero hasta 20). Así en la práctica ambos Estados podrían desplegar más ojivas estratégicas bajo el nuevo tratado START que bajo la letra del tratado de Moscú de 1992. Haciendo del desarme una mera pretensión retórica.</p>
<p>También, sólo las ojivas desplegadas serán contadas y no aquellas que permanezcan como reservas.</p>
<p>Obama y Medvedev han aclamado el acuerdo como histórico. En efecto, más allá de lo descrito anteriormente están en lo cierto, pero <em>desde una perspectiva estrictamente diplomática, pues establece un régimen de verificación que se concreta en inspecciones mutuas a instalaciones nucleare</em>s. Así, se trata de un tratado de construcción de confianza y transparencia entre ambos Estados, no de un serio tratado de reducción de armamentos. Además su enfoque en los misiles balísticos deja sin control a los bombarderos estratégicos (<a href="http://www.fas.org/blog/ssp/2010/03/newstart.php#more-2826">Fas.org</a>).</p>
<p>En este mismo sentido, Estados Unidos establece un gesto de acercamiento con Rusia y busca impulsar nexos que se habían estancado severamente bajo el gobierno de George W. Bush. Obama hoy tiene mejores medios a su disposición para <em>enfrentar problemas como la eventual adquisición de Irán de una bomba nuclear, dada la anterior reticencia de Rusia para presionar a dicho régimen, o que esta no termine en las manos de terroristas</em>. Contrastando con su antecesor, bajo el cual las relaciones estuvieron estancadas por la ambición norteamericana de establecer un escudo de misiles en países de la ex URSS alienando al entonces Presidente Vladimir Putin, enfriando las relaciones entre ambos países.</p>
<p>El tratado sin duda descongela el estado de las relaciones políticas invitando a un régimen de confianza, sin embargo hoy las relaciones pueden sólo catalogarse como normales y no necesariamente cordiales (<a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/8607985.stm">News.bbc.co.uk</a>), toda vez que Rusia declara que podría salirse de este acuerdo si el crecimiento del potencial anti-misiles norteamericano amenaza la eficiencia de las fuerzas rusas.</p>
<p>Todo esto, por cierto, mientras Rusia y Estados Unidos muestran un cerrado respaldo al Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968 cuya actualización se espera sea el tópico en los próximos días en una cumbre donde ya el Presidente israelí Netanyahu ha rehusado asistir temiendo instigaciones dado que junto con India y Pakistán, Israel está fuera del Tratado.</p>
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		<title>Netanyahu: ¿miopía política en un momento histórico?</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 00:24:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
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		<description><![CDATA[Probablemente nunca antes en la historia ha existido una sintonía tal entre musulmanes, judíos (y occidente en general) que pudiese suponer un buen camino en las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes. El consenso ante la amenaza nuclear iraní es tal que el propio ministro de relaciones exteriores de Arabia Saudita ha apoyado públicamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/03/isrpal.jpeg"><img class="size-medium wp-image-1152" style="float: left;" title="Barack Obama" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/03/isrpal-300x169.jpg" alt="Barack Obama" width="300" height="169" /></a>Probablemente nunca <em>antes en la historia ha existido una sintonía tal entre musulmanes, judíos (y occidente en general)</em> que pudiese suponer un buen camino en las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes. El consenso ante la amenaza nuclear iraní es tal que <em>el propio ministro de relaciones exteriores de Arabia Saudita ha apoyado públicamente incluso un ataque militar contra Irán</em>. Es más, ante las tensiones que crea el régimen iraní los países musulmanes están más dispuestos a comprometerse con occidente que hace muchos años (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,683591,00.html">Spiegel.de</a>), pues hoy <em>el conflicto favorece más a Irán</em>, en su retorica anti-israelita, e incrementa el peligro para los otros gobiernos musulmanes. De más esta nombrar <em>la amenaza del terrorismo islámico</em> que buena parte de los países musulmanes teme por la inestabilidad y estigma que les crearía verse involucrados con redes terroristas (ej. Pakistan). A pesar de aquello la situación hoy es tal que <em>el mismo liderazgo de Obama está comprometido por no capitalizar el buen momento de la sintonía árabe-occidental</em>. Sin embargo  es necesario examinar las características y comportamiento del actual gobierno de Israel, pues parece ser el principal obstáculo a encaminar fructíferas negociaciones, prefiriendo más bien conservar el favorable (a corto plazo) status quo.</p>
<p><em>En la consecución de un acuerdo de paz árabe-israelí se sostiene que son los &#8220;halcones&#8221; (políticamente duros) de Israel y no las &#8220;palomas&#8221; (políticamente suaves) quienes pueden impulsar tal acuerdo, dada la debilidad de estos últimos</em>. Sin embargo, esto se resolvió por sí mismo: nadie dentro del gobierno de Israel está interesado en conversaciones de paz,</p>
<ul>
<li>En Enero, agentes del Mossad eligieron Dubai para escena del asesinato selectivo del líder de Hamas Mahmoud al-Mabhouh. Dubai, uno de los dos emiratos del golfo que han ignorado el boycott árabe y recibido un Primer Ministro israelí.</li>
<li>En Febrero, Netanyahu declaró las tumbas de Raquel en Belén, controlado por los palestinos, y Abraham en Hebrón (ambos sagrados para cristianos y musulmanes) ser &#8220;herencia cultural sionista&#8221;.</li>
<li>Y en Marzo, el Ministro del Trabajo Ehud Barak autorizó la construcción de 112 nuevos edificios en el asentamiento de Beltar Illit en la Ribera Occidental, donde una moratoria de 10 meses de construcción se suponía acordada.</li>
</ul>
<p><em>Que los gobiernos árabes necesitan el conflicto para legitimizar sus gobiernos no democráticos</em>. Hasta ahora al parecer se aplica la noción inversa, es el gobierno de Netanyahu que necesita el conflicto para sostener su disparatado gobierno de derecha.</p>
<p><em>Que el enemigo de mi enemigo es mi enemigo</em></p>
<p>El gobierno de Netanyahu ha actuado de tal manera que las tres premisas anteriores no se sostienen. A principios de Marzo el Vicepresidente norteamericano Joe Biden reafirmó el compromiso con Israel declarando &#8220;el compromiso absoluto, total,  inalterable con la seguridad de Israel&#8221;, <em>mientras el Ministro de Interior israelí aseguraba la aprobación de 1,600 apartamentos en áreas de Jerusalén Oriental</em>,  reclamada por los árabes, capturada por Israel de Jordania en 1967 y la cual los palestinos reclaman como capital de un futuro gobierno, causando la molestia e indignación del gobierno norteamericano. El Primer Ministro Netanyahu se excusaba diciendo que &#8220;no sabía nada sobre los 1,600 nuevos apartamentos&#8221;, cuando bien difícil es que el propio PM no sepa sobre el proyecto de construcción más grande de la ciudad. (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,683875,00.html">Spiegel.de</a>).</p>
<p>Lo anterior hundió las relaciones israelí-norteamericanas a un histórico punto bajo. La Secretaria de Estado nortamericana Hillary Clinton, así como la Canciller alemana Angela Merkel y otros líderes europeos han condenado fuertemente las políticas de asentamiento israelitas, sobre todo ante el hecho de que <em>el presidente de la Autoridad Autónoma Palestina, Mahmoud Abbas, había recientemente aceptado nuevas conversaciones de paz</em>.</p>
<p>Posteriormente, el denominado <em>Cuarteto de mediadores de Medio Oriente</em>, grupo que componen el Secretario de Estado norteamericano, los Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Rusia y el Secretario General de las Naciones Unidas, llamaron a conversaciones de proximidad (conversaciones indirectas con un mediador) y al congelamiento de las actividades de asentamiento en parte para desescalar el conflicto ante el llamado de Hamas para &#8220;un día de furia&#8221; en protesta a la política de asentamientos israelí.</p>
<p>Por otra parte, el mismo líder de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en su visita hace unos días a la ciudad de Ramallah en la Ribera Occidental, llamó a Israel a cesar la construcción de asentamientos en los territorios ocupados, enfatizando su naturaleza ilegal. (<a href="http://www.nytimes.com/2010/03/21/world/middleeast/21nations.html">Nytimes.com</a>). Sin embargo, los asentamientos han crecido enormemente en tamaño y número bajo todo gobierno israelí desde 1967 contrariamente al derecho internacional, resoluciones de las Naciones Unidas, y políticas manifestadas por los Estados Unidos. (<a href="http://www.foreignpolicy.com/articles/2009/07/29/is_obama_ignoring_israel">Foreignpolicy.com</a>).</p>
<p>Hasta ahora Obama si bien se ha enfrentado ante la intransigente dirigencia israelí en términos retóricos y diplomáticos (suspendiendo visitas y otros gestos de disconformidad), no ha utilizado los medios a su alcance para forzar un suavizamiento del gobierno de Netanyahu. El Estado judío recibe US$2,5 billones sólo en ayuda militar de Washington. Algunos de los predecesores de Obama no han dudado en amenazar a Israel con recortes en la ayuda. El Presidente Ford lo hizo en 1975, porque sentía que los Israelíes eran demasiado inflexibles en las negociaciones con Egipto. El Presidente Bush (padre) congeló US$10 billones en préstamos garantizados por los EE.UU. hasta que Israel aceptase participar en la conferencia de paz de Madrid. Hasta su hijo, G.W. Bush, congeló algunos préstamos garantizados el 2003, cuando Israel comenzó la construcción de la &#8220;cerca de seguridad&#8221; que penetraba profundamente en territorio palestino. Sin embargo, parece no estar en los planes norteamericanos &#8220;muñequear&#8221; al gobierno de Netanyahu de esta manera (<a href="http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-03-24-USA-Israel">Monde-diplomatique.fr</a>).</p>
<p>La postura que ha tomado el gobierno de Netanyahu, se resume en que Israel hace lo mejor que puede – a través de construcciones, demoliciones, cambios en el dominio público –para transformar áreas de Jerusalén Oriental que han sido siempre mayoritariamente palestinas, en áreas que todos reconocerán pronto como israelitas, para luego invocar un <em>fait accompli, </em>un hecho ya asentado que no tiene vuelta atrás (conveniente visualizar en caso de negociaciones). Esto sucede en el área que rodea a la Vieja Ciudad, en el corazón de los vecindarios palestinos como Ras al Amud y Jebel Mukabber, y ahora tienen en la mira áreas como Shuafat y Beit Hanina.</p>
<p>La noción de que un proceso de paz pueda sobrevivir a dicha aproximación israelí a Jerusalén no es racional. La noción de que Israel puede ser tomado seriamente como contraparte en busca de la paz actuando de esta manera es una farsa. Y la noción de que los Estados Unidos pueden ser un resguardo creíble de los esfuerzos de paz mientras tolera tal comportamiento es ridícula (<a href="http://mideast.foreignpolicy.com/posts/2010/03/19/jerusalem_settlements_and_the_everybody_knows_fallacy">Foreignpolicy.com</a>). Considerando además el enorme momento de sintonía entre árabes y judíos, Netanyahu parece empecinado en seguir una política miope bajo argumentos de ortodoxia política y religiosa,  basta leer las declaraciones del Ministro de RR.EE. para entender el &#8220;fanatismo&#8221; religioso que encierra la actual política de asentamientos israelí, que denomina el conflicto con Palestina como un &#8220;choque de civilizaciones que no se puede resolver por compromisos territoriales&#8221; y que justifica el cambio del status quo en Hebrón al hecho de que &#8220;es la primera ciudad judía, y el Rey David comenzó nuestra nación desde ahí&#8221; (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,684789,00.html">Spiegel.de</a>).﻿</p>
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		<title>Obama, ¿la extinción de una esperanza?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 05:14:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Henríquez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[Hope we can believe in, así proclamaba uno de los tantos logos utilizados por Barack Obama en su carrera por el sillón presidencial estadounidense. Luego de un poco más de un año de gobierno, las esperanzas al menos en política exterior parecen esfumarse. El fracaso en lograr un acuerdo de cambio climático, incapacidades en sembrar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/01/obama-worried.jpg"><img src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2010/01/obama-worried-300x268.jpg" alt="Barack Obama" title="Barack Obama" width="300" height="268" class="alignleft size-medium wp-image-910" /></a><em>Hope we can believe in</em>, así proclamaba uno de los tantos logos utilizados por Barack Obama en su carrera por el sillón presidencial estadounidense. Luego de un poco más de un año de gobierno, las esperanzas al menos en política exterior parecen esfumarse. El fracaso en lograr un acuerdo de cambio climático, incapacidades en sembrar éxitos en seguridad internacional (más precisamente en  Medio Oriente) y el retorno de la retórica del terrorismo son resultados que el mundo no hubiese esperado de un presidente que buscaba diferenciarse de las políticas impuestas por el ultraconservador George W. Bush, trayendo tolerancia y respeto al ejercicio de la política exterior norteamericana. E incluso para ciertos comentaristas Obama parece reflejar hoy importantes aspectos de las políticas y actitudes encaminadas por Bush, mientras otros lo asimilan a Jimmy Carter, y creen que terminará sin un segundo periodo por su actitud blanda y poco exitosa en política exterior.</p>
<p><strong>Copenhague y el Cambio climático</strong></p>
<p>El tema del cambio climático depende esencialmente de las principales potencias industriales mundiales, de modo que generalmente quienes más producen, más contaminan y contribuyen a las alteraciones climáticas en curso y las que científicos han presagiado para los próximos años. En términos de contaminación los líderes son justamente Estados Unidos y China, donde esta última ha sobrepasado ostensiblemente las cantidades de contaminación por carbono emitidas en EE.UU. (<a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/7347638.stm">News.bbc.co.uk</a>). Por tanto la responsabilidad de lograr un acuerdo en materia medioambiental en Copenhague era china y norteamericana esencialmente. Sin embargo, no se llegó a un resultado satisfactorio debido a la inacción norteamericana, y al deseo de las economías emergentes lideradas por China (Guardian.co.uk) de no comprometerse en la reducción de emisiones.</p>
<p>Aquello sucedió por dos razones: la primera es la inhabilidad y falta de voluntad de EE.UU. de liderar un proceso de cambio y de fijación de metas razonables de cómo reducir las emisiones de CO2 en 80% hacia 2050, y por otra parte el deseo chino de seguir disfrutando de altos niveles de crecimiento a costa de elevados niveles de contaminación (con el respaldo de otras potencias emergentes), pues mayor crecimiento económico significa, mayor cuota del poder económico internacional y a mediano plazo según diría Paul Kennedy, poder a nivel internacional. Por otra parte, EE.UU. se encuentra limitado por actores domésticos para liderar un cambio en las energías y procesos productivos a nivel internacional, ya que es débil el discurso ambientalista y los productores nacionales prefieren producir barato antes que invertir en energías limpias (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,669208,00.html">Spiegel.de</a>). Debe haber sorprendido, en la Cumbre, la actitud china de enviar Ministros subrogantes a dialogar con Obama en vez de instaurar un diálogo entre iguales. Sin embargo, luego del estancamiento en las negociaciones se presenció un ofuscado Obama solicitando una conversación directa con el presidente chino Wen Jiabao, luego de la cual se acordó el denominador común más bajo en políticas ambientales, y el bullado fracaso de Copenhague. La actitud de China fue lejos de ser cooperativa, más bien su posición fue de dilatar las conversaciones hasta el punto de hacerlas casi fracasar completamente.</p>
<p><strong>China</strong></p>
<p>Un resultado tal no hubiese sido posible si China justamente no hubiese tenido el poder, o el <em>leverage</em>, para casi hacer fracasar Copenhague. De hecho la retórica irrupción de Sudan, puede explicarse solamente como portavoz de una serie de intereses ajenos a esta, donde pesan notablemente los chinos. China ha actuado con una confianza no antes observada (<a href="http://www.spiegel.de/international/germany/0,1518,668104,00.html">Spiegel.de</a>), que sólo se puede explicar por su actual lugar en los asuntos internacionales. Esto nos señala que el poder que EE.UU. ejerce a nivel internacional está en notable caída, quizá permaneciendo solamente a nivel militar, y que vivimos en un mundo en transición, desde una fuente de poder hacia otra.</p>
<p>Por otra parte, China es el principal socio estratégico de EE.UU. en todo sentido, pero no necesariamente a la inversa, por tal razón Obama en su gira asiática visito primero el país de la Gran Muralla antes que cualquier otro país. China apoyó la recuperación económica mundial con su propio plan de estímulos, sin el cual probablemente la economía internacional se hubiese hundido. Dicho plan alcanzaba el 13 por ciento del PIB chino, doblando el plan de recuperación norteamericano. Además, dos tercios de las reservas internacionales chinas están en dólares, por tanto cualquier alteración por parte de Beijing pondría en peligro la moneda norteamericana.</p>
<p>Así pues, la actitud de Obama se orienta hacia la cooperación y a desarrollar una relación con el liderazgo chino el cual él necesita más de lo que los chinos lo necesitan a él (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,660432,00.html">Spiegel.de</a>), una estrategia poco adecuada al delicado momento de por el que pasa EE.UU. hoy. Cabe notar también que  EE.UU. está en una situación de dependencia con China. No sólo China es el principal comprador de la deuda externa norteamericana (lo que posibilitó en parte el escandaloso <em>bail-out</em> a fines del 2008) también – gracias en parte a un devaluado yuan-  tiene un enorme excedente comercial con los EE.UU.</p>
<p>Cuando asumió Obama prometió que deseaba escuchar al mundo con respeto. Pero al parecer esta actitud no es tan convincente como creía. Los intereses y no las emociones son las que dominan los asuntos internacionales de <em>realpolitik</em>, esto sobre los asuntos de seguridad y poder específicamente. Al final de su viaje Obama no logró ninguna concesión importante por parte de China: no se redujeron las emisiones de carbono, una revaluación del yuan fue pospuesta, sanciones contra Irán fuera de discusión, y el desarmamiento nuclear no es tema para los chinos. En definitiva, en su gira asiática Obama volvió con pocos logros de los que hubiese esperado concretar. Al parecer la posición benevolente de Obama es incompatible con la política exterior que requiere el deteriorado status de EE.UU. en política exterior y la notable competencia de igual a igual que ejerce China hoy en día.</p>
<p><strong>Seguridad Internacional y Terrorismo</strong><strong></strong></p>
<p>La reciente crisis de seguridad nacional en EE.UU. ha devuelto la retórica y la influencia del miedo a la política exterior norteamericana de los labios del presidente Obama, el cual calificó de &#8220;casi desastrosas&#8221; las fallas de inteligencia que rodearon al intento de atentado terrorista el día de Navidad en un avión de Northwest Airlines. Obama trató en este primer año de no referirse a la temática terrorista que había sobreexplotado su predecesor G.W. Bush, e incluso una de sus promesas de campaña, el cierre de Guantánamo, no se ha cumplido hasta hoy. Hoy es el presidente del contraterrorismo y su vocero de gobierno Robert Gibbs ya usa el término &#8220;Guerra contra el Terrorismo&#8221; como si todavía estuviese Bush en el gobierno. En este sentido, hoy la seguridad nacional y el terrorismo han vuelto a la mentalidad de los norteamericanos (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,670633,00.html">Spiegel.de</a>). Donde a pesar de  la diferenciación que Obama deseaba hacer con su predecesor, hoy lo preocupan los mismos temas, utiliza la misma retórica y quizá resolverá el tema de una manera similar.</p>
<p>En Medio Oriente, sus socios israelíes lo han dejado sin incidencia en los asuntos con Palestina. El gobierno de Benjamin Netanyahu concibe la paz sólo bajos sus términos, rechazando el llamado de Obama para un fin de la construcción de los asentamientos israelitas. Como tal Obama no puede ofrecer ni negociar nada con palestinos y sirios (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,662822,00.html">Spiegel.de</a>), estancando aun más el lento proceso de paz que se desea lograr en aquella región. En Afganistán luego de la estrategia de reconstrucción civil propuesta a principios de su gobierno, esta está siendo cambiada a otra que de una rápida &#8220;salida estratégica&#8221; de territorio afgano. Esto sobre todo luego de informes de seguridad nacional que informan que las células de Al-Qaeda han dejado ese país para concentrarse en Pakistán y Yemen. Con Irán, ha habido un cambio estratégico de otorgarle a ese país la posibilidad de convencer al mundo de sus fines nucleares pacíficos, al discurso en Asia donde Obama mencionó &#8220;consecuencias&#8221; si no se siguen sus recomendaciones, volviendo al punto en que Bush dejo el poder, una posición confrontacional.</p>
<p>En definitiva, en política exterior hoy Obama tiene más deudas que éxitos luego del aura de esperanza y de promesa un efectivo nuevo liderazgo que surgió en su campaña. En cambio climático, el tema más importante a mi juicio, sólo si los EE.UU. reducen su consumo excesivo de energía, se comprometen a objetivos de reducción de emisiones de CO2 obligatorios y ayudan a financiar países en desarrollo para que se alejen del petróleo todavía hay esperanza de que países como China o India lo sigan y permitan parar el peligroso calentamiento global (<a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,661678,00.html">Spiegel.de</a>). Lograr esto permitiría dar nuevas fuerzas a la política exterior norteamericana, otorgarle credibilidad y peso real, no especulativo. No obstante aquello no ocurre y EE.UU. tiene una posición ambivalente y poco comprometida con el cambio climático, lo que toca evidentemente el liderazgo que lo empuja a tales políticas. El discurso conciliador y suave de Obama puede ser ahistorico a la realidad que enfrentan los Estados Unidos y a la altura de los desafíos actuales, en el discurso se pueden pintar muchas realidad posibles, con China, Irán, Israel, en Afganistán, etc., pero en la práctica los países son fríos y moldeados por los intereses nacionales antes que el bien inmediato de la Comunidad Internacional, al menos así lo prueba la falta de permeabilidad de la retorica y actitud de Obama en política exterior.</p>
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		<title>El Nóbel de la discordia</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 08:54:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Comité Editorial</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Nobel]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a style="float: left;" href="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2009/10/obama.jpg"><img class="size-full wp-image-206" title="Obama" src="http://ballotage.cl/wp-content/uploads/2009/10/obama.jpg" alt="Obama" width="400" height="261" /></a>La decisión de Oslo de entregar el premio Nobel de la paz al Presidente Obama, que lleva recién nueve meses en el poder, ha generado voces a favor y en contra. Sin embargo para entender mejor esta controversial situación es necesario analizar tres puntos. Primeramente, se debe considerar el mérito detrás del premio, es decir, por qué se honró a Obama? En segundo lugar, las consecuencias que acarrean la obtención de este, en función de “embajador mundial de la paz”, que se espera que logre Obama en los próximos años o meses? Y en tercer lugar, el premio es para Obama o para el Presidente de los Estados Unidos?</p>
<p>Partiendo por lo último, que se mezcla con el primer punto por cierto, es necesario mencionar que el premio es otorgado, más bien,  al hombre que el 2008 contra todo vaticinio comenzó su carrera electoral a la Casa Blanca derrotando a la que en ese momento se señalaba como candidata segura por los demócratas Hillary Clinton. En efecto, Obama fue el hombre del 2008. Irrumpiendo en la campaña presidencial mientras a nivel internacional dos guerras declaradas por los EE.UU. causaban notable interés y rechazo por buena parte de los países del sistema internacional. Todo esto, en el marco de la Guerra contra el Terrorismo que además señalaba una serie de otros Estados como pertenecientes al “eje del mal” y, por tanto, posibles objetivos militares adicionales. Mientras que en el ámbito interno la economía norteamericana se hacía cada vez más deficitaria por los enormes gastos en la guerra, el Huracán Katrina había casi borrado New Orleans del mapa, dejando en evidencia notorias negligencias en el aparato gubernamental del presidente Bush; y aun peor la crisis sub-prime golpeaba con violencia la economía norteamericana. Obama fue quien en su aura y discurso brindó efectivamente esperanza a los norteamericanos, y al mundo entero que no quería ver otro Republicano dirigiendo la Casa Blanca que continuase con la dura línea neoconservadora de Bush. En gran parte, el premio se explica para este personaje, que sembró la posibilidad de paz y de mayor entendimiento en el sistema internacional con su popular “Yes, We Can”.</p>
<p>Evidentemente, la tarea como candidato es distinta a aquella siendo presidente, y eso se ha notado en estos nueve meses. El peso de la realpolitik se ha impuesto contra la buena fe y el discurso de esperanza de Obama, y no ha habido ningún logro internacional digno de expresar el mérito por el Premio Nobel como “Presidente”. De hecho, la situación en Irak es muy frágil, en Afganistán las graves acusaciones de <a href="http://ballotage.cl/2009/10/elecciones-en-afganistan/">fraude electoral</a> han empañado los esfuerzos norteamericanos por trabajar con el Presidente Karzai, existen pocas esperanzas de lograr un acuerdo entre Palestinos e Israelies, sobre todo luego de las acusaciones de <a href="http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/onu-condena-a-israel-y-hamas-por-crimenes-de-guerra-en-gaza/">“crímenes de guerra” contra Hamas e Israel</a>; en Irán el régimen de Ahmadinejad todavía es ambiguo ante las inquietudes internacionales de elaboracion de armas nucleares; en Pakistán la violencia interna es grave y amenaza seriamente la estabilidad de un estado con poderío nuclear; y en Corea del Norte el régimen de Kim Chong-Il testea misiles de corto y mediano alcance ante la cautelosa mirada de Japon, China, Rusia y los EE.UU.</p>
<p>Respondiendo al punto dos, la consecuencia más notable es la pesada carga que ha recibido Obama como “embajador de la paz”. En este sentido, en alta política la persuasión y el peso de las ideas tienen un valor importante, pero por otro lado en algunos momentos es necesario aplicar presión e incluso sacar el puño que se tiene guardado en el bolsillo. Cabe preguntarse si se da este último caso, debería regresar el Premio?</p>
<p>La administración de Obama sabe que la asignación del Premio viene en un muy mal momento, de hecho la respuesta humilde y corta luego de enterarse de la asignación de su premio demuestra que este es, más bien, una limitación a sus esfuerzos como Presidente de los EE.UU. que un refuerzo a su labor de alta política.  Ningún político puede resolver los problemas del mundo, declaro Obama, moderando en gran parte las expectativas que podrían generar la designación del premio y colocándose a la defensiva como Presidente del país más poderoso del sistema internacional.</p>
<p>En definitiva el premio tendría mucho más valor si premiase algún resultado concreto, que reflejar el entusiasmo sobre los potenciales logros diplomáticos que pueda encabezar Obama. Así su designación, más allá de la justicia que tenga, llega en un mal momento, pues el espacio de maniobra de Obama a nivel internacional se ha reducido un tanto, pues no puede amenazar abiertamente con la fuerza sin ser criticado por su actual status. En este sentido, el Nobel no refuerza alguna politica exitosa que se esté realizando, de modo que pueda llevarla a buen puerto y consolidarla, más bien lo limita. El Premio debió, de todos modos, haber sido entregado en un momento en el cual grandes posibilidades de solucionar un tema de seguridad internacional hubiesen existido. Quizá hacia el 2011, resultados concretos podrían haberse observado y la designación del Premio hubiese ayudado a la consolidación de dichos esfuerzos.</p>
<blockquote><p><strong>Aclaración:</strong> Los editoriales de Ballotage representan nuestro sentir institucional frente a ciertos temas importantes. <a href="http://ballotage.cl/editoriales/">Más información aquí.</a></p></blockquote>
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